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Ventajas y desventajas de hacerse Autónomo en España

Madrid, 2 jun (Nicoleta Ienciu).- A la hora de elegir nuestra actividad profesional, siempre y cuando la demanda de empleo y el mercado nos permita elegir, tenemos dos opciones: trabajar por cuenta ajena o trabajar como autónomo, es decir tener tu propio negocio.

El trabajo por cuenta ajena supone prestar tus servicios a través de un contrato de trabajo a cambio de un sueldo, salario u otra forma de retribución conexa, en metálico o en especie. Ello implica someterse a las reglas y normas de la empresa o del empleador, a un horario y a unas condiciones laborales normalmente pactadas entre las partes que pueden ser mejores o peores según la realidad del día a día.

En cambio, el trabajo por cuenta propia o como autónomo, tiene la principal ventaja de que trabajamos cuando queremos. Es decir que en función de la actividad elegida no es necesario someterse a un horario laboral, somos nuestros propios jefes por lo que existe plena libertad de elegir tanto horario como organización, productividad y trabajadores. En cuanto al tema económico, dependiendo de cómo trabajamos, cuánto queremos cobrar y de ciertos factores externos, la retribución es mayor.

No obstante, debemos tomar en cuenta que mientras un trabajador por cuenta ajena recibe un salario neto mensual fijo que no suele variar, tener tu propio negocio supone asegurar ingresos mensuales para poder abarcar los impuestos y los gastos, por lo que, teniendo en cuenta la incertidumbre del mes a mes, si queremos tener beneficios debemos organizarnos debidamente y estar en constante busca de clientes.

¿Cómo hacerse autónomo?

Para trabajar como autónomo el primer tramite que hay que realizar, una vez diseñada y elegida la actividad que queremos ejercer, es darnos de alta en Hacienda antes del inicio de la misma. Para ello debemos presentar la declaración censal en la que notificamos los datos personales y la actividad a la que nos vamos a dedicar, así como la ubicación del negocio. Los epígrafes del impuesto de actividades económicas (IAE) a la hora de declarar la actividad son relevantes ya que debemos seleccionar alguno de los regulados en el Real Decreto Legislativo 1175/1990, donde se incluyen unos amplios listados de actividades empresariales y profesionales.

Acto seguido, debemos en un plazo de 30 días desde el alta en Hacienda, darnos de alta en la Seguridad Social en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Es en ese momento en el que debemos definir nuestra base de cotización y las coberturas por las que vamos a cotizar ya que dependen de la actividad.

Debemos estar atentos, puesto que hay bonificaciones, como por ejemplo: la tarifa plana para nuevos autónomos que este año pasa de 50 euros a 60 euros para nuevas altas como autónomos, lo que puede suponer un ahorro y ventaja máxime cuando estamos iniciando la actividad.

Por último, si vamos a tener un local abierto a público debemos comprobar las normas del Ayuntamiento y la necesidad de licencia o declaración responsable según el caso.

Pues bien, a pesar de ser “el camino más difícil” ya que nuestros ingresos como autónomos dependen de nuestra productividad personal, lo que puede conllevar a un mayor sacrificio más cuando se comienza la actividad, existen ventajas y beneficios que impulsan a trabajar por cuenta propia.

¿Cuál es la mejor opción? Entendemos que al final cada opción tiene sus ventajas y desventajas y depende de las preferencias, oportunidades y capacidad de cada persona.

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Nicoleta Ienciu

Abogada del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, Master de Acceso a la Abogacía y Grado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, con experiencia en varias ramas del derecho. Para cualquier duda jurídica contactar al email: pparedesyasociados@gmail.com o teléfonos: 91 744 07 21 y 617548142.

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