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La última “Chica del Cable” en España

Netflix ha rescatado en un vídeo la historia de esta trabajadora, coincidiendo con el final de "Las Chicas del Cable".

Madrid, 11 jul.- Magdalena Martín López fue la última “Chica del Cable” en España, cuando el 19 de diciembre de 1988 fue la encargada de realizar la última llamada manual en el país. Magdalena, ahora jubilada y con 73 años, fue durante ocho años y medio la teleoperadora encargada de conectar a la gente a través de una centralita instalada en su propia casa.

Netflix ha rescatado en un vídeo la historia de esta trabajadora, la última teleoperadora, coincidiendo con el final de una de sus series, “Las Chicas del Cable”.

La primera serie española producida por Netflix y que ahora estrena su quinta y última temporada. La trama arranca en el Madrid de 1928 y cuenta la historia de un grupo de jóvenes que entran a trabajar en la compañía nacional de teléfonos. En el vídeo de Netflix, esta última “Chica del Cable” recibe, sentada frente a un cuadro telefónico réplica de los antiguos, una llamada de la actriz Blanca Suárez, quien interpreta el papel de Lidia en la serie.

Magdalena nació en un cortijo en el término municipal de Albuñol. Cuando se casó, a los 30 años, ella y su marido decidieron trasladarse al pequeño pueblo de él, Polopos (Granada). Su suegro, Baldomero Rodríguez, era el encargado de la centralita en esos momentos. 

En 1988 esa última llamada no fue una cualquiera. El ministro de Transportes y Comunicaciones de entonces, José Barrionuevo, viajó a Polopos para materializar el comienzo de las llamadas automáticas a través de una conversación telefónica con el presidente del Gobierno, Felipe González.

Magdalena recuerda cómo pintaron y blanquearon todo el pueblo para la ocasión, y cuando todo terminó, su puesto de trabajo había quedado oficialmente obsoleto. Se llevaron la silla, la centralita en la que llevaba años trabajando e incluso un bloc de notas en el que apuntaba todas las conferencias, recuerda en el vídeo, que mezcla imágenes de archivo con la actualidad.

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La hemeroteca de EL PAÍS guarda la crónica desde Polopos de esa última llamada. Y también un perfil de la teleoperadora, publicado días después, en el que recoge que, cuando se anunció el cese de la actividad, ella declaró que se sentía “como si se hubiera muerto un familiar”.

Con su trabajo, y según cuenta ahora en el vídeo, se “espabiló mucho” a la vez que ofrecía una doble ayuda: a los habitantes de su pueblo y a la economía familiar. Su sueldo, de 43.000 pesetas (unos 258 euros aproximadamente), permitió sacar a sus tres hijos adelante junto con el salario de su marido, conductor de autobús.

magdalena martin
Magdalena Martin López trabajando.

Después de aquella última llamada, cuando la prensa y el ministro regresaron a sus casas, Polopos volvió a ser un pueblo más, casi olvidado. En un reportaje de Canal Sur en 1989 con motivo de las elecciones europeas, la cadena contaba que el pueblo no contaba con algunos servicios básicos y el entonces alcalde reclamaba una cabina telefónica. Magdalena Martín era una de las entrevistadas y recordaba que se había quedado sin trabajo. Sin embargo, muchos vecinos aún acudían directamente a su casa para pedirle que les ayudara a llamar por teléfono.

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Virginia Benitez Bravo

Periodista venezolana en Madrid, Máster en Comunicación, Protocolo y Organización de Eventos, con 14 años de experiencia en Venezuela, Estados Unidos y España en las áreas de Marketing, Relaciones Públicas, Producción de Radio y Webmaster. Fundadora de Háblame24 y miembro de la Asociación de Periodistas venezolanos en España.

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