Opinión

Un venezolano de la mano por Madrid

Madrid, 6 may (Jacobo Dib).- Mi primer viaje a Europa fue en 1982 y comenzó en Madrid. Siete años después de la muerte de Franco, España era ya un país “moderno” que le abría sus puertas al Mundial de Fútbol. Con mi amigo Simón llegamos a una pensión en la Gran Vía cuya habitación carecía de baño propio y el “desayuno” que consistía en un trozo de pan con mantequilla acompañado de un café tibio, era dejado bien temprano al pie de la puerta en bandeja de latón.

Lo primero que hicimos fue aventurarnos al mítico “Santiago Bernabéu” esperando encontrar entradas para el juego entre Alemania e Inglaterra, ¡lo conseguimos! Me llamó mucho la atención ver antes del juego, en los alrededores del estadio, la presencia de la imponente policía montada buscando controlar a los ya muy famosos hooligans ingleses. A pesar del resultado de un no muy vistoso 0-0 pude ver jugar a Rummenigge, capitán del equipo que a la postre quedaría de subcampeón. Días después fuimos al “Vicente Calderón” y presenciamos el juego de una convincente Francia de Platini contra Irlanda del Norte.

¡El calor! La intensidad del calor de Madrid quedaría grabada por siempre en mi memoria. Donde quiera que pudiéramos nos deteníamos a beber una schweppes de limón. Y es así como el emblemático edificio con el letrero luminoso en la Gran Vía se convertía en mi “favorito”. Habiendo viajado y vivido en los Estados Unidos de América, en Madrid me sentí a gusto y con la sensación de estar visitando un país moderno, en la vestimenta que lucían y en la música que escuchaban…además, los venezolanos en aquel entonces al cambiar un bolívar, recibíamos muchas, muchas pesetas.

No volví a Madrid hasta 35 años después, en 2017. Aun y cuando mi primera visita fue muy placentera, encontré una ciudad diferente. Era ya la capital de un país miembro de la Unión Europea. Fui en octubre y con un clima más indulgente permitía a sus habitantes lucir sus “trapos” y mostrar su elegancia. En esta ocasión no llegué a una pensión y pude alojarme en el cómodo apartamento de Ramón. De la mano de Alicia (literalmente), recorrí la capital de “un país de maravillas” y pude conocerla como no lo hiciera la primera vez. Noté una ciudad muy limpia y pude visitar sus museos, sus fabulosos restaurantes y enamorarme de su extraordinario parque, El Retiro.

Durante la década de los 60´ pude vivir a muy temprana edad la camaradería que experimentan los expatriados. Bajo circunstancias completamente diferentes a las actuales, los venezolanos viajaban al exterior para mejorar su formación profesional. Mi papá lo hizo en Filadelfia, EUA. Allá la comunidad de venezolanos se mantenía muy unida y se ayudaban los unos a los otros. En 2017 pude sentir que la comunidad de venezolanos en Madrid se “cuidaban”, se preocupaban por el bienestar de sus compatriotas. Un venezolano en Madrid en 1982 con todo y mundial era visto como un visitante exótico… hoy día, salir a la calle y escuchar el acento típico nuestro es la norma, no la excepción.

Volví en 2019 ya con una de mis hijas viviendo en Madrid a la espera de que próximamente la acompañe su hermana mayor. Quizás algún día pueda escribir no sobre mi vuelta a la patria, sino sobre mi vuelta a la madre patria. Y es que España ha sido muy generosa y receptiva con los venezolanos que pasamos hoy por momentos de agobio y nos han recibido de brazos abiertos. Ese Madrid de 1982 que recuerdo en blanco y negro dista mucho en lo estructural, en lo físico con el Madrid a colores de hoy día, pero el cariño y el calor (humano), siguen siendo el mismo.

No olviden que Simón Bolívar conoció Madrid de la mano de María Teresa Rodríguez del Toro, quien vivía en la calle Fuencarral, cerca de la hoy conocida Gran Vía. Se enamoró y se casó en 1802 en la iglesia parroquial de San José, hoy barrio de Chueca. Bolívar como muchos otros venezolanos desde entonces, no solo se enamoró en Madrid sino de Madrid.

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Jacobo Dib

Médico venezolano. Experto en Historia de Venezuela. Articulista ocasional en antiguos periódicos como: El Universal, El Diario de Caracas, El Globo, El Mundo.

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