Venezuela

Los niños lo insultaban por ser venezolano: le decían “Juana la venezolana”

Jorge Jiménez: La xenofobia en Ecuador contra mi hijo nos obligó a regresar a Venezuela

Valencia, 6 oct.- Jorge Jiménez, periodista valenciano, fue víctima de varias agresiones durante su desempeño como asesor comunicacional del acalde de Naguanagua, para las elecciones a ese cargo en diciembre de 2017. Disparos que no lograron impactar contra su humanidad, pero si lo amedrentaron, recibió golpes e incluso le partieron los lentes de fórmula en su rostro. Aunado a la crisis económica y de salud de su hijo Juan David, quien padece de una condición crónica degenerativa, Hipoplasia Renal Bilateral, fue la sumatoria de factores que influyeron para tomar la decisión de irse a otro país en busca de mejores oportunidades.

La familia Jiménez salió en el 2018 desde Valencia, estado Carabobo, a Ecuador por vía terrestre, un viaje largo y muy duro. Al llegar a Ecuador, se instalaron en la localidad de Jipijapa donde inscribieron a Juan David en la Escuela Fiscal Cecilia Velásquez Murillo, para cursar el cuarto grado.

G-¿Cuándo empezó la situación de acoso o lo que tú consideras xenofobia hacia Juan David?

J- En realidad el acoso escolar comenzó cuando JD estaba en cuarto grado en la Escuela Fiscal Cecilia Velásquez Murillo, porque a nuestro hijo lo molestaban niños de sexto grado. Lo insultaban por ser venezolano: le decían “Juana la venezolana”, en alusión a su nombre en femenino y su nacionalidad; Juan el venezolano mariquito, entre otros.

G-¿Cómo reaccionaba JD?

J- Evidentemente eso desencadenaba en él rabia, ira, con el tiempo fue convirtiéndose en silencio. JD no quería hacernos ver a su mamá y a mí que se sentía incómodo porque sabía las razones que tuvimos para irnos del país, también él de forma madura asumía que debíamos luchar y que pronto todo eso podía cambiar.

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G-¿Cómo se enteran ustedes sobre los ataques hacia JD?

J- Estando en cuarto grado JD nos contó algunos episodios y nosotros logramos actuar y de alguna manera parar la situación posterior a conversaciones con su maestra, quien nos ayudó mucho, el director y una orientadora de la escuela, luego transcurrió el año escolar relativamente bien.

Así que para quinto grado siguió en la misma escuela, sin embargo, en este nuevo año escolar los niños ahora de séptimo grado reiniciaron el acoso escolar contra JD de manera más agresiva, con más groserías, con zancadillas literalmente hacia él, con burlas, con insultos frente a muchos niños, humillaciones, entre tanto, Juan callaba, por orgullo y por resistencia, pero su estado anímico fue cambiando en casa. JD era otro, tenía mal humor y tristeza.

G-¿Cuál fue el elemento detonador de esta situación?

J- El día que a JD lo agreden físicamente era la semana de los Juegos Deportivos dentro de la escuela, su madre estaba en casa, vivíamos cerca del colegio. Yo, en cambio, por mi trabajo estaba en la ciudad de Portoviejo, capital de la provincia de Manabí, a una hora de Jipijapa, pueblo en el que vivíamos sobre todo por oportunidades laborales. Estando en mi trabajo recibo la llamada del maestro de JD, Jimmy Choez, un hombre hostil.

Este maestro en gran medida fue culpable de muchas de las cosas que a JD le sucedieron porque entre otros aspectos, aislaba al niño del resto de su grupo, todo lo malo que sucediera en su aula era culpa de Juan, a pesar de que nuestro hijo era un alumno de muy buen promedio, 9.7 en escala del 1 al 10.

El asunto es que al recibir la llamada el señor Choez me dice que a Juan David lo golpearon, sin embargo, minimizaba el episodio y decía que ambos niños se dieron golpes, cuando le pregunté cómo estaba Juan me dijo que bien, que le había colocado una crema. De inmediato llamé a mi esposa y ella salió corriendo a la escuela. La dejaron parada en la puerta durante más de 20 minutos, y la razón era para que ella no viera lo inflamado en su cara.

Cuando mi esposa vio a Juan David se puso a llorar, el niño tenía la cara muy hinchada, el pómulo morado.

G-¿Qué fue lo que realmente sucedió, quién golpea a JD y por qué lo hace?

J- Juan nos contó que el niño que siempre lo insultaba, ese día decidió meterle el pie y darle una patada por el trasero, a lo que decidió responder de la misma forma para defenderse. Esto desencadenó que el otro niño de 12 años golpeara de forma consecutiva y con saña al menos unas seis o siete veces en la cara a mi hijo de 10 años.

Algunos niños que estudiaban con JD en quinto grado lograron separarlo del otro y por eso acabó la agresión. Ese mismo día camino a la casa mi esposa y mi hijo vieron en la esquina antes de llegar al lugar donde vivíamos que estaba el niño agresor, líder de su grupo junto con otros esperando a JD, porque imaginaban que andaría solo, era como para acosarlo.

G-¿Cuál fue tu reacción?

J-   Mi reacción fue salir corriendo con mi jefe, un concejal de Jipijapa con el que trabajaba. Apenas llegué fui con el concejal a la escuela y pedí escuchar las versiones de ellos, les dije que iba a llevar el asunto al Distrito Escolar (Zona Educativa en Venezuela); el psicólogo y una maestra que estaba como directora encargada me pidieron que resolviéramos el asunto de manera interna en la escuela, no obstante, hablando con mi esposa decidimos que lo primero era guardar la integridad física de JD y llevarlo al hospital. Luego de que lo examinaron en el hospital los mismos médicos y un abogado del centro de salud nos recomendaron que lleváramos el caso al Distrito Escolar y a todas las instancias posibles.

G- ¿Qué hizo el colegio en torno al caso?

J- En realidad desde nuestra óptica la escuela no hizo mucho, menos aún el maestro Choez, quien insistió en que no dijéramos nada.

G- ¿Lo padres de los niños agresores qué actitud tomaron?

J- La madre del niño de este caso específico hizo las veces de “ultradefensora” de su hijo, actitud comprensible, pero cayó en la trampa de las mentiras de su hijo mayor, quien quiso utilizar a su hermanito menor para decir que Juan David siempre agredía a su hermanito y por eso él como el mayor lo estaba defendiendo. Al traer al niño menor a dar su versión, el niño intentó mentir, pero luego salió a relucir la verdad, confesó que su hermano mayor le pidió que mintiera diciendo que Juan David lo agredía. El niño agresor dijo a su hermano menor que “lo defendiera” que no dejara que lo acusaran.

G- ¿Existe alguna instancia de protección para este tipo de casos?

J- Sí existe, sin embargo, hay muchos casos de vulnerabilidad en niños. Como dije antes, al adentrarnos en el caso de JD descubrimos que hay cantidades enormes de violaciones sexuales a niños en las escuelas, violación de derechos humanos, agresiones físicas de maestros a niños, acosos escolares que son tapados, entre otros.

 G- ¿A cuáles instancias acudiste?

J- Acudimos a la instancia interna de la escuela, al Distrito Escolar, al hospital de Jipijapa, entre otros.

 G-¿Recibieron alguna respuesta?

J- Algunas dieron respuestas positivas, que investigarían el caso, nos dijeron que podían ayudarnos, sin embargo, para ese momento ya mi esposa había decidido que quería volver a su casa en Venezuela con nuestros hijos.

G-¿Cómo manejaron la situación?

J- Hablamos mucho con él, lo orientamos, lo escuchamos y con mucho amor le dijimos que debíamos seguir adelante.

G- ¿Qué opina JD de lo que ha vivido?

J- Juan David no quería volver a la escuela y muchas veces llegó a decir que se quería morir, que lo único que quería era volver a su casa en Venezuela.

 G- ¿Prefirieron retornar a Venezuela a pesar de la crisis?

J- Sí, nuestro objetivo fue devolvernos a Venezuela antes del cumpleaños número 10 de Juan David, y lo logramos. Aunque sabemos que en nuestro país actualmente se vive una situación muy complicada, apostamos a estar en casa, en nuestro país nadie nos va a poner trabas para trabajar, para seguir adelante. Lo principal es que contar con la familia, el calor del hogar.

G- ¿Cómo lograste salir de Ecuador, si tus condiciones económicas eran precarias?

J- La solidaridad de muchas personas amigas, venezolanos y ecuatorianos (buenas personas) nos ayudaron a reunir el dinero necesario para volver por tierra. Tal cual como nos fuimos volvimos, salimos por el Puente Internacional Simón Bolívar y entramos por el mismo lugar.

G-¿Consideras esta experiencia xenofóbica?, ¿Cómo los marcó?

J- Sí, definitivamente, me da mucha tristeza, dolor, frustración, pero también muchas ganas de salir adelante, de hacer una reingeniería en nuestras vidas. Es verdad que duele mucho el desprecio por haber nacido en Venezuela, pero eso no debe amilanarnos. Claro que no es igual lo que uno como adulto puede llegar a soportar y hasta la preparación psicológica que uno puede tener a lo que vive un niño.

 G- ¿Qué opinas sobre el manejo de actos xenófobos en Ecuador?

J- Considero que tienen un mal manejo de esos eventos, que no están lo suficientemente preparados para enfrentar situaciones como estas, sobre todo porque son países que no están preparados para recibir a tantos migrantes.


Xenofobia, Delitos de Odio y Bullying

Son elementos de una fórmula que cada día crece en países como Ecuador y Perú. Hay sanciones estipuladas en los artículos 330 y 331 de la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI) y el artículo 50 del Código Orgánico de la Niñez y Adolescencia alude al derecho de protección a la integridad personal de niños y adolescentes, contra todo tipo de violencia física, psicológica o sexual. Sin embargo, pocas veces se aplica el rigor de los instrumentos.

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Gabriela Aguilar Ruiz

Periodista. Magister en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales. Especialista en Derecho Humanitario. Periodismo de Investigación. Cobertura en Conflictos. Corresponsal de Unión Radio, El Nacional y el portal web El Pitazo. Periodismo multiplataforma. Locutora. Profesora Universitaria. Análisis y Opinión. Contacto: gabyelecktra@gmail.com

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