Opinión

Embajador de España en Cuba pide a EEUU poner fin al embargo

Madrid, 16 mar.- ¿Cometió el Embajador de España en Cuba un error al firmar una misiva solicitando a los Estados Unidos poner fin al embargo de la isla?

La noticia fue publicada en El Carabobeño hace unos días con ocasión a una misiva firmada por 790 personas y dirigida al presidente de los Estados Unidos Joe Biden solicitando que se levantara el embargo a Cuba y que se dejara de tratar a la isla como una dictadura. Esto por supuesto no dejó indiferente a los Estados miembros de la Unión Europea y a un grupo de Eurodiputados que inmediatamente solicitaron el cese del funcionario.

El Embajador, Alberto Navarro, fue llamado a diversas reuniones en Bruselas y reconoció su error y aun cuando se pensaba que se podía solicitársele la entrega de credenciales debido al tema de injerencia, Josep Borrell y varios miembros del Servicio Europeo de Acción Exterior decidieron que el funcionario continuaría en su cargo hasta el verano.

Ahora bien. ¿Cuál es la normativa que rige la función de las Embajadas y los embajadores en países extranjeros? Las funciones diplomáticas se encuentran establecidas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares de 1961; en ella se establece que las funciones de una misión diplomática consisten en representar al Estado, proteger los intereses de su Estado y de sus nacionales dentro de los límites permitidos por el derecho internacional, realizar negociaciones con el Estado donde se encuentra la embajada e informar acerca de las condiciones y la evolución de los diferentes acontecimientos e informa al Estado al cual pertenece y fomentar relaciones de cooperación y entendimiento. Ahora bien, en ningún momento puede un funcionario diplomático participar de manera activa ni permitir que otros miembros participen o colaboren con temas que solo tienen que ver con los intereses del país que lo recibe.

Un ejemplo de ello lo vimos hace poco con el tema de los funcionarios diplomáticos europeos que fueron expulsados de Rusia al participar activamente en una manifestación en contra de Putin y, aunque en un primer momento hubo un rechazo en cuanto al tema, el gobierno alegó que era una violación del principio de la libre autodeterminación y de no intervención.

Cabe destacar que, en este caso, los funcionarios no eran de alto rango y solo ejercían funciones administrativas, diferente de la figura de un embajador, el cual representa el poder y la Soberanía del Estado al cual pertenece, en territorio extranjero. En cualquier caso, hay que tomar en cuenta que el embajador es el Estado y cualquier acción que ejerza podría ser considerado en nombre del mismo. Esto quiere decir que, al haber firmado este documento, sin previa autorización del gobierno español, de alguna manera comprometía al país y sus relaciones con Estados Unidos y posiblemente con Cuba.

Te recomendamos leer también: Ecarri solicita a España revisión de suspensión del canje del carnet de conducir

Hay muchas Doctrinas relacionadas con el principio de No Intervención: la Doctrina Drago, la Doctrina Calvo, la Doctrina Monroe, entre otras. Lo importante en este caso es resaltar que las personas y los poderes extranjeros no pueden intervenir en asuntos que son jurisdicción interna de una nación. Viéndolo así, no estamos hablando solo de Cuba sino de Estados Unidos, ya que las medidas de embargo y las sanciones aplicadas a la Isla son asunto meramente del gobierno norteamericano y forma parte de la dinámica bilateral. Actuar a título propio, pero siendo embajador, es intervenir en los asuntos de política exterior norteamericana. En cuanto al principio de la libre autodeterminación se reconoce como… “Principio estructural del ordenamiento internacional, conforme al cual todos los pueblos tienen el derecho de determinar libremente, sin injerencia interna, su condición política y de procurar su desarrollo económico, social y cultural”… ¿Podría decirse que el embajador español ha actuado ejerciendo injerencia interna? Haciendo una interpretación amplia de estos principios se podría decir que sí.

Primeramente, salvo que existan intereses vulnerados a ciudadanos españoles viviendo en la Isla de Cuba y esas acciones hayan sido ejercidas por el gobierno cubano, podría el embajador actuar en nombre y representación de estos ciudadanos. No puede actuar en nombre del pueblo de Cuba. Por otro lado, en cuanto al tema Cuba – Estados Unidos las iniciativas podrían provenir de la Organización de las Naciones Unidas o del propio pueblo cubano-americano residenciado en el país que tengan intereses o familiares en la isla, pero esto sería incluso un absurdo, ya que la mayoría son disidentes y lo que quieren es que el régimen castrista se vaya para siempre.

En cuanto a España, el artículo 48 del Decreto de 15 de julio de 1955 por el que aprueba el Reglamento Orgánico de la Carrera Diplomática indica que… “Los diplomáticos que, por acción u omisión, infrinjan cualquiera de los deberes que les impone el presente Reglamento o las demás Leyes y Reglamentos que les son aplicables, incurrirán en responsabilidad administrativa que les será exigida en vía disciplinarla, sin perjuicio de la penal o civil en que pudieren estar incursos”… mientras que en su artículo 49 se establece como delito… “e) La indiscreción grave o la negligencia que impliquen daño para el servicio”…

De hecho, el embajador reconoció su error ante las autoridades pertinentes y aunque los eurodiputados conservadores solicitaron su suspensión, los partidos de izquierda, como era de esperarse, defendieron su postura y actuación.

El caso es que seguirá en la isla hasta el verano, y esto ha servido para mostrar cómo en los actuales momentos las relaciones internacionales y la diplomacia y su regulación penden en ocasiones de valores ideológicos y de posturas políticas donde cada quien interpreta las cosas a su conveniencia. Habría que recordarle a quienes están en ejercicio de funciones administrativas que el tema de las relaciones diplomáticas y consulares no es un tema de derecha ni de izquierda, es tema de regulación de relaciones entre Estados para lograr la paz y la estabilidad; para promover las relaciones armoniosas y eso nada tiene que ver con la forma en la cual quieren ver el mundo.

No fue suspendido, pero esperemos que esto sirva, como precedente, para evitar futuras acciones desacertadas y que no se transforme en costumbre.

Únete a nuestro canal de Telegram y recibe información como estaPincha aquí

Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com
Botón volver arriba