Opinión

Día Internacional del Refugiado

20 de junio

Madrid, 23 jun.- ¿Qué es un Refugiado? En 1951 la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados lo definió como toda persona que con fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera  regresar a él.

Cabe señalar que un refugiado no es un “migrante” ya que, a diferencia del anterior, este es reconocido como… “alguien que ha residido en un país extranjero durante más de un año, independientemente de las causas de su traslado, voluntario o involuntario, o de los medios utilizados, legales u otros”… y aun cuando sean términos aparentemente separados en la Resolución de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas conocida como la Declaración de Nueva York en 2016, exponían una realidad que para todos es ineludible.

Primeramente, que tanto el fenómeno de la migración como la de refugiados tienen matices de carácter mundial que requieren y exigen soluciones y enfoques mundiales. Que la realidad del migrante y el refugiado cuenta con matices políticos, ambientales, sociales, económicos, humanitarios guardando una relación estrecha con el desarrollo de programas de políticas fronterizas y que, de acuerdo a su numeral 7mo… “las crisis de refugiados prolongadas se han vuelto habituales y tienen repercusiones a largo plazo para los propios afectados y para los países y las comunidades que los acogen. Se necesita una mayor cooperación internacional para ayudar a los países y las comunidades de acogida”.

Aun así, no podemos ver el problema solo desde el punto de vista del Estado, sino lo que representa la figura del refugiado en este escenario. Estamos haciendo referencia a un individuo que se ha visto en la necesidad de salir de su país porque teme por su vida, su integridad, su dignidad y su estabilidad. Son individuos cuyas situaciones han escapado de su control y que han debido abandonar su hogar, corriendo el riesgo de quedar desasistidos social y jurídicamente dependiendo del lugar al cual puedan llegar. Incluso algunos mueren en el intento de huida.

De acuerdo al reporte de ACNUR del año 2017, 71.4 millones de personas se encontraban censadas como solicitantes de asilo, refugiados, desplazados y apátridas, y a medida que este número ha ido creciendo ha traído consigo situaciones problemáticas en materia de salud pública, seguridad, economía y reintegración en numerosas ocasiones por la mala interpretación y percepción que se tiene del refugiado como tal. Hemos observado cómo algunos países se encuentran empecinados en cerrar sus fronteras y en fortalecer las políticas migratorias evadiendo y, en consecuencia, negando los derechos y la especial protección que se ha de ofrecer a este grupo de individuos.

Esto hizo que ACNUR diseñara un plan de trabajo que se llevaría a cabo hasta el año 2021 y que involucraba una serie de importantes actividades que representan un avance en cuanto al tema. Uno de ellos es la creación de un departamento de División para la Resiliencia y las Soluciones (División for Resilience and Solutions), el desarrollo de Manejo de Riesgos 2.0 (Risk Managemente 2.0) que trata acerca del manejo de riesgos, combate a la corrupción y el fraude y se fortalecieron las alianzas entre la organización y el Banco Mundial con la finalidad de actualizar y mejorar la base de datos.

El tema económico también había mostrado un claro crecimiento, pudiendo trabajar con un presupuesto de más de 3.9 billones de dólares provenientes de contribuciones y un mayor compromiso por parte de la empresa privada que se encuentra trabajando con la organización al involucrar a la comunidad de refugiados en actividades deportivas, de formación, formación para el empleo y conciencia energética.

Una de las cosas sobre las cuales tenemos que tomar conciencia es que la situación mundial en cuanto a los países de los cuales han salido los refugiados no ha mejorado sus condiciones de vida lo suficiente como para garantizarle a esas comunidades su retorno. Los motivos por los cuales se han visto obligados a huir no han sido resueltos y esto puede representar para ellos un quiebre porque tanto cultural como emocional o familiar. La añoranza del hogar y la patria se mantiene intacto porque ha sido un acto totalmente involuntario y esto puede generar en ellos dos reacciones. Por un lado, la resistencia y la negación a incluirse en un territorio que no es el de ellos y donde en ocasiones deben cambiar su idioma, su religión y sus hábitos de vida; o la total sumisión desde el miedo renunciando a sus raíces y perdiendo sentido de pertenencia.

Es por ello, que la labor del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en comunión con los Estados y la sociedad civil en general debe reconocer que esto es un trabajo de cinco aristas: político, jurídico, social, cultural y económico, ya que una mala gerencia de estos elementos puede es profundizar el sentido de aislamiento, miedo y no pertenencia de este grupo humano lo cual no puede desencadenar sino una mayor crisis social.

Ahora bien, ¿cuál debería ser el compromiso real de la comunidad internacional? Si bien de manera inmediata es la de otorgarle calidad de vida, protección y reconocimiento de sus derechos fundamentales a los refugiados; se deben fortalecer los esfuerzos y compromisos a fin de tratar las situaciones de conflicto e inseguridad que crean al refugiado para que todas estas personas puedan volver a sus países. La mayoría de los refugiados quiere una sola cosa… “volver a casa”…

Indicadores 2019

De acuerdo a ACNUR para mayo de 2019 de 70,8 millones de personas desplazadas en el mundo 25,9 millones son refugiados. 3,5 millones de personas son solicitantes de asilo. 3.9 millones son apátridas y solo 92.400 son refugiados reasentados.

En el caso de Venezuela, el informe de ACNUR es alarmante. Por primera vez en la vida, como si de una guerra se tratara en la actualidad hay más de 4 millones de venezolanos refugiados en el mundo, dentro del cual 3,2 millones se encuentran en Latinoamérica para el año 2018 aun no se tenían cifras claras de los solicitantes de asilo, pero ascendían a 460 mil y ha sido reconocido como el “éxodo más grande la historia reciente de América Latina” y la financiación puede ascender a 134 millones de dólares.

La condición de refugiado es histórica, es dolorosa y sobre todo es inmerecida. Este 20 de Junio fue un día de toma de conciencia de cómo las políticas de estado pueden afectar a aquellos gracias a los cuales existen. Un Estado no es Estado si no hay nación, una Nación no es Nación si no hay pueblo. Un estado que vulnera a un pueblo no merece llamarse estado y un estado que le niega protección a un individuo es muestra de una profunda displicencia a aquellos que hacen del mundo lo que es. El hombre.


“Los refugiados no tienen elección, pero tú sí. Puedes ayudarlos. No quieren vivir en otro país, quieren irse a casa”. (Cantante colombiano Juanes)

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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