Opinión

Mercosur y la Unión Europea: el acuerdo comercial largamente esperado

Madrid, 9 jul.- Fueron 20 largos años de negociación para que finalmente los dos bloques regionales más importantes del planeta lograran firmar uno de los acuerdos más importantes de la historia trayendo al multilateralismo a otro nivel.

Era de esperarse que poco a poco esto comenzara a suceder y ya lo habían predicho analistas internacionales a finales del Siglo XX. “La próxima generación de acuerdos no se celebrarán entre potencias o a título multilateral. Si queremos sobrevivir a los profundos cambios geopolíticos y comerciales que están por llegar debemos entender que los contratos han de ser entre bloques de poder”. ¿Las razones? Diversas. Fundamentalmente porque las asimetrías económicas son demasiado profundas y los indicadores de riesgo van creciendo, por otro lado, competir dentro de los mercados internacionales a nivel individual sería poco efectivo si observamos que al mundo del comercio le acompañan las políticas arancelarias, de inversión, de precios, de conversión y logístico. Negociar en este mundo globalizado a título individual sería un enorme riesgo, especialmente cuando se cruza el Atlántico.

Cabe destacar que la Unión Europea cuenta con otros socios comerciales como la Unión Africana; con ellos se cuenta con el Acuerdo de Cotonú cuyo objetivo principal es el de “reducir la pobreza para erradicarla, apoyar el desarrollo sostenible económico, cultural y social de los países socios y facilitar la integración progresiva de sus respectivas economías en la economía mundial” basados en los principios de solidaridad, igualdad, desarrollo para la cooperación no solo de agentes estadales sino de miembros de la sociedad civil. También está la “Estrategia Conjunta de África-Unión Europea” con una hoja de ruta que se presentó entre 2014 y 2017 y cuyos cinco puntos de acción son Paz y Seguridad, Democracia- Buen Gobierno y Derechos Humanos, Desarrollo Humano, Sostenibilidad e Inclusión y Problemas Globales y Emergentes. Sin embargo, el acuerdo MERCOSUR y UNIÓN EUROPEA pretende ir mas allá y con otros matices.

 El Mercado Común del Sur nace con el Tratado de Asunción para la Constitución de un Mercado Común en 1994 y sus objetivos eran la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países, la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales, armonizar sus legislaciones en las áreas pertinentes y el fortalecimiento del proceso de integración. Mercosur ha crecido y con ello hemos visto logros en el ámbito de propiedad intelectual, cultura, educación, políticas sociales y regímenes de inversión social. Los sistemas de producción y los procesos de intercambio entre los países del bloque también han ido in- crescendo y el libre tránsito de personas también se ha ido transformando en una realidad.

Ahora bien, el camino ha sido empinado y con muchos obstáculos como es lógico y natural ya que América Latina no solo debe enfocarse en la generación de productividad y competitividad con relación a sus procesos de producción, sino que como sombra que le persigue también han tenido que lidiar con las disputas políticas, las fracturas ideológicas, las corrupciones internas individuales y los escándalos de corrupción. De hecho, durante los últimos años la “piedra en el zapato” del Bloque Regional Latinoamericano ha sido el escándalo Odrebecht el cual ha salpicado gobiernos, instituciones, financieras y empresas privadas.

Sin embargo, MERCOSUR representa un socio sumamente interesante para Europa. El Bloque cuenta con una importante fuente de reservas naturales, productos agrícolas, minería y energía que pueden representarle una importante ventaja competitiva a su homólogo al otro lado del Atlántico. No podemos olvidar que además cuenta como uno de sus socios más importantes a una economía emergente como es Brasil y un socio histórico como Argentina, país que aun cuando se encuentra con varios frentes abiertos en materia económico y social siempre se ha caracterizado por ser un país de políticas fuertes y competitivas.  Los demás países como Colombia, Bolivia, Uruguay, Paraguay y Chile esto puede representar una gran oportunidad de crecimiento de exportaciones especialmente en el sector agrícola y artesanal. En el caso de Venezuela, poco se puede comentar ya que en la actualidad se encuentra suspendida y el compromiso es mantener esta suspensión hasta que se restaure el orden democrático e institucional.

El caso es que esta firma marca un antes y un después. Un hito histórico en el cual la inclusión internacional de las políticas de integración regional comienza a marcar la diferencia.

Llama poderosamente la atención que esto haya sucedido luego de tantos años, veinte. Pero también demuestra la importancia de las estructuras gubernamentales e institucionales y especialmente la voluntad al momento de concretar negociaciones. Esta firma se da en menos de un año luego de que se dieron cambios importantes a nivel de gabinetes de los países más fuertes del MERCOSUR. En Brasil con Bolsonaro, en Argentina con Macri, en Colombia con Duque y entonces cabría preguntarse ¿Por qué? ¿Qué hay detrás? Se podría especular que Europa no tenía confianza al cien por ciento porque los países del Mercosur han venido atravesando por profundas crisis políticas y sociales y esto afecta sin lugar la dudas la internacionalización de sus objetivos. En segundo lugar, también puede ser que los ojos estaban puestos en los responsables detrás de Odebrecht. ¿Podía realmente UE correr el riesgo de adentrarse en aguas tan profundas?

En tercer lugar puede darse el caso de que para la opinión de la UE las políticas de liberalización comercial y la apertura de mercados no tenía mucho que ver con los anteriores sistemas operativos en la región o, algo tan sencillo, como que estaban esperando que el bloque fuese un poco más estable, más económico y menos político e ideológico.

 Para algunos, este acuerdo comercial es un riesgo y una amenaza para los países de la Unión Europea. Uno de esos casos es Francia, el cual dijo que posterior a la firma evaluará con lupa las condiciones de la negociación especialmente en cuanto al sector agrícola. España por otro lado lo ve como una gran oportunidad sobre todo en el sector automotor y tecnológico mientras que ya comienzan a ejercerse presiones para que se regule la materia agrícola de tal manera que no represente una amenaza.

Los demás países no se han pronunciado aún, pero si están claros que ya saben cuales son los sectores que tienen mayor oportunidad de expansión y aquellos que deberán ser negociados y sobre los cuales se crearán planes de contingencia para evitar un impacto negativo. Lo que sí, es que aun cuando no ha sido ratificado, el primer acuerdo internacional de bloques es una realidad y esto profundiza un acercamiento continental reduciendo las fronteras geográficas que nos separan. Poco a poco y a medida que esto avance, veremos otros grupos siguiendo el ejemplo lo cual sin lugar a dudas servirá de termómetro para demostrar si el regionalismo realmente está en riesgo – como insisten algunos euroescépticos – o por el contrario la historia apenas comienza.  Y es que a la final, no hay modelos buenos ni malos, lo realmente importante es trabajar desde una ética comercial en el cual se enfoque en el beneficio mutuo, el desarrollo conjunto, la igualdad de oportunidades y la transformación de las amenazas en oportunidades de proyección.

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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