Opinión

Venezuela ante la ONU: Resoluciones de EEUU y Rusia se vetan mutuamente

(Corina Cortés).- Esta semana el caso de Venezuela fue llevado ante el Consejo de Seguridad de la ONU en una reunión de emergencia convocada por Estados Unidos, donde al final se presentaron dos resoluciones, la primera, se llevó a discusión por el mismo país que solicitó la reunión y la segunda fue presentada por su rival geopolítico, Rusia.

Ninguna llegó a ser aprobada ya que, haciendo uso de la figura del veto, a Estados Unidos no le pareció la iniciativa del diálogo y el ingreso de ayuda humanitaria con permiso del régimen de Nicolás Maduro por un lado, y tanto Rusia como China vetaron la resolución norteamericana de solicitar elecciones inmediatas y el ingreso de ayuda humanitaria al país con la autorización de otras instituciones.

Esto ha traído consigo una ola de descontento y una irónica exclamación ¡La ONU no sirve para nada! aunque también algunos -los afectos y defensores de la “administración” actual en el país- lo consideran un triunfo y un freno a las pretensiones intervencionistas norteamericanas. Ni lo uno ni lo otro y en este artículo explicaremos el por qué.

El Consejo de Seguridad es el organismo más importante de las Naciones Unidas y el encargado de velar por el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional. Sus funciones están establecidas en la propia Carta y su funcionamiento está desglosado en el Reglamento Provisional del Organismo. Es una institución como cualquier otra que debe seguir una serie de pasos y fundamentos para funcionar y cumplir con sus resoluciones. Sin embargo, a diferencia de una cualquiera de orden nacional o regional “La decisión que tome, si es desacertada, puede ser considerada una intervención a la fuerza y una violación de sus principios operativos de imparcialidad, neutralidad y humanidad generando consecuencias a largo plazo”.

A su vez, los miembros de la Organización de las Naciones son Estados y todos se encuentran en condición de “igualdad soberana” con los mismos derechos y la libre autodeterminación de obedecer o no las resoluciones que surjan de la misma, “aún cuando provengan del Consejo de Seguridad”. ¿Son vinculantes las resoluciones? De acuerdo a la Carta de la Organización de las Naciones Unidas los Estados convienen en “aceptar y cumplir las decisiones del Consejo de Seguridad”. Sin embargo, esto no es garantía, ya que basta y sobra que uno de ellos alegue la imposibilidad institucional o la violación de sus normas fundamentales para que esto no suceda.

No es responsabilidad del Consejo de Seguridad ni de la propia ONU. La institución intenta desde el equilibrio poder aplicar e implementar políticas que procuren universalizar prácticas y mecanismos, pero donde existe una brecha demasiado delgada entre ese equilibro de poder y la injerencia. A su vez, estamos haciendo referencia de 193 países miembros. Una decisión mal tomada, precipitada o desviada puede generar un caos donde estos miembros interpreten las reglas a su manera y terminen tomando decisiones o ejerciendo acciones que a largo plazo pueden ser perjudiciales para el planeta.

Ahora bien, no estamos diciendo que su funcionamiento sea perfecto. Como institución internacional cuenta con muchísimas debilidades y el Consejo de Seguridad a su vez tiene como talón de Aquiles la figura del “Veto”, lo cual les permite a sus miembros permanentes vetar cualquier resolución que se pudiese aplicar en determinados casos y es aquí donde entra en juego la figura de la famosa rivalidad política y las visiones de las grandes potencias del mundo como son Rusia, China y Estados Unidos. Ninguna actúa desde su interés humanitario, sino desde sus intereses geopolíticos y fueron sus miembros fundadores los cuales les dan una cuota extra de poder.

Pero, ¿cuáles fueron los argumentos utilizados por los que estuvieron presentes en esta reunión y cuál fue la postura de Venezuela, quien, de hecho, también estuvo allí?

El representante de Rusia, Vassily Nebenzia, indicó que sería la primera vez que el Consejo de Seguridad “echara a un presidente y nombrara a otro de un país soberano”, alegó que eso no era diplomacia y que se tenía que hacer uso de los canales oficiales de la ONU para poder operar con ayuda humanitaria; terminó acusando a Estados Unidos de cortina de humo con pretensiones injerencistas.

Por su parte, el enviado especial de los Estados Unidos, Elliot Abrams, indicó que reconocer a Guaidó es reconocer la lucha por reinstaurar la democracia, y que apoyar a Maduro es prolongar el sufrimiento de los venezolanos, además de asegurar que esta crisis se ha extendido mucho más allá de las fronteras de Venezuela y amenaza con desestabilizar la región.

Finalmente, Moncada, el enviado especial de Venezuela en la ONU, declaró que Nicolás Maduro está en pleno ejercicio de sus facultades legales y garantiza la protección del territorio y del pueblo venezolano con el control efectivo del país mientras que solicitaba fuese respetada la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Si leemos con detenimiento cada una de las posturas. ¿Qué está realmente faltando allí? Lo hemos comentado y lo reitero. “Lo que está generando tanto vacío y tanto limbo en el caso de Venezuela es esa duplicidad institucional”. Se está haciendo referencia claramente a “¿Quién está ejerciendo el poder en este momento?”. Y es el argumento que cada una de las partes, incluso Venezuela, está exponiendo.

El resultado de las votaciones demuestra el respaldo del Consejo de Seguridad y de las Naciones Unidas a una salida a la crisis de Venezuela y reconocen que representan una amenaza a la paz y la seguridad internacional toda la situación que se está viviendo. Cada uno desde su visión y sus mecanismos. Pero, se debe continuar aclarando el panorama legítimo, legal y político de la nación para que los países puedan actuar de manera directa y los otros no cuenten con argumentos para fortalecer su postura.

Venezuela necesita “resolver” urgentemente –y creo que lo está haciendo– esa dualidad institucional y encontrar la forma y las estrategias para que no existan esos dos gobiernos, porque se han transformado en un talón de Aquiles. Sé que algunos dirán “Pero para el pueblo, y para muchos países del mundo Juan Guaidó es el Presidente y nosotros lo reconocemos”. En esto, seré pragmática. No es lo mismo estar casado que vivir en pareja. El primero es un documento que te indica tus derechos y deberes dentro de la institución matrimonial. No es lo mismo saber manejar que tener licencia para conducir. El primero te permite trasladarte, el segundo te permite “libre y legalmente” trasladarte.

Así que la responsable no es la ONU, ni el Consejo de Seguridad. Hay que verlo como es, una Institución. ¿Que hay intereses? Por supuesto que los hay. Rusia jamás dará su brazo a torcer ante los Estados Unidos, ni China ni viceversa porque hay un mercado armamentista de por medio y un conjunto de piezas estratégicas que solo ellos saben cómo las están jugando. Pero también es cierto que aquellos países que han sabido jugar sus piezas lo han logrado y han salvado esa valla.

Reitero, corresponde a Venezuela encontrar la estrategia correcta, precisa y exacta para que esa duplicidad institucional termine, y así la comunidad internacional pueda sin recelo cooperar en la restauración de la paz y la seguridad interna. Y ¿Qué puede hacer en este caso? Siempre insisto en que le corresponde a la sociedad civil, pero es que es así. Demostrar que en los últimos tiempos la existencia de grupos irregulares armados ha tomado la justicia por sus manos y estos pueden considerarse beligerantes. Demostrar la desaparición de personas y la existencia de cárceles y centros de tortura. Recopilar toda la información necesaria para demostrar la existencia de crímenes de lesa humanidad y la amenaza a la paz.

Y por encima de todo, reiterar el esfuerzo por restaurar nuestra institucionalidad. Un Estado con dos gobiernos es un Estado vulnerable, manipulable y susceptible de que se sigan violando todos los derechos civiles, políticos y sociales de la población. La restitución de ese orden en este momento es fundamental.

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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