Inmigración

Problemas de pareja durante la emigración

Madrid, 23 ago.- No es nada novedoso decir que hacer que una relación de pareja funcione es una tarea de dedicación y esfuerzo diario, si a la relación le añadimos dejar todo atrás, cambio de país y de cultura para construir una nueva vida, es un cóctel que puede llegar a ser peligroso. Si además hay niños, hay una dificultad añadida y si tu pareja es de diferente cultura puede ser un cóctel molotov.

La emigración pone presión a tu relación: tanto si viajas con tu pareja/cónyuge, etc. desde el primer momento como si uno de los dos va al encuentro del otro que ya está asentada en el país de destino, se crea un nuevo nivel de dependencia en la pareja.

No hay estudios realizados sobre tasas de divorcio y separación debido a la emigración/expatriación, pero sí hay detalles sobre cómo afecta a los trabajadores internacionales y sus familias la soledad, la presión del trabajo y las dificultades de adaptación derivadas de ésta, de hecho, los problemas familiares o de pareja son un alto porcentaje de causa de retorno adelantado en casos estudiados (https://rb.gy/ctyhuv).

Pero no todas las relaciones se rompen debido a la emigración, también hay muchas parejas que refuerzan el vínculo, ya que el efecto de la emigración es como el de tener un hijo: une a la pareja, pero también puede separarla de muchas formas diferentes.

A veces, lo que complica la relación de pareja es el cambio en el estilo de vida, no encontrar un trabajo acorde a las aptitudes o la experiencia en el país de origen, otras veces es por no ser capaz de establecer un nuevo círculo social.

La emigración es un cambio importante en el que se dan muchas circunstancias a las que ninguno de los miembros de la pareja se había enfrentado antes.

Me he encontrado durante los últimos años un caso que me llama muchísimo la atención: mujeres que han pasado de un estilo de vida independiente a tener que adaptarse al estilo de vida de los países de Oriente Medio, mujeres educadas para ser independientes que ven cómo de pronto tienen que pedir permiso a su marido para realizar gestiones como abrir una cuenta bancaria u obtener una licencia de conducir.

Recuerdo el caso de A. H. G, ella se fue porque su marido consiguió un buen puesto en una compañía financiera allí, es ingeniera química española residente en Dubái y llegó llena de ilusiones por hacerse una carrera profesional. Pero se encontró con que su trabajo lo realizaban otros migrados/as hombres por unas cantidades ínfimas; para colmo, ella había pasado a ser considerada una mujer florero, ser la mujer de.

A pesar de ello, A. H. G ha disfrutado de los contrastes de cultura, de cómo acabó con ciertos prejuicios sobre la cultura islámica y se ha dado cuenta que ha interiorizado costumbres que para ella eran obsoletas. Lo ha conseguido porque ella y su marido han formado un gran equipo que crece ante las adversidades.

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También es normal que los trabajadores migrados/as viajen mucho dado que los desplazamientos por trabajo son más frecuentes de lo normal. Es el caso de José Gregorio, un venezolano afincado en Luxemburgo que viaja por toda Europa para supervisar distintos negocios de la empresa para la que trabaja, mientras su mujer María Alejandra (también venezolana) que trabaja en el mundo financiero, viaja por todo el mundo al encuentro de sus clientes y, a veces, trascurren semanas sin verse ni coincidir. Pasan mucho tiempo fuera de casa.

Esto se agrava si sólo uno de los dos miembros es el que viaja y tienen familia, el/la viajero/a llega a casa cansado/a, estresado por el trabajo y no quieren salir o quedar con amigos, y ésta puede ser una primera causa de problemas de pareja.

Algunas veces los hombres migrantes sienten la carga familiar, tienen que tener un buen trabajo, con un buen salario, buena posición social, viajar y estar disponibles para su empresa. Ellos también acusan a la soledad y estar distanciados de su familia o pareja. Muchas veces hacen vidas y proyectos por separado.

La vida del migrante a veces es muy solitaria y tener pareja no garantiza que el camino vaya a ser más fácil ni llevadero, ya que hay que aprender a manejar situaciones imprevistas y nuevas.

Profesionalmente he conocido a muchas parejas con diferentes expectativas para el nuevo destino: uno/a de ellos quería tener la misma vida de antes a pesar de estar en una cultura totalmente diferente y la otra parte esperaba que la experiencia internacional fuera todo lo contrario a la vida que habían llevado hasta ese momento.

Cuando una relación de pareja ya no puede crecer más, normalmente lo mejor es que cada uno siga por su lado, pero cuando llega la ruptura durante la experiencia internacional, es todo mucho más complicado: ¿te quedas en el país de destino o regresas a casa?, ¿cómo haces para que tener a tus hijos residiendo en diferentes países?, ¿cómo vas a poder superar la separación sin el apoyo de tu familia y tus amigos?

Puede ser que decidas regresar a casa y renunciar a lo que has creado en tu nuevo hogar, pero tienes la sensación de que no solo pierdes a tu pareja, sino además el país en el que has vivido en los últimos años, tu casa y todo lo que habías construido en el país de destino. También otras parejas deciden quedarse en su nuevo país, se acaban encontrando a sí mismos/as y vuelven a enamorarse de personas con una visión parecida a la suya.

Es importante para un/a expatriado/a tener en cuenta en qué país se toma la decisión de la ruptura. Hay países con muy diferentes leyes en custodia de los hijos, en los que es más difícil estar en desacuerdo con tu pareja o en los que a lo mejor no te reconocen ciertos derechos. Por eso es muy importante saber cuál es el marco legal en tu país de residencia.

Hay tantas historias como parejas, la relación conyugal ya es de por sí sola un reto vital y si le unimos a ello la migración, habrá muchos obstáculos, dificultades y malos momentos, pero con esfuerzo, interés, compromiso y algo de ayuda externa, se puede obtener lo mejor de uno/a mismo/a y conseguir un resultado maravilloso.

Si necesitas ayuda para salvar tu relación de pareja, si estas harto/a de repetir los mismos errores y reproches, si quieres hacer todo lo que esté en tu mano y salvar la relación para prevenir el sentimiento de culpabilidad o quieres crear y trabajar en un nuevo entendimiento con tu pareja con objetivos comunes, contactar con profesionales (abogados, psicólogos, coaches…) hará que todos los trámites y emociones sean más llevaderos.


Para más información contactar a Raquel A. Mañana de Psisulab, quien lleva más de 6 años ayudando a emigrantes, expatriados y trabajadores internacionales como Coach Profesional, Ejecutivo y Personal.

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