Opinión

Venezuela en el consejo de DDHH. To be or not to be? Crónica de una estrategia

Madrid, 21 oct.- Y entonces, esta semana sucedió lo que todos temían y Venezuela conseguía un lugar en el Consejo de Derechos Humanos generando un estado de alarma y desencanto en el mundo de la diplomacia, en el mundo del multilateralismo y en la visión de los defensores de los derechos humanos. ¿Cómo es posible que un país, que en los últimos informes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos haya quedado tan mal parado y que incluso tiene un grupo técnico de vigilancia establecido para supervisar las acciones que se cometen en el territorio nacional haya sido elegido por un total de 105 votos por encima de Costa Rica?

Vayamos por partes porque quizás las cosas no son como parecen; porque lo realmente importante es saber hacia dónde dirigir nuestras acciones a fin de que nuestra voz no deje de escucharse.

¿Cómo funciona el Consejo de Derechos Humanos?

El Consejo de Derechos Humanos cuenta con un total de 47 miembros elegidos por la mayoría de los miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas a través de un voto directo y secreto y se toma en cuenta, aparentemente, su contribución a la protección y promoción de los derechos humanos y sus compromisos con respecto a la defensa de los mismos. Pero bueno, si Venezuela es uno de los países que más viola los derechos civiles, sociales, políticos del mundo ¿Cómo pudo pasar esto? Vale la pena tomar en cuenta la cronología “conveniente” de la agenda venezolana en los últimos tiempos de manera descendiente:

18/10/2019 Venezuela prepara acuerdo integral de cooperación con la FAO
14/10/2019 Organización Sonidos de África y Fundación Grupo Madera estrechan lazos de cooperación
5/10/2019 Presidente Nicolás Maduro recibe a delegación rusa en Miraflores para revisar cooperación bilateral

En el Marco de la Cumbre de la Asamblea General de la ONU estas fueron las noticias más resaltantes Venezuela y Barbados consolidan proyectos y alianzas bilaterales; Venezuela y Trinidad y Tobago refuerzan alianzas para el beneficio de ambas naciones/ Venezuela e Irán fortalecen lazos de hermandad y cooperación entre ambos países/ Presidente de la ANC Diosdado Cabello concluye con éxito visita a la República Popular Democrática de Corea/ Venezuela y Surinam fortalecen relaciones de cooperación y hermandad/ Canciller Arreaza sostiene reunión con su homóloga de Suecia/ Venezuela estrecha relaciones bilaterales con Sudán del Sur y evalúa su posible incorporación al Mnoal/ Cancilleres de Venezuela y Nepal conversan sobre desarrollo de lazos bilaterales/ Venezuela sostiene encuentro de Alto Nivel con el Primer Ministro de Pakistán/ Venezuela y México se reúnen en el marco de la ONU para fortalecer lazos de cooperación.

Sin más que decir, he aquí la razón por la cual Venezuela ingresa en este Consejo. No es un tema de defender o no los instrumentos internacionales relacionados con las garantías fundamentales; no es un tema de si acaso en el país se siguen violando o no la integridad del individuo y se sigue sumando a la población en una profunda crisis humanitaria. Es un tema de “quehacer diplomático” y con respecto al cual se ha insistido tanto en que mientras los espacios internacionales multilaterales sean manejados por la administración Maduro habrá muchos más pactos de caballeros y muchas más alianzas que fortalecerán su posición ante las instancias internacionales.

¿Y si nos vamos por números?

África es el continente con más países en el planeta, un total de 54 países; Asia tiene 49 entre los cuales se encuentran dos Potencias importantes miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU como son Rusia y China. En cuanto a las Islas del Caribe hay 17 estados soberanos y 13 dependientes los cuales muchos de ellos son signatarios de acuerdos de integración latinoamericana y donde Venezuela es uno de los principales proveedores de energía y de productos derivados del petróleo.

Con que solo el 50% de cada uno de los países del continente africano y el continente asiático votasen a favor ya habría un gran camino ganado porque en realidad tampoco sabemos si hubo países europeos que si votaron por Venezuela también. Una cosa es lo que nos pueden contar en los medios y otra muy distinta ese cabildeo, esa reunión tras bastidores y esa invitación a copas que se dan cada vez que una cumbre internacional se lleva a cabo.

¿Y si nos metemos en el ámbito ideológico – político?

Yéndonos más allá de la derecha o de la izquierda, en el caso de Venezuela, puede ser una clara señal del creciente antiamericanismo que se sigue fortaleciendo a lo largo y ancho del planeta. Recordemos que en los últimos meses ha habido una campaña muy grande de solidaridad ante lo que es el bloqueo americano porque no ha sido solo Venezuela – en este caso los funcionarios de la administración Maduro – quienes han sufrido sanciones. Los sancionados por los Estados Unidos son Bielorrusia, Birmania, Corea del Norte, Costa de Marfil, Cuba, Congo, Irak, Irán, Líbano, Libia, Rusia, Somalia, Sudán, Sudán, del Sur, Siria, Ucrania, Yemen y Zimbabue. Imaginémonos que junto con los sancionados también están aquellos que son aliados y que también se han visto atacados por las sanciones; e incluso más allá, aquellos que son directamente dependientes de los sancionados. ¿No sería lógico votar por el enemigo de mi enemigo? Para mí como sancionado o aliado, el único que viola los derechos humanos es aquél que atenta contra mi estabilidad y si se enfrenta a él será mi amigo y por supuesto lo apoyaré.

Ahora bien. Venezuela no es el primer caso.

No está bien. Estamos todos decepcionados. Es tremendamente frustrante ver como los intereses intergubernamentales prevalecen sobre los intereses de los individuos, pero así se maneja el mundo de las relaciones internacionales y hasta que no lo internalicemos y elaboremos estrategias realmente efectivas que nos permitan enfrentarlos siempre será así. Pero ojo, Venezuela no es el primer caso. Por el Consejo de Derechos Humanos han pasado todos, violadores y no violadores, tiranos y no tiranos porque resulta que es una fórmula institucional donde las elecciones se dan cada 3 años, reelegibles por otro período y sin posibilidad de una reelección luego de cumplirse. Si los escaños son África 13 asientos; Asia y el Pacífico 13 asientos; América Latina y el Caribe 8 asientos; Estados de Europa occidental y otros Estados 7 puestos; Estados de Europa oriental 6 asientos; en algún momento alguno de ellos tendría que quedar y podrá quedar en el futuro. Es estadística pura y dura.

¿Y acaso tenemos que aprender algo de todo esto?

Se podría decir que sí. Primeramente, a entender que la participación de un estado en el ámbito internacional tiene una gran importancia cuando se trata de la búsqueda de aliados estratégicos y que ese quehacer diplomático es el que puede dictarte la pauta del lugar que ocuparás en la dinámica global; que aquí no se está hablando de bueno o malo ni justo sino de jugarse las cartas correctas y que por eso se ha insistido tanto que el cambio no se dará realmente hasta que uno pueda medio vislumbrar que ese papel que juega Venezuela en el ámbito internacional está cambiando. Que no se trata de denunciar lo que sucede adentro, sino saber decir lo que se puede hacer afuera.

Lo segundo, que los organismos internacionales son instituciones formalistas y burocráticas. Que cumplen una determinada función, pero más preventiva que activa, porque se siguen manejando los intereses estadales – precisamente el gran problema – y porque a la final me inclinaré más hacia lo que puedas hacer por mí que hacia lo que pueda estar sucediendo dentro de tu territorio. Que ideal sería que los estados de una vez por todas entendieran que se deben al individuo y que somos nosotros como nación los que les oxigenamos las políticas internas e internacionales. Pero eso no ha pasado.

Que los problemas internos se resuelven desde adentro. Seguimos soñando con que alguien puede salvar a los pueblos y se necesita una dosis de realidad. Los cambios se hacen desde adentro, las fracturas y reconstrucciones institucionales nacen desde adentro. Las instancias internacionales son observadoras que pueden actuar o no dependiendo de las cartas que se jueguen “desde adentro” y que Venezuela haya ingresado al Consejo de Derechos Humanos es una clara demostración de lo que nos están diciendo. “Hacia adentro”.

Finalmente, la reflexión sería para todas las naciones del mundo. Hay algo que se está haciendo mal sin lugar a dudas. Que las instituciones internacionales que están al servicio de los Derechos Humanos sean utilizadas como estrategias para la retaliación y la venganza o como un termómetro para medir fuerzas nos demuestra que hay un quiebre real entre el estado y su gente. Rousseau y su teoría de la soberanía y las leyes deben estar revolcándose en la tumba y Nicolas Maquiavelo con el príncipe nos debe estar observando mientras se toma una copa de vino.

¿Y ahora quien podrá defendernos?

Seguirá siendo un trabajo arduo, que costará mucho. Seguiremos arando un día en el mar y otro día en tierra fértil. Como siempre digo, la responsabilidad es la sociedad civil. El día que entendamos que no debemos desfallecer y seguir actuando. Que si hay que colocar diez denuncias diarias se coloquen. Habrá que seguir venciendo obstáculos y abriendo nuevos caminos. Pero no desde la queja, si hay un muro se busca el martillo, si hay un mutismo se busca otra voz. Solo nosotros, los que creamos al estado seremos los únicos que podremos recuperar el papel que jugamos dentro de ello.

Entre tanto, las ONG de Derechos Humanos deberán enfrentarse ante ese Consejo a un coloso estratega, que sabe manejar los medios de una manera muy inteligente, que en ocasiones va dos pasos delante de todos porque ha sido creado de esa manera y sabe jugar sus cartas. Se tendrán que tener muchas cartas bajo la manga. Eso sí, sin transformarnos en opinadores de oficio, en agentes repetidores de matrices de opinión sin pies ni cabeza y en analogías a historias que no conocemos.

Y justo yo, que vivo en Cataluña, y en estos días tan convulsos me viene a la cabeza una famosa letra:

“Hoy resulta que es lo mismo/Ser derecho que traidor/ Ignorante, sabio, chorro/Generoso o estafador/ ¡Todo es igual! / ¡Nada es mejor! / ¡Qué falta de respeto/ Qué atropello a la razón!”

Cambalache Enrique Santos Discépolo

Etiquetas

Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba