España

Policías de Aluche denuncian la regularización “encubierta” del comisario a solicitantes de asilo

Madrid – Quico Alsedo (El Mundo).- El Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche está asistiendo en estos días a la regularización de facto de centenares de solicitantes de asilo que se agolpan cada noche a sus puertas (en número de 250-300 personas cada madrugada), y que están provocando una cascada de partes de los policías encargados de la seguridad, incapaces de controlar la avalancha en lo que ellos mismo denominan un «claro efecto llamada».

El motivo: que el comisario de la Brigada de Extranjería, Manuel Páez, ha dado orden de que todo solicitante a quien se dé cita para iniciar el proceso de Protección Internacional sea incluido, al contrario de cómo se hacía hasta ahora, en el registro informático de extranjeros, Ad Extra.

Este sencillo paso provoca dos efectos: a corto plazo, el inscrito es inexpulsable de España y queda en suspenso cualquier petición de extradición sobre él -dado que el solicitante de asilo tiene una protección especial por entendérsele potencialmente perseguido en su país-.

A largo plazo, figurar en Ad Extra puede tener otro efecto: que si el asilo no fuera finalmente concedido -extremo que tardará años en saberse puesto que las citas están otorgándose para nada menos que finales de 2020-, el solicitante podría pedir entonces la regularización por arraigo, y alegar como prueba el hecho de figurar en Ad Extra. Las posibilidades de que un procedimiento por asilo acabe en el no son hoy de un 66%. En 2017, dos de cada tres peticiones de asilo fueron descartadas.

Desde hace 10 días, y como confirmaron fuentes oficiales a este diario, Páez, comisario experto además en cuestiones de Extranjería, ha dado orden de grabar los nombres de los solicitantes en la base Ad Extra contra la opinión de varios de sus subordinados, que consideran la situación una «regularización encubierta y masiva», según ha podido saber este diario. Hasta ahora, dicho registro se realizaba cuando al solicitante se le daba cita para la entrevista en la que se valoraba su idoneidad para el asilo. Sin embargo, lo que se está entregando ahora en el CIE no son citas para la entrevista, sino la fecha en la que el sujeto recogerá, esta vez sí, la cita para la entrevista. Esto es, lo que se entrega ahora mismo en el CIE es una cita para recoger la cita definitiva. Una cita para la cita.

Desde la Jefatura Superior de Policía de Madrid, de la que depende la Brigada, se mantiene que la medida viene a cumplir la ley, que «obliga a que cualquier solicitante de asilo sea protegido desde que realiza su solicitud, como sucede por ejemplo con un habeas corpus», en que cualquier ciudadano detenido puede pedir la valoración automática por parte del juez de guardia. La normativa europea obliga a dar una respuesta a la solicitud de asilo en un plazo de tres a 10 días. Pero, en realidad, España tarda meses o incluso años en resolver las peticiones, y ni siquiera ha desarrollado la ley de Asilo de 2009 reglamentariamente. La inmigración sigue siendo una patata caliente políticamente.

Disiente de la posición de Jefatura la central sindical mayoritaria, el Sindicato Unificado de Policía (SUP): «Es absurdo, es una interpretación poco ortodoxa de la ley, porque esta gente está recogiendo no una cita, sino una ‘precita’, y va a generar una bolsa de solicitantes que el sistema no puede gestionar, y todo va a colapsar. Faltan unos 200 técnicos para valorar una carga de unas 60.000 peticiones acumuladas sólo de este año», explica un portavoz del sindicato: «Es una tragedia que se tarde año y medio para resolver un expediente de asilo, que puede afectar a personas perseguidas, pero no se puede sobrecargar el sistema generando una bolsa que no hay manera de gestionar».

El resultado del efecto llamada se puede ver cada mañana en el CIE: inmigrantes hacen cola durante días para conseguir esta suerte de precita que les otorga un estatus semiregular en España. Este diario ha tenido acceso a partes en lo que los agentes encargados de la seguridad se quejan a sus superiores de que «embarazadas y niños» pasan la noche a la intemperie, mientras otras personas hacen negocio con sitios en la cola.

Se conceden sólo 80 números al día, aunque dado que decenas de inmigrantes suelen quedarse merodeando por los alrededores a veces se dan 30 más, con el único objeto de disolverlos. El episodio viene a tensar aún más las costuras de la gestión por parte de la Administración de los expedientes de extranjería, que caminan hacia un colapso que tanto sindicatos policiales como ONG vinculadas al proceso califican de inexorable.

Al retraso en el tratamiento de cada expediente de asilo (en Aluche se dan precitas para finales de 2020) se suma la avalancha de peticiones: si en 2014 se recibieron 6.000, en 2018 serán 60.000. De fondo, con el atasco en pleno apogeo, el hecho de que un 70% de los 128 trabajadores de la Oficina de Asilo cesará en sus puestos el próximo 9 de diciembre, al ser funcionarios interinos.

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