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¿Qué está pasando con la embajada de Venezuela en Costa Rica?

“Toda acción tiene sus consecuencias positivas y negativas. Al reconocer ambos lados uno acaba siendo realista y consciente de sus actos” (El Guerrero Pacífico)

(Corina Cortes).- Este miércoles 20 de febrero, María Faria, diplomática de Venezuela en Costa Rica nombrada por Juan Guaidó, ingresó a la sede diplomática correspondiente en horas de la mañana desencadenándose un enfrentamiento entre simpatizantes que apoyan la transición y afectos a Nicolás Maduro.

Y es que los acontecimientos internacionales que llevan el nombre de Venezuela no han dejado de sucederse desde que inició este 2019, y esta semana no ha sido la excepción. Independientemente de que todos los ojos están puestos en el concierto que se celebrará este 23 de febrero, Venezuela Live Aid, con ocasión del ingreso de la ayuda humanitaria al país y su contraparte, Hands Off Venezuela, como una respuesta a la eterna argumentación de actos conspiratorios por parte de la administración, la situación con fronteras y embajadas en diferentes puntos del Continente generan reacciones y movimientos.

En cuanto a María Faria, ya había sido reconocida y aceptada por el gobierno costarricense, recordemos que este país fue uno de los primeros en reconocer a Juan Guaidó como Presidente Interino. Sin embargo, cuidando las formas diplomáticas, la propia Costa Rica había emitido un comunicado donde le otorgaba un plazo de 60 días a los delegados de la administración de Maduro para retirarse del país. Este plazo comenzó a correr desde el 15 de febrero del presente año y se vencía para finales del mes de abril.

¿Quiénes eran aquellos funcionarios que debían retirarse?

De acuerdo a lo indicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto serían Nabil Mora, consejero y encargado de negocios; Angélica Ramírez, segunda secretaria y Nelly de la Mata Ovalles, agregada. Las razones alegadas es que los mismos no han permitido el ingreso de la embajadora y se han negado a la entrega del material de asistencia necesario para que pueda ejercer funciones. El embajador en funciones anterior ya se había retirado desde octubre del pasado año.

Ya Costa Rica había dado un paso importante en el reconocimiento de Faria, pero las formas contenidas en materia de Derecho Diplomático y Consular no le permiten aceptar su actuación de ingresar en la sede de la embajada para realizar una auditoría, y esto supondrá un envío de una nota diplomática como así lo dio a entender la Canciller encargada, Lorena Aguilar. El motivo, que se haya irrespetado ese plazo de 60 días otorgado a estos funcionarios.

Además del enfrentamiento entre afectos al gobierno y la oposición a las puertas de la sede de la Embajada de Venezuela, se sumó la declaración de Jorge Arreaza, el Canciller venezolano, que exaltó al gobierno de Costa Rica a obedecer las normas de la Convención de Viena de Relaciones Diplomáticas y garantizar la seguridad de las instituciones y de sus funcionarios.

Ahora bien, en materia de la Convención de las Relaciones Diplomáticas se ha seguido una formalidad. El gobierno de Costa Rica ha reconocido a un funcionario nombrado por Venezuela, el país acreditante y ambos se habían asegurado de que la misión hubiese sido recibida.

¿Podía Costa Rica ordenar el retiro de los funcionarios de la administración de Maduro?

Perfectamente, ya que también dentro de la misma Convención se establece la libertad del país receptor de solicitar el retiro de funcionarios diplomáticos sin tener que justificar la condición del retiro. Hay que entender que, en este momento, las relaciones de Costa Rica se desenvuelven en reconocimiento a la institucionalidad legítima y legal de la Asamblea Nacional y su Presidencia Interina.

A su vez, está cumpliendo con el deber ser al enviar una Nota Diplomática a Faria por haber irrespetado el plazo de los 60 días otorgados por el gobierno costarricense para que se retiraran los representantes de Nicolás Maduro. No podemos obviar lo evidente. Los 60 días se tenían que esperar, y si se tenía sospecha de que estaban sucediendo irregularidades, las acciones debieron tomarse en forma conjunta con la anuencia de los Servicios Exteriores.

Por lo tanto, Costa Rica está consciente de que se deben cumplir unas normas y unas formalidades en este devenir de las relaciones bilaterales para no atentar contra la paz y la estabilidad de años de interacción y constante intercambio.

¿Cometió la representación diplomática venezolana un desacierto?

En cuanto a las formas sí. No se está diciendo con esto que no haya motivos fundados y de facto para dudar de que se están dando irregularidades dentro de la sede diplomática venezolana en el país centroamericano. Seguramente es así porque nos encontramos en una situación jurídica internacional delicada donde cada paso cuenta, cada medida es observada con lupa y cada acción errónea puede desencadenar un conflicto diplomático innecesario.

Las consecuencias quizás no vayan a mayores porque el envío de la Nota Diplomática no será otra cosa que un escrito de inconformidad por la forma en la cual se ingresó al edificio de representación del país. A partir de allí Venezuela también tendrá la opción de responder y sentar una posición.

Lo relevante de esto es entender que se puede sentar un precedente, ya que no es la primera vez que hay desencuentros entre ambos países. En el año 2015, el embajador de Costa Rica en Venezuela fue destituido por unas declaraciones dadas en relación a la situación venezolana, los derechos humanos, la seguridad y las relaciones con los Estados Unidos. En palabras del para entonces presidente Luis Guillermo Solís, el embajador expresó “opiniones” a título personal que “no reflejan el punto de vista oficial” del Gobierno costarricense y resultó en la suspensión de sus funciones.

También para enero de 2018 se anunció que, supuestamente, debido a daños sufridos ante una protesta celebrada a las afueras de la sede Diplomática venezolana en Costa Rica se habían suspendido las funciones hasta nuevo aviso. Protestas y manifestaciones que también se llevaron a cabo este miércoles en la mañana.

Recordemos que la sede Diplomática de cualquier país, de acuerdo a la Convención de Viena de las Relaciones Diplomáticas, goza de inmunidad y se establece en su artículo 22 que sus locales son inviolables y su mobiliario no podrá ser objeto de registro o requisa. Afortunadamente – que no con esto acertado – quien ingresó fue la nombrada embajadora, pero reitero; hay que tener siempre mucho cuidado con la forma en el ámbito internacional porque la delicada situación jurídica que se vive en estos momentos no debe dar espacio a colocarnos en una mayor situación de vulnerabilidad.

“El conocimiento no equivale en sabiduría, la sabiduría consiste en hacerlo” (El Guerrero Pacífico)

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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