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Ibéyise Pacheco y Héctor Manrique conversan en Madrid sobre Sangre en el Diván

El extraordinario caso del Dr Chirinos

Madrid, dic 2.- La periodista Ibéyise Pacheco y el actor Héctor Manrique conversaron en Madrid sobre la obra Sangre en el Diván, función que trae la productora Gente en Escena al teatro Fígaro.

Ha tenido dos presentaciones el pasado 26 y 27 de noviembre y concluirá su fase de exhibición el próximo 3 y 4 de diciembre en el mismo lugar.

Este par de talentosos sujetos han dado de que hablar con esta obra, por lo que estuvieron conversando con un grupo de venezolanos en Apartaco Restaurant, evento organizado por Venezuelan Press, a propósito de la premier del monólogo en Madrid.

Sangre en el diván es una adaptación del libro de la periodista Ibéyise Pacheco, con relatos reales de la vida, secretos y perversión del psiquiatra Edmundo Chirinos, personaje que ocupó emblemáticos cargos en Venezuela y el que fuera acusado de asesinar a una estudiante de periodismo hallada muerta en el 2008.

Primeramente, Víctor Suárez, periodista y miembro de la Asociación de Periodistas venezolanos en España, inició el conversatorio describiendo al Dr. Chirinos – personaje escenificado en el performance – como ejemplo de un perfil manipulador, político, académico y psiquiátrico, que sentía gusto por su retorcido comportamiento al analizar a sus pacientes (féminas), abusando incluso de muchas de ellas. Hecho que llevó a componer la primera parte del libro original de Ibéyise Pacheco “Sangre en el Diván”, en el capítulo titulado El Delirio y que es llevado al teatro, con la magnifica interpretación de Héctor Manrique haciendo el papel de Edmundo Chirinos.

Posteriormente, Manrique y Pacheco, desmenuzaron algunos argumentos documentados en el libro con situaciones reales que Edmundo Chirinos confesó en momentos puntuales a determinadas personas, destacando la capacidad asombrosa que tenía para mentir y atribuirse acciones ejecutadas por otros para hacerlas suyas, en su intento de ser el autor.

Una de las anécdotas que escuchamos fue con el padre del propio Héctor Manrique, el señor Héctor Rodríguez Bauza, quien participó en importantes decisiones políticas y universitarias en los activos días posteriores al 23 de enero de 1958. Las cuales dejó publicadas en “Ida y Vuelta a la Utopía” como parte de sus memorias y actividades que ejercía en la lucha frontal en contra de la autocracia perezjimenista.

Nos cuenta Manrique que su padre era el contacto entre los militares y la junta patriótica y contactó al joven Chirinos para llevarlo a esa cita, por lo que existe una posibilidad de haberle contado partes de la reunión, para que años más tarde, un Chirinos formado académicamente en la psiquiatría, con un extenso currículo universitario y enalteciendo su ego y sumergido en su mitomanía, el ya reconocido doctor desvirtuara la realidad, mostrando esos actos como suyos.

En medio de relatos de la cercanía que ese personaje ha tenido en la vida de su familia, siguió contando momentos en que Chirinos mostraba dotes encantadores hacia las mujeres y público en general, con un cautivador poder de la palabra, a quien dejaba atónito a más de uno, es decir, era una persona que jamás haría daño a nadie. Así lo describió Manrique.

Hasta que se hizo público el crimen de una de sus pacientes y al preguntar a su padre lo que describían los periódicos, le escucha responder que posiblemente eran ciertas esas informaciones dado al grado de egolatría que presentaba ese personaje. No obstante, recibe una invitación de la periodista Ibéyise Pacheco para el bautizo del libro, el cual empieza a leer en casa, quedando conmocionado una y otra vez por el capítulo El Delirio del libro.

Adicionalmente, dijo haber quedado perturbado por todas las atrocidades impresas en el libro y de como una sociedad se convirtió en su cómplice, pese a que en gran parte del compendio nombraba a su padre.

Sin embargo, decide agarrar el papel ofrecido por la misma Pacheco, adoptando sus formas personales para que su rol fuera totalmente creíble, incluso con la ayuda del progenitor en algunos momentos, debido a las tantas mentiras que profesaba el personaje en cuestión.

“Fue un viaje absolutamente delirante y extraordinario que empezó con mucho miedo en el estreno. Cuando el público entraba yo estaba acostado en el diván y pensaba que iba a ser un atronador fracaso, a pesar del éxito del libro… quería irme a casa, porque pensaba que quién va a querer ver la historia desagradable de un asesino”.

Hasta que cambió de parecer al no juzgar su papel como actor, sino al verdadero manipulador. Pues se convenció de la importancia del compromiso, aplicando el principio del drama, acción y conflicto en el teatro hacia el espectador.

Asumió el reto y hoy por hoy transmite la realidad de un personaje asquerosamente encantador ante un colectivo que tiene una “propensión histórica genética” en dejarse llevar por personajes delirantes, nos dice Manrique. Al mismo tiempo, considera exponer para llamar la atención como sociedad ante un silencio ensordecedor con el caso de 1200 mujeres fotografiadas y algunas abusadas.

Por su parte, Ibéyise Pacheco contó de la existencia de vídeos íntimos del doctor y sus pacientes a manera de inducir a la víctima a mostrarlo posteriormente a sus parejas. “Imagínense de la perversión del personaje para llegar más allá… me llamaban algunos padres destrozados comentando no haberle creído a sus hijas lo que les hacía Chirinos en su consultorio “.

Por ello, Manrique describe su papel como algo forzado al que incluso le ha costado un infarto, producido por la frustración e indignación del caso.

Ser Chirinos

Héctor Manrique también destacó que en algún momento de la vida todos hacemos “teatro”, ya que es una condición de los vivos en hacer de otro, sin necesidad de sentirlo, “es decir, si yo hago de drogómano y me tengo que drogar, no lo haré. Yo hago de este oficio porque sirve para hacernos mejores personas”.

Terminó diciendo que no le disgusta que la gente le llame Dr. Chirinos, ya que lo ve como una consecuencia de su trabajo, que trata en que la gente se crea la personificación hecha realidad.

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María Auxiliadora Villegas Hernández

Licenciada en Comunicación Social y T.S.U. en Publicidad. Docente universitario, productor audiovisual y fotógrafa. Corresponsal de guerra, 18 años de trayectoria profesional: NCTV, Puma TV, Rumberavisión, Expresso La Noticia, Sol de los Llanos, El Mensajero, Asamblea Legislativa de Carabobo, Gobernación de Carabobo, Radio Latina, Universidad José Antonio Páez, Universidad Bicentenaria de Aragua. Creadora cuenta Instagram Zona de Encuentro Audiovisual. Actualmente residiendo en España.

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