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Venezuela, sus formas de Gobierno y redes criminales

Madrid, 16 may.- En Venezuela existen redes criminales con estados paralelos y tentáculos internacionales que se solapan y entrecruzan de forma transversal en diferentes estratos de su formación y liderazgos piramidales.

 Existe un entramado de criminales en el gobierno y una crisis profunda de valores que sobrepasa los actos de corrupción estatal, muchos individuos han amasado fortunas incalculables, al tiempo que son socavados los derechos humanos fundamentales y han sido destruidos con premeditación, el aparato productivo, la infraestructura, el sistema sanitario, la educación, los sistemas energéticos, la moneda nacional y las instituciones con la única finalidad de instalar un nuevo sistema para ejercer el poder.

 Entender lo que sucede en Venezuela fuera de sus fronteras se configura casi imposible, independiente de la resonancia mundial que tienen muchos sucesos acontecidos que resuenan globalmente; como la reciente operación Gedeón, las órdenes de captura a los líderes del cartel de los Soles, integrado por las figuras más importantes del régimen y el apoyo de 60 países a Guaidó, como Presidente interino.

 En los últimos 20 años se entregaron múltiples áreas urbanas y el control de prisiones a la delincuencia, con suministro de armas de guerra para socavar las condiciones de vida de los ciudadanos y mantenerles bajo estado de sitio no oficial, con impunidad de múltiples secuestros, robos y asesinatos, que hacen estos criminales.  El régimen permitió la infiltración de los cuerpos de seguridad del Estado, incluyendo las FFAA por parte de regímenes extranjeros, principalmente Cuba, además de Rusia e Irán; así mismo, permitió el establecimiento de operaciones de grupos terroristas como Hezbollá, ELN y FARC.

Entregó actividades estratégicas en minería, petróleo, electricidad, transporte y suministro a cubanos, chinos, turcos, sirios, iraníes, rusos, bielorusos y norcoreanos con oscuros contratos. Ingentes fortunas se formaron con el control cambiario, el contrabando de combustible, sobornos en aduanas, corrupción y control social con alimentos.

La red de redes criminales extiende sus tentáculos alrededor del mundo, muchos casos se han conocido y son notorios, adicional al narcotráfico, el financiamiento de movimientos insurgentes, partidos políticos y campañas electorales, escándalos de corrupción como los CLAP, Odebrecht y los vínculos con las operaciones de Lava Jato en Brasil, entre otras.

 Uno de los problemas que determina la dificultad para comprender a Venezuela, pasa por el tamiz de conceptos atribuidos al régimen y que ninguno termina de ajustarse para describir el poder ejercido. Venezuela se alejó del concepto de República, no existe un sistema que procura un equilibrio estable de principios y derechos, como la libertad, la justicia y la igualdad; no hay separación de poderes y está totalmente alejado de los principios delineados durante la Ilustración por Montesquieu, Voltaire y Rousseau.

 ¿Hay una Dictadura?

 El concepto de dictadura a menudo es confundido con el de tiranía, a Maduro y al difunto Chávez se les acusa de dictadores o tiranos indiscriminadamente, por su cruenta forma de gobernar y un culto a la personalidad desmedido; pero, es erróneo pensar que la dictadura es el término opuesto a la democracia. La dictadura en su forma originaria, romana, era una “Magistratura extraordinaria” con mando legítimo y temporario, designada por el Senado, en esa época, el dictador era ejecutor de las leyes con rigurosidad, no legislaba; aunque hubo dictadores romanos que no siguieron la regla, como Julio César, que eliminó el orden preexistente, gozó de poderes legislativos y se declaró su magistratura vitalicia; entendiendo su forma de gobierno como personal, absoluta, supranormativa, indefinida y centralizadora; sin embargo, a esta forma de gobierno, se le conoce como Cesarismo y mantiene siempre un afán por lograr permanencia de la armonía entre los ciudadanos y la rehabilitación de las libertades públicas.

 Vallenilla Lanz estableció una comparación entre el Cesarismo y el Caudillismo latinoamericano generado con las luchas independentistas, lo denominó Cesarismo Democrático, necesario con el fin de reorganizar la sociedad a través de esta forma de personalismo institucionalizador, en referencia al caudillo escribió: “Él es la democracia personificada, la nación hecha hombre. En él se sintetizan estos dos conceptos al parecer antagónicos: democracia y autocracia”.

 En este sentido, la dictadura se impone sobre la anomía, la desorganización debido a la falta e incongruencia de normas sociales, bajo la premisa de reestablecer y mantener el orden; por ello, el término dictadura se desvincula de la injusticia y la ilegitimidad. En Venezuela hay injusticia e ilegitimidad, por ello no es correcto llamarle dictadura. Un ejemplo de dictadura bajo estos términos, es la ejercida por una junta de gobierno transitoria para la restauración de la república o la figura del estado de excepción admitido en la mayoría de las constituciones occidentales; por ello, toda dictadura que desvía su curso institucional se convierte en tiranía.

La tiranía venezolana

Según Platón, las tiranías eran una consecuencia última de la democracia, ya que la asunción al poder depende de la demagogia y el oportunismo. Aristóteles escribió “es un gobierno de violencia, porque no hay corazón libre que sufra con paciencia un mando semejante”.

Montesquieu, dijo: “No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia”, a la luz de estos conceptos, Maduro ejerce una tiranía. Es importante destacar que hoy en día la ideología, como doctrina de carácter político, es utilizada descaradamente para fijar en el imaginario colectivo un sistema de creencias que permita una justificación a múltiples acciones criminales contra los derechos humanos, con rebuscada dialéctica hacen apología a grandes tiranos como Fidel Castro y a otros movimientos subversivos de izquierda, que bajo las premisas de los postulados de Marx encienden las pugnas entre ricos y pobres y avivan el resentimiento social como motor en las revoluciones comunistas.

 NarcoEstado y Oligarquía

 “Un narcoestado es un Estado donde la institución dominante es la empresa criminal. Los funcionarios de ese Estado están todos coludidos con el narco, pero no por una cuestión de corruptelas personales o grupales, sino sencillamente porque el narco es el patrón de ese Estado” – Regeneración 2019 –en Venezuela el régimen ha asumido el narcotráfico como uno de sus principales negocios, las mafias usan el país como corredor por el que se transporta la droga que se produce en Colombia.

EL Fiscal General de EEUU acusó formalmente por conspiración narcoterrorista y narcotráfico, entre otros cargos criminales, a los más altos funcionarios del régimen y sobre la cabeza de Maduro, Cabello, El Aissami y otros, pesan las recompensas más caras de la historia del programa antinarcóticos NPR del Departamento de Estado.

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En este NarcoEstado existe un gobierno Oligarca, Luis Cedeño, del Observatorio Venezolano de Delito Organizado, refirió en 2017: “Es un Estado mafioso donde todo se maneja como la Cosa Nostra”, un gobierno en que sus funcionarios y la clase dominante persiguen la riqueza personal y el poder político a expensas de la población.

Resulta interesante entender que diversas categorías no son excluyentes en un gobierno oligarca; la Plutocracia, gobierno de los ricos y poderosos, en Venezuela se ve representada por la boliburguesía, originada por la Cleptocracia establecida desde Chávez, quien institucionalizó un gobierno de ladrones, criminales y vividores del Estado.

 Hoy Maduro, a su vez, en forma Autocrática maneja el poder por encima de los otros grandes jerarcas del régimen, su palabra se hace ley de ejecución inmediata, él es Capo del negocio y ejerce una tiranía donde no existe la separación de poderes, anuló el Legislativo y se hizo del Poder Judicial. Aplasta la disidencia, conculca la libertad de pensamiento y de expresión, impone una ideología comunista, con premios públicos a quienes practican tortura, hay un gobierno clientelar y parasitario con control ciudadano a través de dádivas, destruyó la capacidad de compra y el poder adquisitivo, generando un empobrecimiento de la población, convirtiéndola en una crisis humanitaria generalizada.

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José Ángel Cuadra

Periodista y consultor en Comunicación Estratégica, escritor, facilitador y docente universitario con más de 23 años de experiencia en Latinoamérica y España. Miembro de la Asociación de Periodistas Venezolanos en España.

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