Opinión

Proyección internacional de la juramentación de Nicolás Maduro como Presidente de Venezuela

(Corina Cortés).- El 10 de Enero de 2019 será una fecha que pasará a la posteridad, al menos en lo que concierne a Venezuela. Y es que la Juramentación de Nicolás Maduro como Jefe del Ejecutivo para un nuevo Período Presidencial no ha caído del todo bien dentro de la Comunidad Internacional. Han sido numerosos Estados, Organismos Internacionales y Grupos de Integración que han comunicado que no reconocerán la legitimidad de este nuevo gobierno y han exhortado a otros países a hacer lo mismo.

Esto ha servido para generar una matriz de opinión y una serie de interpretaciones que resultan importante matizar y explicar con claridad para que se pueda llegar a una conclusión real y con ella a una predicción o proyección efectiva que nos dibuje el escenario sobre el cual debe actuar el ciudadano. Cabe destacar, que en este caso no se trata de exponer posturas ideológicas, todo lo contrario; se pretende es hacer efectivo aquello a lo cual le están colocando elementos emocionales y que lo único que se logra es desdibujar y difuminar una realidad y, por supuesto, distraer de lo que realmente concierne al ciudadano venezolano, tanto aquél que se encuentra en el exterior, como aquél que se encuentra en territorio nacional.

La “Ilegitimidad”

En los últimos tiempos el término ilegítimo ha resonado a todos los niveles y en todas las instancias. Lo repetimos en nuestras conversaciones, hacemos uso de ello en las redes sociales y lo comentamos como sobremesa. La pregunta es ¿Acaso es la ilegitimidad fuente de Derecho y susceptible de utilizarse como mecanismo para iniciar cualquier tipo de proceso jurídico poderoso y resolutorio? Aquí nos encontramos con un primer problema conceptual, y es que la legitimidad es un principio político, no legal y no se puede confundir ni utilizar de manera indistinta. Por lo tanto, un Estado puede ser ilegítimo y aun así ser legal, entendiendo legal cuando se han cumplido con una serie de normas y formalidades que han colocado a alguien en el poder. En relación a esto ¿Existen en Venezuela todas las condiciones para hacer referencia a ilegitimidad? Se puede decir inequívocamente que sí. Primeramente, porque durante el proceso electoral los porcentajes no coinciden con la convocatoria y, en segundo lugar, porque existe una Crisis Institucional y con ello se ha desatado una Crisis de Gobernabilidad.

Resulta realmente incómodo y fuera de contexto que, existiendo una Constitución (norma fundamental que rige la administración de un Estado) un país que, supuestamente, ha contado con formación política, aún juegue a las Administraciones Paralelas y no se haya ejecutado ninguna acción real para solventar esta saturación de Organismos sin ejercicio real y efectivo del poder. Por ello, considero importante resaltar que la “legitimidad” es un concepto político y que requiere de la legalidad para poder existir. Y surge con esto una interrogante ¿Por qué se sigue insistiendo en fuentes materiales, en elementos subjetivos que no presentan soluciones sino que nos colocan en un bucle discursivo sin norte?

Para reforzar lo que pretendo explicar haré referencia a lo expuesto por Max Webber, el cual exponía que… “la existencia de un orden legítimo supone el funcionamiento de instituciones políticas que son consideradas como justas, válidas y razonables por los dominados. Tales atributos potencian las probabilidades para que prospere la paz, la estabilidad y la concordia cívica al interior de las asociaciones políticas”…

En consecuencia, cuando la Comunidad Internacional ha definido a la administración de Nicolás Maduro como ilegítima y ha exhortado a la transición institucional es una actuación meramente de Corte Política y tendrá consecuencias enmarcadas en esta visión; no es un expediente abierto, no es una denuncia a llevar a tribunales, no es una sentencia con un juez de por medio y es tan vinculante como puede llegar a ser una actuación internacional.

Pero para entender mejor, desglosemos un poco a sus protagonistas:

El Grupo de Lima y la Unión Europea

¿Qué es el Grupo de Lima? Para algunos es una instancia multilateral y de hecho le han otorgado un grado de importancia parecido a la OEA o a la misma Unión Europea. Pero vayamos un poco a la historia del Grupo de Lima. ¿Es instancia multilateral? Sí lo es; pero no es un Organismo Internacional u Organismo Multilateral. Es un grupo de países que, al no haber logrado activar la Carta Democrática ante la Organización de Estados Americanos, decidió reunirse y establecer una “Declaración” el 8 de Agosto de 2017, del cual surgió un interesante Documento, cuyo objetivo era hacer un seguimiento y buscar una salida pacífica a la crisis en Venezuela. Este documento resultó en un total de 16 numerales y fue firmado precisamente en la Ciudad de Lima. Entre ellos se enunciaban aspectos como la condena a la ruptura del orden democrático en Venezuela, se apoyaba a la Ex Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, se exponía su preocupación por la Crisis Humanitaria que vivía el país latinoamericano. Se podría decir que se creó como una instancia para el seguimiento de la situación venezolana y, en un primer momento de hecho, apoyó la negociación y la resolución alternativa de conflictos.

Ahora bien, existe en este caso un pequeño obstáculo en cuanto al Grupo de Lima y, para ello, debo presentarles a los Cancilleres que le conforman: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú. ¿Esto qué quiere decir? Que Venezuela no pertenece al mismo y que cualquier acción, decisión, convocatoria, resolución y declaración que surja del mismo deberá ser acatado por sus países miembros y esto no tiene nada que ver con preferencias políticas, tiene que ver con Principios de Derecho Internacional y la Administración de las Organizaciones Internacionales.

Entonces, ¿Cuáles son las consecuencias de esta Declaración y Exhortación del Grupo de Lima? ¿Debe Venezuela acatarla? Realmente no. Ahora bien, las decisiones que asuman los Estados en cuanto a las relaciones bilaterales, los acuerdos ya firmados y por firmarse, y las futuras negociaciones sí repercutirán en el país de manera directa. Entre tanto, la interacción es meramente indirecta y sus consecuencias serán igualmente indirectas. Así que, ¿Cuáles son las medidas que pueden tomar?:

1.- El Cierre y retiro de las Representaciones Diplomáticas: El Cierre de las Oficinas de Representación Diplomática no afecta a las oficinas consulares, ni debería afectar el libre tránsito de connacionales; tampoco los tratados bilaterales, ni el comercio, como bien lo señala Eduardo Jara Roncati, encargado de estudios de la Función Diplomática.

2.- La Presión Internacional Económica: Ésta es otra alternativa que se puede realizar de manera unilateral y se haría efectiva, inicialmente, al no concertar acuerdos comerciales internacionales, solicitar la nulidad de tratados internacionales, o ejercer presión internacional en los organismos comerciales internacionales a los cuales pertenece Venezuela.

3.- Las Sanciones Internacionales: Esto ya lo ha aplicado los Estados Unidos a diferentes funcionarios. En el caso del Grupo de Lima, el Periódico Digital TELAM de Argentina hizo referencia al tema señalando que los países habían decidido diseñar medidas migratorias restrictivas a varios funcionarios venezolanos, haciendo uso de la facultad internacional que tienen de aplicar acciones restrictivas migratorias.

Y ¿Qué se busca con todo esto? Bien, lo han dicho los diversos cancilleres que participaron en la reunión y que fue recogida por el Diario “El Peruano” en su portal digital www.elperuano.pe:

… “Los 12 países que conforman la agrupación insisten en que los cambios en Venezuela deben producirse por la presión diplomática para que nuestro hermano país vuelva por el camino de la democracia representativa, el Estado de derecho, la división de poderes, el reconocimiento de los derechos políticos y civiles de todos sus ciudadanos”…

Por otro lado, la Unión Europea ha hecho lo suyo indicando que apoya lo establecido por el Grupo de Lima en cuanto a las sanciones que habrán de aplicarse a los funcionarios, pero ¿Qué hará en cuanto a las relaciones diplomáticas? Las relaciones diplomáticas se mantendrán, por lo tanto, la línea es declarativa y la forma en la cual se comportará la Unión Europea será más cercana a lo realizado por los Estados Unidos que ha sancionado a varios inversionistas y que publicó una última “lista negra” desde el Departamento del Tesoro.

¿Y qué ha hecho Venezuela?

Venezuela ha jugado sus cartas. Como hemos indicado en otros artículos “la adolescente latinoamericana, rebelde sin causa” tenía que realizar su respectivo alzamiento de voz y ha enviado una Nota de Protesta a los países del Grupo de Lima donde se establece… “el rechazó de Venezuela en contra de las acciones injerencista de este grupo, auspiciado por Estados Unidos (EE.UU.)”… de acuerdo a lo publicado en Telesur TV.

Es más, una de las últimas noticias publicadas por el Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores titula lo siguiente:

“Fuerza Armada Nacional Bolivariana rechaza categóricamente declaraciones injerencistas del Grupo de Lima sobre el Esequibo”… y en uno de sus párrafos se establece “Su irrestricto apoyo y lealtad absoluta al ciudadano Nicolás Maduro Moros, como presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, nuestro Comandante en Jefe, para el periodo 2019 – 2025”

Esto último es una clara señal de que Venezuela de manera directa o indirecta está indicando que evitará cualquier tipo de injerencia por parte de otros Estados.

¿A qué nos lleva todo esto?

En el caso de Venezuela, “hay que mirar adentro”. En reiteradas ocasiones, como experta en el área de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales he indicado que la forma en la cual se maneja la dinámica geopolítica internacional es muy diferente a cómo la quieren pintar. Nos han regalado noticias y encabezados haciéndonos creer que cuando la Comunidad Internacional pone los ojos en un país es porque, como una especie de película de “Los Vengadores”, saldrá a la palestra un despliegue de superhéroes a salvarnos y no es así. Nos seguimos haciendo eco de ese populismo digital, donde repetimos las cosas sin irnos a la fuente y sin lograr establecer un criterio real, llevándonos a vivir en un velo de imprecisión.

En la actualidad existen 48 países con regímenes dictatoriales en el mundo, la gran mayoría en África y Asia; no estamos en esos casos. Las resoluciones internacionales no son vinculantes y nos podemos remitir a las resoluciones de la ONU en casos como Palestina e Israel y para que una medida internacional sea vinculante debe pasar por reconocimiento jurídico interno.

Aún en la actualidad, la dinámica internacional se encuentra regida por la Soberanía Estatal, lo cual le da la facultad de establecer alianzas, disolver alianzas y establecer acciones unilaterales; esto no es del todo justo y existe la imperiosa necesidad de redimensionar ese poder soberano, haciendo que obedezcan a normas supraconstitucionales superiores basados en el derecho y las garantías fundamentales.

Cuando digo mirar adentro es porque no estamos observando lo que realmente tenemos que observar. ¿Cuáles son las Alianzas que se están estableciendo en la actualidad entre Venezuela y otros países? ¿Están estas Alianzas acaso atentando contra el patrimonio nacional? ¿Cuáles son los acuerdos que se están firmando y que pueden atentar contra nuestra Constitución? Los invito a revisar algunos artículos como el 12 y 13 de la CRBV que hablan acerca de los yacimientos mineros y de hidrocarburos, como el artículo 328 donde se habla de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas.

Cuando dejamos de mirar hacia adentro nos contamos historias que se transforman en una especie de narrativa sin principio ni fin. Venezuela debe madurar políticamente y debe aprender a hacer uso de algo más allá del discurso sino de la norma. No es fácil, pero tampoco imposible.

Es el momento justo para madurar políticamente y muy especialmente formarnos. Un discurso sin herramientas es solo un discurso y sirve para llenar páginas de periódicos, pero no para hacer historia; la historia nos corresponde a nosotros.

Y como siempre, me despido con una reflexión:

“La meta final de la verdadera educación es no sólo hacer que la gente haga lo que es correcto, sino que disfrute haciéndolo; no sólo formar personas trabajadoras, sino personas que amen el trabajo; no sólo individuos con conocimientos, sino con amor al conocimiento; no sólo seres puros, sino con amor a la pureza; no sólo personas justas, sino con hambre y sed de justicia.” (John Ruskin)

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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