Madrid

Rayma, inmigrante venezolana, llegó a Madrid con sus maletas llenas de caricaturas

Madrid, 10 oct (Maritza Tortolero).- El humor como reflexión o como arma de defensa, ahora como su instrumento para mostrarle al mundo nuestra diáspora, entre otros temas que le ocupan. Por muchos años fue testigo de un país dividido del que ha retratado, con su agudeza que afina el sentido crítico, lo más oscuro de lo que nos ha pasado como nación. Humor y crítica que la forzaron a dejar el país, crítica humorística que le resultó molesta a quienes tienen el poder. Hoy Rayma, inmigrante, nos ha traído a Madrid sus maletas, repletas de metáforas en forma de caricaturas, destacando la experiencia de los venezolanos que emigramos a la Madre Patria.

La maleta y la vida de un inmigrante están directamente conectadas, no obstante cada maleta puede ser un reflejo de la propia vida, emigremos o no, cada quien la llena de lo que considere importante, haciendo que esta pese más o menos según el caso, si se decide llenar la maleta de rocas será muy difícil llevarla, así como la vida, tú decides que liberas y con qué te quedas. Para Rayma las rocas son un peso muerto que no aporta nada y que se va soltando poco a poco, liberar maletas depende del trabajo interno que hagamos. Como inmigrantes podemos llenar maletas de humanidad, empatía, ganas de hacernos espacio en otro país, optimismo o, por el contrario, llenarlas de lo que nos hubiese resultado mejor dejar en nuestra antigua casa para que no nos pese. No me consta si ella ha echado cuentas sobre las rocas y otras cosas porque no especifica qué lleva en su maleta, lo que sí afirma haber hecho es procurar deshacerse de peso.

El lema que acompaña su muestra “Yo, inmigrante” es: “La maleta perfecta es donde cabemos todos”, la frase ya es una declaración de intenciones con las que esta caricaturista quiere destacar lo que nos une y contribuir a irnos deslastrando cada vez más de aquello que nos divide, colaborar con nuestra imagen en el mundo, una imagen en positivo que aporta algo en todos los ámbitos posibles, como la gran y variopinta diáspora que somos, contribuyendo a construirnos y construir un mejor mundo. Esa frase nos envuelve a todos, desde los empeñados en trabajar y demostrar de qué estamos hechos hasta los que todavía ni siquiera logran darse cuenta del drama en el que estamos.

Emigrar la ha conducido a tener una visión más amplia que a su manera deja plasmada en esta muestra sobre el que ha salido de Venezuela, sin juzgar al que no lo hace, porque “desde fuera se ven las cosas de manera distinta”, desde fuera podemos aportar, trabajar para rehacer al país “el día que volvamos”, algo que dice con una convicción natural, sin ápice de duda, a su vez convencida de que “para ser creativo hay que estar en libertad”, por ello intenta abordar los temas desde su otra perspectiva ganada. El exilio no sólo la ha hecho crecer, mirar más hacia afuera de sí misma, sino darse cuenta de que hay otros temas a mostrar más allá de la política, hoy su búsqueda es más humana, dirigida hacia el individuo, sale menos desde el ego y más desde todo lo que se puede aprender para entregarlo a otros.

“Ser inmigrante te hace valorar el tiempo porque caes en cuenta de que no es eterno”. La maleta es viaje, el viaje es tiempo, un tiempo que no vuelve, que toca aprovecharlo al máximo porque, sea por viaje de placer o por cambio de vida, lo que está hoy es lo que hay, y son artistas como Rayma quienes plasman trozos de la vida para que nosotros los añadamos o no a nuestras propias maletas.

Antes de hacer sus maletas para cambiar de país Rayma, en un ejercicio de imaginación, se veía viviendo fuera de Venezuela en un lugar donde no tuviese que usar automóvil y la vida, antojosa, la llevó a una ciudad en la que es muy difícil trasladarse de un sitio a otro sin vehículo. Al llegar a Madrid su fascinación fue poder andar por la ciudad, caminarla y descubrir algo nuevo cada día, ¡por eso nos la llevamos a la calle a retratarla con todo y sus maletas!. Una vez que salimos nuestra propia diáspora nos hizo sentir como en casa, sin haber esperado que pasaramos de la esquina, alguien la felicitaba, otro pedía un autógrafo o se quedaba simplemente a ver lo que hacíamos con mucha satisfacción.

Gracias Rayma por dibujarnos en “Yo, inmigrante”.

La exposición “Yo inmigrante” de Rayma Suprani llega -de la mano de Imago Art in Action- a los espacios de Incasa Studio en el número 5 de la calle de Villanueva de Madrid, del 24 de septiembre al 30 de octubre. La entrada es gratuita.

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