Opinión

México entra a una nueva etapa con López Obrador

(Corina Cortés).- Este Domingo 2 de Diciembre tomó posesión Andrés Manuel López Obrador y México dará la bienvenida al 2019 con una nueva ideología política y forma de hacer gobierno. Para algunos, el panorama es desolador y temen repetir la experiencia de otros países latinoamericanos que vivieron o aún se encuentran dentro de la dinámica socialista; para otros, era un cambio necesario y además la única salida. Más allá, la experiencia debería enseñarnos a entender que cuando esto sucede no podemos enfrascarnos en un presente reciente y dentro de la vida de un país un presente reciente puede ser 10 años sino que tenemos que irnos hacia la raíz de por qué sucedió. ¿Qué llevó a México a cambiar al PRI, PAN, PRD por un Partido MORENA y qué lo llevo a elegir al socialismo? Factores como la pobreza, la educación, el acceso a los servicios básicos, la devaluación y la crisis humanitaria junto con la incapacidad de los antiguos gobiernos de resolver el problema es lo que pudo haber empujado a la población mexicana a buscar una alternativa que, al ser desconocida, sienten que pueden esperar algo diferente de ella.

Ahora bien, evaluemos un poco los últimos indicadores y observemos de qué manera esto influyó en la decisión de voto del mexicano. De acuerdo Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en un informe presentado ante la administración denominado Evaluación de Política de Desarrollo Social 2018 se indicaba que en México la pobreza aumentó en 3.9 millones de personas mientras que la pobreza extrema disminuyó en un 2.9 millones de personas. Por lo tanto ¿Cómo es posible que habiendo disminuido la pobreza extrema demostrando así que las políticas públicas habían funcionado la intención de voto fuese diferente? Porque si se observa estadísticamente, que haya habido un aumento del 3.9 de la pobreza significa que la calidad de vida del mexicano disminuyó y son ellos un volumen importante al momento de decidir.

De hecho, los Estados donde obtuvo mayor aceptación y poder de convocatoria fue en los Estados más pobres de México.

Otro de los factores que pudo haber incidido en cuanto a la intención del voto es el acceso a la educación. De acuerdo a un informe por parte de la OCDE Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico denominado “Las Barreras y la Desigualdad en cuanto al Acceso a la Educación” en el año 2016, el 53% de los adultos jóvenes en México… “sólo contaba con educación por abajo de media superior y esta cifra va in crescendo en un 63% cuando se trata de personas entre 25 y 64 años. Conjuntamente con ello, el porcentaje de mexicanos que no han cursado la educación media superior es mucho mayor a los promedios de los países que la misma Organización ha valorado. Complementado en cuanto a la cotización salarial, los adultos con título de educación terciaria ganan un 56% más que aquellos con educación secundaria y tienen 10% más probabilidades de ser empleados.

Por lo tanto, analizando estas estadísticas, es fácil de suponer que las probabilidades de adquirir una mejor calidad de vida sean menores si los procesos de mejora de acceso a la educación y las probabilidades de acceso a mejores oportunidades laborales sean imposibles.

Otro de los aspectos que ha afectado la forma de hacer gobierno en México es en materia de política laboral. Ya este año se había discutido acerca de la necesidad de poder reformar normas constitucionales y orgánicas que dieran una protección real al trabajador. Si bien los avances desde el 2012 han podido ser demostrados en cuanto a condiciones de capacitación, tiempo de terminación de los contratos y oportunidades de acceso al mercado de trabajo no es menos cierto que cuando se trata de los derechos de los trabajadores basados en vacaciones, horarios, contratos colectivos, oportunidades de crear juntas y sindicatos de trabajadores además de las condiciones de despido o indemnización no son las mejores. Esto junto con las denuncias de corrupción en los Juzgados de Materia Laboral ha generado en la población mexicana la percepción de que la línea “socialista” que aparentemente se enfoca en la mano de obra productiva y en la generación de igualdad es la mejor alternativa.

Pero México no la tiene fácil. El Narcotráfico, el Crimen Organizado, las Políticas Petroleras y la grave Crisis Humanitaria que está atravesando el país no se la pone fácil al Nuevo Presidente. Y por ello habría que hablar del discurso en la toma de Posesión. De hecho el Periódico El Heraldo en su publicación de fecha 1 de Diciembre resumía las frases más importantes dichas por el Presidente entrante de las cuales tomaremos las que consideramos pueden darnos paso a ver qué puede pasar con México en los próximos años.

Una de ellas fue cuando habló de la reelección y el sometimiento a referéndum al momento de cumplir la mitad de su mandato. A las personas les parece esperanzador y coherente sin embargo parecen olvidar que la figura de la reelección no está estipulada en la Constitución Mexicana y claramente lo establece en su artículo 83; para ello habría que solicitar una reforma constitucional que ya ha habido y no nos puede sorprender si bajo la premisa de querer empezar de cero López Obrador decidiera convocar a esa reforma y procurar la relección indefinida como sucedió en el caso de Venezuela y Nicaragua con la excusa de garantizar la “continuidad gubernamental” pero en realidad generando la permanencia indefinida en el poder de un solo mandatario y un solo partido.

Entre otras de las frases se encuentra que pretende acabar con la corrupción y la impunidad. Un reto cuesta arriba que difícilmente se pueda cumplir en seis años especialmente cuando la lucha es contra el narcotráfico, los grupos armados, la desaparición forzada de personas, los ajusticiamientos y los feminicidios. Hasta ahora lo nombra pero es muy pronto para saber si acaso creará una Comisión de la Verdad pero si sería recomendable que desde ya se planteara un organismo encargado de recopilar la información necesaria para órdenes de detención y enjuiciamientos con la participación de la sociedad civil.

Al hacer referencia a la población, tomó en cuenta a los pobres indicando que estarán en primer lugar. Pero no hizo referencia a cuáles serán las políticas de producción y empresariales. Esto, podría generar suspicacia ya que si bien afirmó que se otorgarán más de diez millones de becas para estudiantes y el pago de un salario más capacitación para aprendices. ¿Qué habría de plantear en cuanto a la economía? ¿Es suficiente sólo cer referencia a que no pretende endeudar a México?

En cuanto a la ceremonia como tal, el punto focal de muchos de los medios fue cuando dio la bienvenida al Presidente de Venezuela Nicolás Maduro el cual fue abucheado por el Congreso con cantos de “Dictador”; pero su invitación y el hecho de que Donald Trump haya enviado a su hija Ivanka como su representante ya que él se encontraba en la cumbre del G-20 habla acerca de hacia dónde mirará México en los próximos seis años. Pero como en todo, hacer predicciones desde ya sería precipitado. Habrá que esperar.

Lo único realmente importante es que la población entienda que las naciones pueden ser distintas, distintas visiones, circunstancias y cultura. Pero los modelos políticos siguen siendo los mismos aplíquense donde se pretendan aplicar. Por lo tanto, no está demás escarmentar y mirar un poco hacia afuera para evitar desaciertos y adaptar aciertos por el bien de la nación.

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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