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España, ni siquiera un Olé

Madrid, 27 ene.- Al estudiar las intervenciones de Estados Unidos a nuestro favor, tanto en el conflicto con Inglaterra a finales del siglo XIX que conllevó a la firma del nefasto Laudo Arbitral de París en 1899 obligándonos a ceder el Esequibo, así como durante el bloqueo de las potencias europeas entre los años 1902 y 1903, me consolaba pensado que aquello era algo distante en el tiempo que no tendría que ocurrir de nuevo.

Y es que ya no éramos más una república bananera. Si los americanos no hubiesen intervenido en el primer caso, en el oriente del país estaríamos hablando hoy día un inglés británico bellísimo y pagando impuestos para poder navegar por el Orinoco. Si no lo hubiesen hecho en el segundo caso, quien sabe, probablemente en nuestra Perla del Caribe estarían hablando una suerte de alemán con acento caribeño.

Pasaron más de 100 años de aquellos acontecimientos y después de tantos dimes y diretes con los “gringos” aquí están de nuevo dando la cara por nosotros. ¿Que son unos “imperialistas”? Sí. ¿Que solo piensan en sus propios intereses? Probablemente sí. Pero, ¿Qué potencia en la historia de la humanidad no ha intervenido en otras provincias o países de igual manera?  O es que ¿Rusia y China ayudaron al hoy agónico régimen a cambio de nada? Es todo parte de un juego geopolítico con infinidad de aristas que nunca conoceremos al detalle.

Por otro lado, resulta muy triste ver como la madre patria se lava las manos con una situación tan delicada. En lugar de apoyar la reinstauración inmediata de la democracia en nuestro país, pone una serie de condiciones incongruentes, irrealizables. ¿Convocar a nuevas elecciones? Ya las convocaron y realizaron en 2018 y es por eso que estamos hoy en esta situación. Tiene que haber primero, como condición sine qua non, un gobierno de transición para convocar a elecciones libres. Y es que lastimosamente, el punto de vista de España con relación a una antigua colonia seguramente es determinante a la hora de tomar una posición conjunta en la Unión Europea.

Si acaso, España e Hispanoamérica algo han debido haber aprendido de las relaciones entre los ingleses y su otrora colonia norteamericana es que, después no de una, sino de dos cruentas guerras, en los siglos XVIII y XIX, la admiración y afecto entre ellos no ha hecho más que crecer en el tiempo. Y no solo se limita a sentidas declaraciones de amistad que se pierden en el viento, no, son posiciones conjuntas, concretas que toman en aras del bien común de ambos pueblos. Por nuestra parte, hoy en pleno siglo XXI hay muchas cosas que nos unen a los iberoamericanos; España, en vez de valerse de esta circunstancia que le brinda la historia para acercarnos, para integrarnos, la deja pasar, simplemente colocando el capote y sin merecer siquiera un olé…

Lo importante es que en medio de esta compleja situación, los Estados Unidos están hoy ayudándonos a restablecer nuestra perdida y anhelada democracia. Aunque los más conspicuos izquierdosos nunca dejarán de citar las palabras de nuestro Libertador sobre el cuidado que debíamos tener por las ambiciones de nuestro vecino del norte, lo cierto es que a falta de otro país amigo e influyente como pudiera haberlo sido España, de una u otra manera los americanos siempre han estado ahí para ayudarnos y apoyarnos.

Penosamente para nosotros, cuando nuestros descendientes estudien historia de Venezuela dentro de 100 años, verán como nunca, al menos al inicio de este siglo XXI (a pesar de habernos querido convencer de lo contrario), dejamos de ser una república bananera más, a merced de los intereses de las grandes potencias. Por lo pronto, bienvenido el apoyo de todas las naciones que se han ido sumando al primer gran paso que dieron los Estados Unidos de América.

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Jacobo Dib

Médico venezolano. Experto en Historia de Venezuela. Articulista ocasional en antiguos periódicos como: El Universal, El Diario de Caracas, El Globo, El Mundo.

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