Opinión

TIAR y Venezuela ¿Qué se puede esperar?

Madrid, 25 jul.- Esta semana durante una Sesión de Calle presidida por Juan Guaidó se presentó lo que se conoce como una una moción de urgencia solicitando se aprobara la reincorporación de Venezuela al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). La moción recibió el voto favorable por parte de los diputados por unanimidad dando paso a una nueva etapa en relación a un tratado del cual Venezuela se retiró en el año 2013. Sin embargo, todo requiere una formalidad y la interpretación no puede ser unidireccional, muy especialmente tomando en cuenta el delicado momento jurídico-político e institucional que vive el país.

Es por eso que se requiere entender lo que representa el TIAR, cual es la oportunidad de su aplicabilidad y cuáles son los escenarios que se pueden delinear a partir de ahora.

¿Qué es el TIAR?

TIAR son las siglas utilizadas para el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) suscrito en el año de 1947 en Río de Janeiro Brasil, es por ello que también se le conoce como el “Tratado de Río”  y en su Preámbulo indica que el objetivo fundamental es el de… “asegurar la paz por todos los medios posibles, proveer ayuda recíproca efectiva para hacer frente a los ataques armados contra cualquier Estado Americano y conjurar las amenazas de agresión contra cualquiera de ellos”… y esto tiene lógica. Recordemos que nace a pocos años de haber terminado la Segunda Guerra Mundial y la geopolítica mundial aún estaba tambaleante, sin olvidarnos que la Guerra Fría se estaba abriendo espacio.

Por lo tanto, la interpretación inicial es entender que era un mecanismo de defensa de seguridad soberana ante posibles ataques armados “efectivos” y esto hay que aclararlo porque el rumor de la “intervención militar” ya comienza a planear haciéndose eco desde los diferentes medios de difusión y no es ni tan sencillo ni tan certero.

De hecho, basta con pasearse por el Artículo 2 del Tratado para observar que expone que las partes se comprometen a someter… “toda controversia que surja a los métodos de solución pacífica y tratar de resolverla entre sí, mediante los procedimientos vigentes en el Sistema Interamericano”… para luego, en caso de ser procedente someterla al Consejo de Seguridad o a la Asamblea General de la ONU. Se sigue entendiendo que la realidad jurídica internacional está condicionada por una solución alternativa de conflictos. La guerra, o el uso de la fuerza no está entendida como forma de interacción, regulada sí, dentro de los principios de Derecho Internacional Humanitario, pero no es el primer recurso –aunque del dicho al hecho el trecho sea tremendamente largo-

¿Cómo actúa la solidaridad dentro del TIAR?

Otro término que se ha repetido en los últimos días, la solidaridad y la reciprocidad, en su artículo 2 expone claramente que cualquier “ataque armado” contra una de las partes contratantes es un ataque contra cualquiera de los otros miembros signatarios otorgando cierta holgura y flexibilidad a ese término del principio de no intervención o de libre autodeterminación. De hecho, se apoya en el artículo 51 de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas que recopila el derecho a la legítima defensa individual y colectiva en caso de ataque armado.

¿Cuáles son los casos que proceden en cuanto a la aplicación del TIAR?

Se encuentran bien especificados y son, el ataque armado, la violación de la integridad territorial, la soberanía o la independencia política; el conflicto armado, el ataque armado hacia una población o la invasión y así como se hace referencia al derecho a la legítima defensa también se nombran medios alternativos de el retiro de los jefes de misión, la ruptura de las relaciones diplomáticas, de las relaciones consulares la interrupción de las relaciones económicas o las de transporte y telecomunicaciones. No se pueden obviar  la primacía de la aplicación de  medios de resolución alternativa de conflictos y el uso de la fuerza armada debe contar con una serie de elementos que no se deben tomar a la ligera.

Entonces ¿Qué esperar con relación a Venezuela?

La reincorporación de Venezuela al Tratado del TIAR tiene diversas lecturas. Una lectura política, una jurídica y una comunicacional. Hay que iniciar con la lectura jurídica porque es aquella que da una visión real y espacio a la proyección formal de lo que puede pasar.

Inicialmente se entiende que la reincorporación se aprobó en una segunda discusión, pero no se debe olvidar que es un Tratado Internacional y que como tal requiere de una serie de pasos; el más importante es el de la Ratificación. Esta ratificación ha de ser ejecutada por el “Presidente de la República”. Guaidó es para la población venezolana el presidente interino y para muchos miembros de la comunidad internacional; por lo tanto, si Guaidó ratifica el Tratado ya se podría tener un poco de tranquilidad. Lo que sucede en este caso es que el Ejecutivo Nacional en el marco de las relaciones internacionales sigue siendo manejado por Maduro. Ya las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas rechazaron la pretensión y no habrá de tardar mucho cuando desde el Ministerio del Poder Popular de las Relaciones Exteriores se emita una nota de protesto indicando que para que esto se de se debe ratificar por el presidente legítimo y el presidente legítimo es Nicolás Maduro.

No es pragmatismo, basta con pasearse por el enlace electrónico y observar cuáles han sido las últimas actividades realizadas. Los tratados se siguen firmando, se sigue asistiendo a las cumbres, las sesiones de la ONU se siguen llevando con miembros de su gabinete. Así que, hasta tanto –y creo que esto ya forma parte membretada de muchos artículos– no haya una claridad institucional estos riesgos se seguirán corriendo.

En segundo lugar, el TIAR es un Tratado Internacional de Asistencia Recíproca de la Organización de Estados Americanos, Venezuela ha sido aceptada nuevamente pero el procedimiento de retiro sigue vigente. ¿Y esto por qué está sucediendo? Porque se está ante la presencia de un mandato paralelo. Una carta bien o mal jugada en este momento por cualquier de las partes es inminente. Basta y sobra con que un factor diga… “ya no se pertenece” para que el otro deba mover todos sus hilos formales y procedimientos legales y congelar ese retiro, resolver esos tratados y procurar firmar unos nuevos.

En consecuencia, debe decirse que, en materia de interpretación jurídica, es una reincorporación un poco débil, temeraria, y que deben cumplirse múltiples factores reales para que pueda ejecutarse.

Cosa distinta lo que sucede en el ámbito político. En materia política es un paso importante porque demuestra que existe un apoyo internacional importante para esta estrategia de transición. También, porque cuando se hace referencia a la invasión una cosa es la norma y otra la interpretación político-jurídica que se pueda hacer de ella. ¿Podría considerarse que la instalación de bases militares de factores internacionales en el país es una invasión? ¿Podría interpretarse todo lo que está sucediendo en frontera un conflicto armado? ¿Que la existencia de milicianos, grupos colectivos armados son un acto de provocación? Perfectamente. Esa es la otra carta que se puede jugar, ahora habría que demostrarse el peligro inminente que sufren países vecinos para llamarle de esa manera.

También hace que el liderazgo de Guaidó tenga un repunte. Un push-up luego de varios días en los cuales la desmoralización estaba sobre la mesa de la población.

Por el otro lado, el TIAR se ha invocado en numerosas ocasiones, pero su activación no ha sido lo más efectiva del mundo. Ha habido sus aciertos y desaciertos. Entre los desaciertos una de las heridas más hondas fue la del caso de las Malvinas donde se invocó, pero los Estados Unidos decidió apoyar a Gran Bretaña situación que aun genera resentimiento en Argentina.

Finalmente, la lectura comunicacional. Cualquier cosa puede leerse sea o no sea. Una de ellas es el enunciado de “El tratado que puede desatar una guerra en Venezuela”; nada más lejos y más cerca de la realidad. En Venezuela hay guerra desde hace muchos años solo que sin los bombos y platillos que se acostumbran en las películas, además, si aún no se ha ratificado y no se sabe hacia donde irá, y si se requiere de todo un proceso formal para acordar acciones, si en este momento se desata una guerra en Venezuela no sería por el TIAR sino por otros agentes completamente diferentes.

El otro es “esto permitiría la intervención militar”; tampoco. El tratado habla de la intervención militar como último recurso y deben presentarse una serie de factores los cuales dudo que Venezuela se encuentre en este momento lista a enfrentar. Buena opinión política, pero política sin derecho y viceversa es como tener un arma con dos balas de salva y una real; no se sabe hacia donde se dispara ni sus consecuencias. Miedo y exceso de esperanza repitiéndose por un lado y por otro.

El caso real es que detrás del TIAR lo que se debe es entender que los mandatos paralelos y la duplicidad institucional es una figura delicada y que no se debe tomar a la ligera porque si no, pasarán muchos años y la complejidad será mayor; sus hilos más enredados y la situación mas incomprensible.


“El hombre que no medita y obra con precipitación, no podrá evitar grandes fracasos.” CONFUCIO

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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