Opinión

La presencia rusa en Venezuela ¿Provocación o Cooperación?

(Corina Cortes).- Desde la semana pasada una noticia relacionada con la presencia de portaviones y militares rusos en territorio venezolano ha ocasionado incomodidad en el hemisferio, tomando en cuenta la realidad política, social y económica que se encuentra enfrentando el país. Mientras Estados Unidos insiste en que la presencia de la potencia exsoviética debe cesar, ya que lo considera una provocación, Rusia insiste en que todo se basa en la normativa internacional. Hoy nos corresponde valorar este escenario desde la visión jurídica y desde la visión de la política internacional.

Rusia y la Cooperación con Venezuela

Los acuerdos de cooperación técnico – militar entre Rusia y Venezuela no son nuevos, ya que en el año 2001 fue firmado y ratificado por ambas naciones el “Acuerdo de Cooperación Técnico – Militar” a través de una serie de acciones, las cuales ambas naciones han considerado de “constructiva”. La propia página de la embajada de Rusia habla de esas “relaciones” basado en un “…sólido fundamento de coincidencia de posiciones en las cuestiones fundamentales del orden mundial policéntrico emergente, en el deseo mutuo de fortalecer vínculos comerciales, económicos y culturales, así como en un amplio ordenamiento jurídico…” conformado por más de 200 instrumentos internacionales.

Entre estos instrumentos encontramos algunos de carácter cultural, económico y parlamentario, pero especialmente militar. De hecho, en relación a este último se supo que entre el 17 y 19 de Septiembre de 2008 dos bombarderos estratégicos de la aviación de acción TU-160 efectuaron una supuesta visita amistosa; también se realizó una visita del buque pesado atómico portamisiles “Pedro el grande” con relación ejercicios navales ruso-venezolanos; en el 2013, siendo encabezado por el crucero portamisiles “Moscú” se hizo una escala en el país con un grupo de buques de marina de guerra y tanto en el 2015 como en el 2016 los acuerdos fueron en relación a entrenamientos y lo conocido como los Juegos Internacionales de Ejércitos.

Pero no solo se trata de buques o portaviones, el acuerdo de cooperación militar también se encuentra conformado por la adquisición de armamento, de hecho, de acuerdo a la página de misionverdad.com Venezuela invirtió parte del gasto público en aviones caza-bombarderos F16, rifles, tanques, vehículos y aviones de combate, buques de guerra, helicópteros de transporte, un sistema de defensa de largo, mediano y corto alcance, cañones antiaéreos ZU-23, misiles portátiles y misiles móviles Buk – M2E.

¿Conclusión?

Venezuela pasó de ser un país exportador de petróleo y energético a un país armamentista y militarista para la dinámica internacional y era lógico, no podemos olvidar que desde la llegada al poder de Hugo Chávez una campaña constante en cuanto a una posible invasión ha estado a la palestra la cual se agudizó y profundizó cuando se dio la situación irregular el 11 de Abril de 2002; lo cual, para la comunidad internacional, ha sido reconocido como una intentona golpista.

Estados Unidos ha manifestado su claro malestar en cuanto a esta última noticia de la llegada de este nuevo despliegue armamentista al país mientras que los defensores de la revolución han expresado que estos acuerdos de cooperación son de vieja data y las relaciones de amistad entre Venezuela y Rusia son desde el Siglo 19 y que además la primera visita de un mandatario venezolano al país fue cuando Carlos Andrés Pérez cuando Rusia aun era Unión Republicana Socialista Soviética en el año 1976 y consecuentes visitas entre 1995 y 1997.

Ahora bien, lo que llama la atención es lo siguiente. De acuerdo a lo expresado en diversas agencias noticiosas, la propia página web del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, y esta página de investigación de Misión Verdad se expone que … “En el marco de los convenios de cooperación en el ámbito militar con Rusia, 99 efectivos militares y 35 toneladas de equipamiento de la nación euroasiática llegaron al aeropuerto de Maiquetía de Venezuela, en un Antonov An-124 y una aeronave de pasajeros Ilyushin Il-62, ambos de la Fuerza Aérea, bajo el mando del jefe del Comando Principal de las Fuerzas Terrestres de Rusia, Vasily Tonkoshkurov”… para terminar exponiendo que lo que se pretende con ello es aplicar una estrategia geopolítica de defensa impidiendo el resurgir de la hegemonía norteamericana en el continente y su pretendida “venganza” contra Rusia.

Desde mi punto de vista, creo que, en realidad, el país que ha estado herido de muerte desde la caída de la Unión Republicana Socialista Soviética es Rusia y no lo digo yo, lo dicen los especialistas Geopolíticos como por ejemplo Javier Solana que en numerosos de sus artículos hace referencia a ello, como por ejemplo cuando habló de la anexión de Crimea a Rusia. En su artículo para El País exponía que … “Tras la desintegración de la URSS, en 1991, Rusia vivió un periodo de frustración histórica: pasó de ser una de las dos superpotencias mundiales a ver cómo los países del antiguo Pacto de Varsovia se integraban por vocación democrática y de progreso en la Unión Europea y la OTAN”… y si bien es del 2014 este sentimiento no ha estado de estar presente.

¿Por qué Estados Unidos considera esto una provocación en Venezuela?

Porque la coyuntura que se está viviendo actualmente en el país no es ni remotamente la que se vivió incluso en el mismo 2018. Además, no podemos olvidar que para Febrero de este año Estados Unidos tomó la decisión de retirarse de los Acuerdos de Desarme Nuclear firmados conjuntamente con Moscú por al denunciar el primero el incumplimiento de … “ fabricar, desplegar o realizar pruebas de misiles de corto y medio alcance”… por lo cual, el escenario sería un escenario delicado para ambos y teniéndonos a nosotros de base de operaciones. Por lo tanto, sí, es una clara provocación, mas allá de las ideologías.

¿Es violación de la Constitución?

Por otro lado, Juan Guaidó, líder de la oposición y considerado por un alto porcentaje de la población y países de la comunidad internacional como presidente interino indicó que “La presencia de militares rusos en Venezuela viola la Constitución” aquí debo decir que se deben manejar dos visiones. Si, es violatorio del artículo 324 que expone lo siguiente … “Artículo 324 Sólo el Estado puede poseer y usar armas de guerra. Todas las que existan, se fabriquen o se introduzcan en el país pasarán a ser propiedad de la República sin indemnización ni proceso. La Fuerza Armada Nacional será la institución competente para reglamentar y controlar, de acuerdo con la ley respectiva, la fabricación, importación, exportación, almacenamiento, tránsito, registro, control, inspección, comercio, posesión y uso de otras armas, municiones y explosivos…”

Y en este caso, hay dos realidades. Los que han sido adquiridos, y los que son solo de carácter temporal. Pero además el artículo 326 expone lo siguiente “Artículo 326 La seguridad de la Nación se fundamenta en la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil, para dar cumplimiento a los principios de independencia, democracia, igualdad, paz, libertad, justicia, solidaridad, promoción y conservación ambiental y afirmación de los derechos humanos, así como en la satisfacción progresiva de las necesidades individuales y colectivas de los venezolanos y venezolanas, sobre las bases de un desarrollo sustentable y productivo de plena cobertura para la comunidad nacional. El principio de la corresponsabilidad se ejerce sobre los ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar…”

Por ello, el Estado no ha cumplido ni con uno ni con otro. Pero ¿De quién fue el error? El error fue nuestro desacierto político de 2001. Los Tratados Internacionales requieren un proceso de negociación, firma y ratificación y es este último paso el que le da carácter de legalidad a nivel interno. Todos estos acuerdos se firmaron y “ratificaron” durante una coyuntura política de endiosamiento, icónica, donde todo lo que decía el líder del momento era Amén; donde la pasión y el fanatismo nos colocaron en un punto ciego. Donde la independencia de poderes se estaba perdiendo y no nos dimos cuenta.

Lamentablemente, el resolver esos tratados y su nulidad representaría un altísimo costo para el país a nivel financiero, a nivel logístico, a nivel institucional y a nivel geopolítico. Lo que sí, es que no podemos caer en los famosos discursos sobre los cuales nos quieren envolver para justificar el cambio de política exterior del país, especialmente en estos momentos.

Porque, de hecho, la pregunta es la siguiente ¿Cuánto ha costado la inversión armamentista? ¿Por qué esos recursos no se han utilizado para la asistencia humanitaria? ¿Cuánto más durará el discurso de que en algún momento nos van a invadir y que eso implicará la muerte? ¿Hacia donde realmente se están enfocando los objetivos de un estado que debería aportar seguridad, paz, estabilidad y bienestar a la nación? ¿De qué guerra están hablando si ya la guerra se gesta por dentro?

“El ser humano está dotado de libre albedrío, y puede elegir entre el bien y el mal. Si sólo puede actuar bien o solo puede actuar mal, no será más que una naranja mecánica, lo que quiere decir que en apariencia será un hermoso organismo con color y zumo, pero de hecho no será más que un juguete mecánico al que Dios o el Diablo (o el Todopoderoso Estado, ya que está sustituyéndolos a los dos) le darán cuerda.” Anthony Burgess

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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