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Sergio Dahabar, editor venezolano, compartió su experiencia en Madrid

Madrid, 25 oct.- La Asociación Venezolana de Periodistas en España y el Consejo Iberoamericano de Inversiones y Talento (Ciita), organizaron un conversatorio en los espacios del Restaurant La Cuchara, donde asistieron, miembros de Venezuelan Press, medios de comunicación social, escritores, docentes universitarios, el cineasta Carlos Oteyza y público en general, cuyo tema central fue el espectro editorial en España y Venezuela. Las tendencias del mercado, los intereses de lectores y editores, entre otros puntos.

El evento contó con la participación y oratoria de Sergio Dahabar, periodista y fundador de la Editorial Dahbar, quien suministró una notable experiencia en el ámbito editorial en su periplo por España.

Inició su intervención recordando el uso del papel y tinta que empleaban los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, resaltando el ahorro de tinta, papel y subsistencia, a diferencia de una Venezuela ostentosa que no tenía dificultad para imprimir publicaciones que llegaron a circular dentro y fuera de las fronteras en grandes dimensiones.

Situación que se ha revertido hoy día, donde hay que pensar y desarrollar todo tipo de estrategias, para sacar un ejemplar en cuanto a precio y calidad e incluso en una impresión con horarios pocos seguros, para evitar que algún personal les delate y puedan secuestrar la publicación. “Son temas que parecen invisibles pero terminan convirtiéndose en una rutina de trabajo en tratar de mantener un proyecto para que los libros sigan su circulando”, dijo Dahbar

Explicó que ante la fuerte desaparición de proyectos escritos, se espera que en un futuro se abran nuevas ventanas digitales para reseñar la historia de una debacle editorial y el mantenimiento vivo de la lectura en el tiempo.

Basado en su experiencia, expresó haber sido objeto de la censura en varias oportunidades, al relatar que una distribuidora le compró 5.000 ejemplares, sin embargo fueron enterrados en un campo por el estado Carabobo. “Fue una experiencia interesante porque parecía un éxito al vender esa cantidad, ya que era ganarse una buena plata y resultó ser que buscaron que el libro no fuera leído, ocasionando un daño real y hasta retador, porque no lograron la expectativa, insistimos e imprimimos 17.000 ejemplares más (…) fue una forma de censurar y presionar para sacar el libro del mercado”.

Sergio Dahabar

La dura ley del mercado

Siguió contando que no sólo es la censura, también es la hiperinflación y los precios cambiantes en las imprentas, donde cada día aumentan los costos que pesan en el bolsillo de los clientes, sino desembolsas el dinero a tiempo, tomando en cuenta que también hay que tener suerte al hacer una transferencia bancaria.

El periodista argumentó que Venezuela llegó a tener las plataformas tecnológicas de punta en campo de impresión más importante de América Latina con unas pre prensas de muy alto nivel.

Y que además ante las causas anteriormente mencionadas, surgió lo que fue el sindicato de imprentas, generando una feroz convivencia laboral patrono – trabajador, ante exigencias que un dueño no se permitía resolver, porque no podía cubrir esas exorbitantes peticiones, por lo que algunas empresas empezaron a poner punto y final al negocio. “La situación de sentir que estás en un comercio donde todo se va desmoronando y decirle a alguien que se va a sacar el libro en medio de tantos problemas es una situación muy difícil”, enfatizó el editor.

A su vez avizoró un futuro enmarcado en toda la experiencia vivida a raíz de esos sucesos, y destacó la existencia de un aprendizaje para preparar libros por mucho tiempo, tomando en cuenta el ahorro, la eficacia con el trabajo bajo presión, las adversidades y la solución ante cualquier obstáculo.

También sintió orgullo por aquellas imprentas que aún subsisten en el país con 40 empleados, por el tema de los sueldos y la nueva estructura administrativa. “Son personas que casi están sin trabajo y con un espíritu de seguir adelante y eso lo valoro muchísimo. Creo que en esta área como en otras hay algo que enseñar para dejar a futuro y creo que va ser muy importante”.

Comentó la triste y sorprendente experiencia al llegar a las librerías de Venezuela y no ver sus libros como tampoco de otras casas editoriales, sólo algunas escasas obras de la editorial Planeta que aún sobrevive y que casi mengua.

Comprar un libro no es la prioridad del venezolano

Al mismo tiempo subrayó estar consciente que el venezolano por muy culto que sea no invierte su sueldo en la compra de un libro, porque prefiere cubrir sus necesidades básicas. “Sobrevivir, comer, comprar medicinas y estar a cargo de algún familiar para decirlo de una manera, y un libro no está para nada en la mente de algunos venezolanos porque el sueldo se los impide, a pesar que hay muchos que desearían llevarse uno”.

Una editorial trabaja con un público educado, universitario con acceso al dinero, viajes, gustos, placeres que se fueron del país y se quedaron profesores universitarios sin acceso a dinero y que están sobreviviendo de una manera difícil, que a manera de ver es una verdad que resulta ser dura, confesó.

El empresario sostuvo que pese a la adversidad y dentro del campo de la narrativa, existen libros de altísima calidad y buen contenido literario, con autores independientes y mucha experiencia que relatan la terrible situación del país desde una perspectiva dolorosa pero interesante. Tal es el caso karina Sainz Borgo con su libro “La hija de la Española”, Alberto Barrera Tyszca con la pieza “Patria a Muerte”, Carolina Lozada con “El Cuarto del Loco”, además de otras expresiones exitosas de la historia como Tomás Straka, Inés Quintero, Elías Pino Iturrieta y más.

Por otro lado, Dahbar admitió, que el lado más oscuro de las editoriales, son las distribuciones porque es una pérdida de energías al tratar de poner los ejemplares en las escasas librerías de la capital y el interior del país.

Sin duda alguna el conversatorio logró completar el aforo ante la importancia del tema.

Agonía del mercado editorial

El hábito de la lectura es muy importante, sobre todo en las edades más tempranas, para que podamos adquirir una sólida base intelectual, saber más y tener activo nuestro cerebro. Sin embargo, en Venezuela se registra uno de los más bajos porcentajes de lectura de libros en América Latina.

Las importadoras no pueden llevar libros del exterior a Venezuela, las librerías no venden libros porque no los hay y en algunos casos quiebran, cierran las imprentas o merman en su trabajo, se reduce la cadena de distribución, no hay dólares preferenciales para la industria editorial, la gente prefiere alimentos a libros, el costo de producción e importación de un libro es impagable, se disparan las ventas de libros usados y por si fuera poco, las escasas publicaciones que allí quedan, tampoco son viables para su exportación, por los altos costos que ello genera.

En fin, “Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma”. Cicerón.

El periodista Sergio Dahabar finalizó su intervención en éste nutrido conversatorio, expresando la fascinación que siente por el mundo editorial a pesar de expresar no saber su futuro ante nuevas publicaciones, “El editor es alguien que debe aprender a ver lo que la gente quiere leer… es una magia”, puntualizó.

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María Auxiliadora Villegas Hernández

Licenciada en Comunicación Social y T.S.U. en Publicidad. Docente universitario, productor audiovisual y fotógrafa. Corresponsal de guerra, 18 años de trayectoria profesional: NCTV, Puma TV, Rumberavisión, Expresso La Noticia, Sol de los Llanos, El Mensajero, Asamblea Legislativa de Carabobo, Gobernación de Carabobo, Radio Latina, Universidad José Antonio Páez, Universidad Bicentenaria de Aragua. Creadora cuenta Instagram Zona de Encuentro Audiovisual. Actualmente residiendo en España.

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