Opinión

¿Somos los venezolanos Hispanonorteamericanos?

“Cuando se conoce Madrid es la ciudad más española de todas, la más agradable para vivir, la de la gente más simpática…” (Ernest Hemingway)

Nacido en un campo petrolero de la Creole en Venezuela, crecí en el contexto de una sociedad “bicultural”, es decir, en una antigua colonia española asimilada a lo largo del siglo XX por un sistema de valores predominantemente anglosajones donde la mayoría de “nuestra” música, cine y televisión venían del norte. El programa de televisión más hispano que recuerdo haber visto fue “El Zorro” de Disney! De ahí mi fascinación al ver cómo en estos últimos años nuestra sociedad ha vuelto de nuevo sus ojos, dos siglos después, a la madre patria.

Como alguien que ha sido abandonado por sus padres, porque así nos sentimos muchos venezolanos, quise repasar algunos aspectos de la relación entre mis “progenitores”, España y Estados Unidos.

Muchas cosas me han llamado la atención de esta “nueva” España (no México) que he recién descubierto. El encanto por lo americano, lo Norteamericano. En principio, me pregunté cómo era posible, después de que fueron precisamente ellos que acabaron con lo poco que les quedaba del Imperio en la guerra del ´98. Pero es que España junto con el resto de los países europeos ha pasado de la amistad y alianzas de familias reales y pueblos enteros a la enemistad acérrima una y otra vez durante siglos, entonces ¿Por qué tendría que ser diferente con los Estados Unidos?

Curioso también entender que dos terceras partes del territorio de los Estados Unidos alguna vez fue parte del imperio español: Florida, California, Texas… y es que ¿Cuántas ciudades, pueblos, avenidas no llevan nombres hispanos? Aun en 2019 podemos decir que muchos de estos territorios estuvieron en manos de los españoles por más tiempo de lo que han estado en manos norteamericanas. Asimismo, tímidamente y con menor determinación que los franceses, por aquello de no despertar los ánimos en sus propias colonias, España apoyó en su guerra de independencia a los norteamericanos.

El acuerdo logrado a través del Pacto de Madrid de 1953, en el que se instalaron bases militares norteamericanas en España, fue seguido por su ingreso en las Naciones Unidas en el ´55. Pude ver una foto de Franco con el Presidente Dwight Eisenhower durante su visita a Madrid en 1959… sí, el mismo que se fotografió con Hitler en Hendaya en 1940. Muy hábil el generalísimo. No, España no fue incluido en el Plan Marshall, pero la compensación económica que recibió gracias a este pacto, entre 1953 y 1963, fue de más de 1.500 millones de dólares. Su ingreso a la OTAN tendría que esperar hasta 1982, sin Franco.

Las visiones apasionadas de la política. Leer en las redes sociales las discusiones, dimes y diretes entre seguidores de Podemos y aquellos del PP, y ahora de Vox, son muy similares a las que se leen entre demócratas y republicanos. En ocasiones, se me dificulta identificar quiénes son más vehementes, más agresivos, si los americanos o los españoles. Las disputas y posiciones encontradas en asuntos como la migración son muy, que muy similares.

En las artes cinematográficas los españoles han avanzado muchísimo, podemos decir que hoy día disfrutamos por igual de películas y series americanas y españolas, estas últimas distribuidas también por plataformas como Netflix. Curiosamente, con la excepción del inglés británico impecable del personaje de Amelia Folch en el Ministerio del Tiempo, el resto de los españoles en pantalla y fuera de ella hablan un inglés predominantemente americano.

Lo de mis “progenitores” no fue amor a primera vista, no, pero cómo se quieren. ¿Hispanonorteamericanos? No, no somos ni hispanos ni norteamericanos, somos venezolanos. Lamentablemente, para nosotros quienes nos vieron nacer y quienes nos ayudaron a crecer nos tienen olvidados en lo político, en lo económico y en lo social. Sin embargo, hay que reconocer que, mientras en La Moncloa se limitan a desligarse de la agenda de Zapatero, estos últimos días se ha sentido un mayor apoyo desde Washington, con declaraciones contundentes desde el Departamento de Estado respaldando a la Asamblea Nacional. Aun así, aspiramos a más que solo declaraciones. Hasta ahora, como reza el título de una obra del más inglés de los ingleses, “mucho ruido y pocas nueces”.

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Jacobo Dib

Médico venezolano. Experto en Historia de Venezuela. Articulista ocasional en antiguos periódicos como: El Universal, El Diario de Caracas, El Globo, El Mundo.

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