Inmigración

Doble discriminación: por migrante y por orientación sexual

Madrid, 26 jun.- Desde 2011 han aumentado las peticiones de asilo a Europa por motivos de orientación sexual e identidad de género, aunque no hay estadísticas oficiales. Las personas migrantes pertenecientes a la comunidad LGBTI sufren doble discriminación: por migrantes y por su condición sexual.

Una forma de aminorar esa discriminación es ampliar la etiqueta con la que nos identificamos, si todos y cada uno de nosotros formamos parte de la diversidad sexual es más difícil discriminar.

La diversidad sexual es un rasgo característico de los seres humanos y el tener una orientación sexual u otra no define a cada integrante, igual que si decimos que la palabra inmigrante define cómo es una persona.

Con las orientaciones sexuales ha sucedido como con los átomos, durante mi infancia me enseñaron que estaban compuestos de electrones y neutrones, que eran la parte más pequeña en la que se podía descomponer la sustancia. En cambio, ahora en pleno siglo XXI sabemos que en la teoría de cuerdas se estudia que hay una subestructura (cuerdas). Lo mismo ha sucedido con las orientaciones sexuales, que antes se limitaban a dos: heterosexualidad y homosexualidad y hoy en día se sabe que hay hasta 17 tipos distintos de orientaciones sexuales.

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Cada año hay más empresas que cuando se acerca la celebración del “Orgullo gay” se manifiestan como incluyentes, cambiando el color de sus logos por los colores de la bandera LGTBI, mostrando al mundo que gestionan perfectamente la diversidad sexual y están orgullosos de tener miembros de la comunidad LGTBI en sus filas. Si alguien te lo hubiera dicho hace 20 años, ¿le hubieras creído? No se puede negar que hemos avanzado bastante, pero ¿es eso suficiente?

Personalmente pienso que es una forma más de etiquetarnos y no estoy a favor de las etiquetas, ya que limitan nuestra visión, cosificando a los etiquetados. Los seres humanos necesitamos poner etiquetas a las situaciones o personas que pasan por nuestra vida. Etiquetas que supuestamente nos identifican con la pertenencia a un grupo y nos igualan al resto de los que están en ese grupo.

Podemos poner etiquetas que sean más o menos restrictivas, a mí me gusta hablar de diversidad sexual, en la que todos estamos incluidos sea cual sea nuestra orientación sexual y nuestra forma de relacionarnos íntimamente.

En los últimos años, en el mundo ha habido grandes avances en la protección de derechos de las personas que pertenecen a la comunidad LGBTI, pero todavía existen grandes desigualdades en diferentes países.

En Venezuela, por ejemplo, la homosexualidad no es ilegal y además cuenta con activismo LGTBI, pero aun así no es aceptada y, a pesar de haber cambiado de país, muchas veces nos encontramos con que los prejuicios han “cruzado el charco” y siguen golpeando en el país de destino. Por ello, muchas personas del colectivo LGTBI ocultan su orientación sexual.

Y, a pesar de ser España un país con fama de tolerante y abierto con el colectivo y el noveno país europeo con más aceptación LGTBI, es innegable que todavía existen deficiencias en el sistema de asilo por razones de orientación sexual e identidad de género y que el día a día de las personas del colectivo está todavía lejos de ser tan “normal” como el de los diversos heterosexuales, teniendo que esconder su orientación sexual en el trabajo, en el gimnasio, en las interacciones con otras personas, a sus familias y, algunas veces, a sí mismos.

Poco hacemos en nuestro día a día para mejorar las leyes de protección de los Derechos Humanos y tenemos poca capacidad para influir en cómo actúan los demás, pero desde nuestra posición como seres humanos podemos controlar e influir en nuestro propio comportamiento y cambiar los gestos, actos y pensamientos nuestros viéndolo todo desde otra perspectiva: Ninguno de nosotros decidimos nuestra orientación sexual ni somos los que hemos decidido qué está o no está mal visto, así que te invito a hacer un ejercicio de cambio de perspectiva, imagina que la opción sexual mal vista o perseguida es la tuya, que se te prejuzgue por con quién duermes o por lo que haces en la intimidad.

Personalmente, creo que no pasaríamos ninguno “el filtro de la normalidad”.

Seguramente consideras injusto cuando se mete a todos los inmigrantes en el mismo saco, cuando simplemente por el color de tu piel, tu acento, la comida y/o la música que te gusta hay gente que se atreve a juzgarte y a tratarte en consecuencia. Lo mismo haces tú si tratas con la etiqueta sexual y no con la persona.

Mi padre siempre me decía: “En esta vida todo es juzgable, hasta que te toca a ti” y yo creo que es así, cuando los gays son otros es fácil juzgar, pero cuando es uno de nuestros seres queridos, algún familiar o nosotros mismos, la cosa cambia, mi hermano/hijo/sobrino no deja de ser la persona que es porque su orientación sexual sea diferente a la mía. Por eso creo que el hecho de incluirnos a todos en el término más amplio de diversidad sexual, nos define a todos. No somos unos y otros, todos pertenecemos al mismo grupo y cada uno somos únicos e irrepetibles. Todos exigimos respeto y agradecemos la empatía aunque a veces se nos olvida ejercerlos con los demás.

Por eso, para terminar, te invito a que mires en tu interior y te preguntes: “¿qué me molesta de la conducta sexual de la persona que tengo frente a mí? (sin tener en cuenta su orientación sexual) y ¿por qué?”, creo que te darás cuenta de que en realidad la diversidad sexual es uno de los puntos que debería ser más fácil de poder gestionar porque lo que hacemos en la cama no nos hace mejores ni peores personas. Igual que no nos define como personas que escuchemos música llanera, cumbia, ballenato, boleros, pop, flamenco, rock o reggaetón. Puede parecer una comparación muy simplista, pero a veces nos complicamos con pensamientos demasiado complejos que en lugar de ayudar, nos dificultan el comprender y aceptar a los demás.

Además, el tiempo que pasas etiquetando a los demás, es tiempo en el que puedes mirar hacia tu interior, conocerte mejor y mejorar tu vida. Y eso sí que es realmente tiempo bien invertido.


Raquel A. Mañana
Executive& Life Coach ACC (ICF)
Facilitadora de Fortalecimiento Personal
Especialista Universitaria de Coaching Profesional por UEMC
Más de 5 años ayudando a expatriados y emigrantes

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