Opinión

Poderes sin Poder

(Julio Castellanos).- Las muy chimbas elecciones municipales de hace unos días, que se suman a las muy chimbas efectuadas en este año, han develado un fenómeno particularmente llamativo: el vacío de poder. Los nuevos “titulares” de cargos de elección popular, en medio de una abrumadora abstención, son desconocidos, con escasa influencia en su contexto social, básicamente, títeres de intereses que residen fuera de las alcaldías, los consejos legislativos estadales y los concejos municipales (las juntas parroquiales, debe recordarse, fueron eliminadas).

En Carabobo, los nuevos “concejales” no destacan por haber dado a conocer sus propuestas, al contrario, muchos de ellos demuestran, por sus propios discursos y más por sus silencios, que vienen a obedecer órdenes antes que a darlas. Los verdaderos jefes, no son los jefes de fracciones, los que dan directrices están fuera de las cámaras municipales, incluso, ni siquiera están en cada municipio. Lo mismo puede decirse de los alcaldes, ya no tienen gestión que mostrar y quedaron reducidos a solo pagar los salarios de los funcionarios (sin cumplir el resto de los beneficios de los contratos colectivos debe decirse), de hecho, si revisa las redes sociales de estas autoridades verá que hasta la disposición de las pocas patrullas o camiones de aseo se debe “agradecer” a otros niveles de gobierno. Es como si Drácula fuese, además de gobernador, alcalde de 13 municipios carabobeños y los supuestos “alcaldes” se encuentran en calidad de asistentes.

¿Cómo podemos entender esto?, pues, es obvio que ya el poder no se encuentra en los parlamentos locales y que las alcaldías bajaron sus santamarias. El poder ahora está en los cuarteles y, una fracción de él, en el capitolio regional. Esa es la lógica de un estado policial, el poder se ejerce por decreto y se garantiza la obediencia por medio de la represión y el miedo.

Legitimidad cero

Esta navidad será de oscurana, hambre, lágrimas y tristeza en cada hogar. Cada venezolano, hombre, mujer y niño, le será sembrado el temor a decir lo que padece, principalmente, porque el régimen ha decidido que hay que ser “obligatoriamente feliz” so pena de convertirse en enemigo interno en una protesta. Pero, ¿ante quién protestaríamos? ¿Ante parlamentarios sin influencia?, ¿funcionarios con sueldo pero sin funciones?, ¿acaso dudados que fueron “electos” para levantar la mano por órdenes superiores antes que por los deseos o anhelos de la población?.

El poder migró, como hemos visto, pero ese cambio de eje gravitacional es en sí misma una oportunidad. Ahora, quien se atragantó de poder, también lo hizo de responsabilidad, tenga o no uniforme militar, el poder absoluto les impide culpar a otro de sus actos y, ahora, todos lo saben. Las próximas protestas por la escasez, la inflación, la falta de servicios, serán dirigidas a la casta militar que secuestró las instituciones, les guste o no, y serán solo ellos los culpables de que hoy en Venezuela sea una total vergüenza ser miembro de la Fuerza Armada Nacional, aunque la apelliden ilegalmente de “Bolivariana”.

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Julio César Castellanos Lozada

Politólogo egresado de la Universidad Valle del Momboy - Trujillo, Docente de Sociología Política en la Universidad de Carabobo y Activista de Acción Democrática (AD) en Carabobo (Venezuela).

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