Opinión

Gustavo Tarre y su nombramiento en la OEA, un primer paso estratégico

(Corina Cortes).- Representa un triunfo para lo que se pretende lograr en el país, al menos a nivel estratégico y político, pero ¿es definitivo?. Si bien es un primer paso, y es importante su trascendencia, dependerá de factores a tomarse en cuenta, porque faltan muchos pasos y protocolos que afectarán el nombramiento de Gustavo Tarre Briceño como el representante permanente de Juan Guaidó ante la OEA.

Resolución reñida con mayoría

Muchas de las decisiones que se toman en la OEA son tomadas por mayoría calificada, es decir, las 2/3 partes de los países miembros. Sin embargo, cuando se trata de reconocer a un representante diplomático la decisión se supedita a mitad más uno, ¿total? 18 votos a favor. Hasta ayer en la tarde estos 18 votos no habían sido logrados, a pesar del esfuerzo de los miembros que insistían en que la única institución legítima de Venezuela, hasta el sol de hoy, es la Asamblea Nacional. Al final, gracias a una enmienda presentada por Jamaica – condición para poder aprobar la resolución – donde se indicaba que se reconocería a Tarre como “representante permanente” del órgano legislativo venezolano, se llegó a un acuerdo. El total fueron 18 votos a favor, 9 en contra, 6 abstenciones y 1 ausencia.

Por supuesto, uno de los que estuvo en contra y se decantó por un discurso político acusando a la organización de parcializada y manipulada tenía que ser México, y era de esperarse. Tienen la misma línea ideológica y es uno de los principales exportadores de alimentos para el país – muchos de los productos de las bolsas CLAP son hechos en México – y que, con todos los retos que está enfrentando la nación azteca, no puede perder el apoyo geopolítico del mas fuerte defensor de la filosofía de resistencia antimperialista.

Bolivia también rechazó la resolución, ya que para ella es una clara violación de la Carta de la Organización de Estados Americanos en su artículo 1, el cual expone en su segundo párrafo que… “La Organización de los Estados Americanos no tiene más facultades que aquellas que expresamente le confiere la presente Carta, ninguna de cuyas disposiciones la autoriza a intervenir en asuntos de la jurisdicción interna de los Estados miembros”… (Carta de la OEA, Artículo 1) Es decir, para ellos es una violación de la reglamentación establecida, ya que de manera indirecta están atentando contra la libre autodeterminación del país de darse su propio gobierno.

Antigua y Barbuda objetaron la resolución indicando que la decisión de reconocer un gobierno es un derecho soberano de los mismos y un acto político, y no puede ser impuesto por otro Estado en el ámbito de las relaciones internacionales.

Quizá por ello la actuación de Jamaica fue acertada. “Si la objeción a la resolución se debe a que los miembros consideran que se está atentando contra la legitimidad gubernamental pues, tomando en cuenta la inestabilidad institucional del país, se tiene que convocar a elecciones”

Al final, la resolución contó con numerosos pies de páginas donde Venezuela también tuvo derecho de palabra, expresando que la OEA no tiene ningún interés en respetar los principios y las reglas de derecho internacional, que es todo una medida de amedrentamiento, y que hay que recordar que Venezuela dejará la Organización… “para nunca más volver”

Venezuela sale de la OEA

Un proceso que lleva más de dos años y que se hará efectivo de manera definitiva este 27 de abril. Como siempre; una estrategia previsible porque cada vez que a la administración venezolana se le señala o acusa de violar los derechos y garantías fundamentales se da la media vuelta y se va, acusando a su aliado, vecino, país miembro o cualquiera que pretenda condenarlo de ser títere de una fuerza superior y suprema que lo que está es pretendiendo atentar contra los valores libertarios que rigen a la nación; quiere mostrar su resistencia para servir de ejemplo a otras naciones. Pero ¿Qué se esconde detrás de ello?

Se esconde que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la organización ha llevado durante los últimos años un número importante de casos provenientes de Venezuela; muchos de ellos tienen que ver con persecución, ejecuciones extrajudiciales, difamación e injuria, detenciones arbitrarias y violación de derechos y garantías fundamentales como la libertad de expresión, la libertad de asociación y de manifestación.

También, para el 5 de junio de 2018 hubo una resolución permanente por parte de la OEA donde desconocía la legitimidad del proceso electoral celebrado en mayo del mismo año, solicitaba retomar y reestablecer el orden institucional y la separación, independencia y autonomía de los poderes del Estado y “solicitar el ingreso de ayuda humanitaria”… lo cual no hizo otra cosa que subir el tono de tensión que ya estaba presente dentro de la organización con respecto al país.

Por lo tanto, al salirse Venezuela de la OEA lo que está de manera tácita es reconociendo que sí es autora de la comisión de numerosos delitos, que no piensa cumplir con las normas internacionales de reconocimiento, promoción y protección de los derechos humanos y se coloca en el mismo lugar que Cuba, el único país que no es miembro, ya que había sido expulsada de la misma por no cumplir con los valores democráticos que se consideraban necesarios para ser parte de ella. Es decir, Venezuela fue más allá; se retira y de manera voluntaria, sin rectificar.

Y, ¿sus consecuencias?

A nivel jurídico internacional significa que ya no tendría que cumplir con ninguna de las estipulaciones establecidas en los instrumentos constitutivos y reguladores de la organización; cosa que pareciera no preocuparlo, porque tampoco es que ha cumplido con las medidas impuestas en los casos que han sido elevados a la Corte Interamericana tampoco. Pertenecería solamente para ese momento a la ONU, ya que UNASUR ha dejado de existir y el ALBA es eso, una “ilusión” que no es operativa y que solo sirve para reunirse a debatir acerca de los valores socialistas a lo largo de la historia.

¿Qué puede hacer Tarre?

Independientemente de lo anterior, hoy en la mañana la página oficial de la OEA abría con la noticia de que la misma aceptaba las credenciales de Gustavo Tarre como representante permanente de la Asamblea Nacional venezolana, y el cual …“representará al país mientras está pendiente la celebración de elecciones libres y el nombramiento de un gobierno elegido democráticamente». Misma resolución y expresión que se dio ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

Por lo tanto, el siguiente paso es evitar esa salida casi inminente del país; y procurar a la brevedad posible la estabilidad institucional para así dejar de vivir esa situación expuesta por muchos analistas como “la ocupación de las dos sillas”, que solo causa una sensación de limbo para todos, de no merecimiento de calidad de vida y de invisibilidad.

“La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder” (José de San Martí)

Etiquetas

Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba