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“El Inframundo” está en Caracas, Alfredo Romero denuncia en Madrid las torturas del régimen de Maduro

El Foro Penal advirtió sobre la peor celda de tortura y hacinamiento, donde decenas de reclusos permanecen hacinados sin agua, sin baños, durmiendo de pie

Madrid, 12 may.-  Los testimonios de torturas en las cárceles del Sebin y la Tumba son estremecedores, pero los abusos cometidos con los presos llevados a la cárcel No. 11 de Boleíta, en Caracas, conocida como “El Inframundo” son aún peores. Esta denuncia fue hecha por el abogado Alfredo Romero, Director del Foro Penal Venezolano, durante un conversatorio realizado en Madrid para reforzar el apoyo internacional hacia esta ONG, dedicada a la defensa y la visibilidad a los casos de presos políticos venezolanos que se generan tras cada jornada de protesta civil contra el régimen de Nicolás Maduro.

Durante el conversatorio realizado en QW BAR PUB & RESTAURANT, Romero presentó una serie de vídeos para documentar el trabajo del Foro Penal, entre los que incluyó el tiroteo de la Guardia Nacional a la comunidad indígena Kamaracupai, donde resultaron varios indígenas asesinados; testimonios de casos de torturas y la presentación de pruebas de los delitos de lesa humanidad ante la Corte Penal de La Haya.

Uno de los testimonios más impactantes fue el de Javier Suárez, quien pasó casi tres meses recluido en “El Inframundo”, una habitación pestilente, sin baños ni ventanas, en total oscuridad y hacinado junto a decenas de presos. Este joven de 21 años fue detenido, al igual que otros setecientos civiles, durante las protestas del 23 de enero. En su escalofriante relato podía verse una extraña expresión de impavidez, por efecto de los meses de tortura.

“Dormíamos de pie, hacíamos las necesidades en bolsas, y no nos daban agua. Pasábamos mucho tiempo deshidratados. El calor era tanto que sudábamos como aceite, y por eso era que teníamos mucho picor en la piel y nos enfermamos. Había algunos que sangraban por la boca… o no aguantaban y caían muertos ahí mismo. Había veces que los guardias no nos daban ni la comida que nos llevaban los familiares”, cuenta Suárez.

La llamada celda del “Inframundo” situada en el sótano de la zona 7 del Comando de Policía Nacional Bolivariana en Boleíta, funciona desde hace varios años. Allí encarcelan a los presos comunes muy pobres. Los familiares han denunciado reiteradamente que los funcionarios policiales les exigen pagos por hacer cualquier entrega a los presos, incluso para pasarles cubiertos de plástico.

Explica Romero que el caso de Javier, preso político o de conciencia, terminó en esa insalubre celda de castigo porque al ser de una procedencia muy pobre, se le consideraba de bajo perfil, sin ningún privilegio.

Cuando los familiares lograron contactar con el Foro Penal, se hizo una labor de divulgación para elevar el perfil del detenido y así lograr su liberación, después de tres meses de encierro y torturas.

Romero explica que cuando llegó a contactar a Suárez, para poder hablarle, debía cubrirse con la mano para que el hedor y las moscas que rodeaban al detenido no le entraran en la boca. En ese momento, había en la misma celda 66 detenidos, y aún hoy día permanecen allí decenas de personas, quienes, a pesar de sus delitos, están sufriendo tales torturas que los mismos policías han apodado al lugar el inframundo.

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Ximena Gonzalez

Periodista venezolana en Madrid con Máster en Gerencia Empresarial, en Psicología de la Comunicación y Diplomada en Libertad de Expresión y Derecho a la Información. Por más de una década se ha desempeñado como periodista, redactora, coordinadora y editora del Diario El Impulso de Barquisimeto, Venezuela. Actualmente publica temas de Psicología y DDHH en Venezuela en www.emocionesregualadas.wordpress.com e www.infofactor.org, respectivamente.

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