Inmigración

Maternidad y paternidad en el extranjero

Madrid, 16 may.- La maternidad y paternidad en el extranjero es una experiencia estresante, pero muy bonita y gratificante. Este bebé pertenecerá como mínimo a dos culturas, conocerá un mundo durante su infancia totalmente diferente al tuyo, en medio de un ambiente multicultural, posibilidad de manejar varios idiomas. Combinará las costumbres de sus progenitores con las del nuevo país de forma natural, y hasta tendrá un acento diferente.

Eso sí, la maternidad y paternidad en el extranjero es una experiencia dura que pondrá a prueba tu seguridad. Seguramente cuando les dieron la noticia, encontraste todo tipo de reacciones: desde felicitaciones con cara de sorpresa y preocupación, ya que en estos momentos de incertidumbre tener un bebé, seas migrante o no, es una decisión de valientes; y caras de alegría, gritos, saltos… Lo que es seguro es que allá donde estés seguro que alguien te dirá la famosa frase: “los niños llegan con un pan debajo del brazo”.

Ya de por sí, el embarazo es un momento bonito y muy duro, con muchos sentimientos encontrados de alegría extrema e infinidad de miedos ante lo que va a llegar, pero si a ello se une tu condición de migrante, tienes la dificultad añadida de estar lejos de tu familia, en otro país y tendrás que conciliar las expectativas y las tradiciones de ambos mundos.

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Hay cinco aspectos que quiero destacar de la maternidad/paternidad en el exterior, sobre todo si es la primera vez:

  1. La maternidad y paternidad en el extranjero es una experiencia agridulce. Dependiendo del país en el que te encuentres, las condiciones harán que ventajas y desventajas se sucedan: sistema sanitario, educación pública, posibilidad de entorno multicultural…, pero a ello hay que unir el peso emocional de estar lejos de tu cultura, tus padres, tus creencias, la cantidad de familiares y amigos que sabes que te apoyarían en el día a día si estuvieras en tu país y con los que compartirías tu experiencia de traer al mundo un nuevo bebé. Aunque esto dependerá de las condiciones de migración de cada quien, las personas que forman tu entorno, tu situación legal en el país de destino y de la relación con los que quedaron en el país de origen.
  2. La maternidad y paternidad como migrante tiene dos duelos: migrar y convertirse en padre/madre son cada una por separado situaciones con transformaciones que necesitan reflexión y tiempo para adaptarse a ellas y aceptarlas. Puedes llevar varios años como migrante y habrás pasado por muchos duelos y cambios: cuando cambiaste de país, dejar atrás tu vida pasada, entrar en un nuevo mundo laboral, conocer gente nueva…, y ahora, ser padre y madre en un entorno diferente, plantearte cómo unir las costumbres y tradiciones de los dos mundos va a hacer que otra vez te sientas extranjero por mucho tiempo que lleves en tu país de adopción. Además, algo que sabe cualquiera es que al tener un bebé cambian los planes y hasta el estilo de vida, por lo menos en principìo.
  3. Ser padres lejos de nuestras madres. Tener que afrontar la experiencia de tener un bebé solos y concentrarte en tu pequeña familia, conocer a tu bebé, asimilar sus primeros días con sólo otra persona a tu lado, a pesar de millones de fotos, videollamadas, conversaciones con los que están al otro lado del mundo, todo ello hará que afloren ideas muy creativas y aumenta la seguridad en la paternidad, creando nuestra propia forma de crear modelos que nos servirán a nosotros, tomando elementos de ambos mundos y hará que el vínculo con el bebé y la pareja se haga más fuerte.
  4. Aprenderemos a discriminar consejos para criar al bebé. Los latinos acostumbramos a regalar consejos que nadie nos ha pedido y criticar cómo los demás crían a sus hijos, aunque no nos conozcamos de mucho… en otros países esto no es tan frecuente, pero aun así también sucede. Aprenderás a descartar y aceptar consejos y tomar los que te sirvan, sin que la presión sea extrema. Puedes leer sobre el tema, contactar con otros padres o futuros padres en la misma situación de nosotros, preguntarles qué sintieron y verlos reflejados en otras personas.
  5. Todas las facetas de tu vida son importantes, no te conformes con ser “la mamá o el papá de…”, tu bebé pasa a ser tu prioridad, pero no dejes de lado tus hobbies ni pasiones. Aprenderás a conjugar tu estilo de vida con el bebé. Sólo necesitas planificar de nuevo, de forma responsable y con las precauciones necesarias. Si siempre les ha gustado viajar, no quiere decir que ya no puedas hacerlo hasta que tu bebé tenga bastantes años, simplemente tendrás que redefinir los viajes. A lo mejor pasas de turismo mochilero a turismo hotelero.

Y es que los cambios que han pasado en tu vida te han hecho ser la persona que eres ahora, has aprendido a reaccionar a los cambios. Ahora tu vida como migrante va a cambiar y se va a volver diferente, pero no por ello peor, es tu oportunidad para mejorar tu estancia internacional. Y, como todos los padres, ya sean o no migrantes, tendrás momentos de alegría y esperanza, y otros de nostalgia y preocupación, pero si piensas que la vida es como un videojuego, es la entrada a un nuevo nivel lleno de sorpresas.

He preguntado a mis clientes que han sido padres primerizos lejos de su país de origen qué consejos les darían a otros migrantes en la misma situación y me quedo con dos:

  • Mira esta nueva etapa desde una visión positiva y deja a un lado la autocompasión.
  • Es un momento perfecto para redirigir tu estancia internacional, plantearte objetivos, construir nuevas redes de apoyo, tanto presenciales como virtuales, y disfrutar esta nueva aventura.

Raquel A. Mañana
Executive& Life Coach ACC (ICF)
Facilitadora de Fortalecimiento Personal
Especialista Universitaria de Coaching Profesional por UEMC
Más de 5 años ayudando a expatriados y emigrantes

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