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Del Marxismo al Progresismo, de América Latina al Mundo

Madrid, 13 jun.- Lo que ha pasado en América Latina y el Mundo. Después de la caída del muro de Berlín en 1989 y el fracaso de la URSS, llegaron los 10 años más oscuros de la dictadura Castrista en Cuba; Fidel y Raúl buscaron nuevos socios, que les ayudasen a mantener el flujo de dineros a la isla.

Con ello consiguen un fuerte aliado en Lula Da Silva, líder del Partido de los Trabajadores de Brasil; juntos fundaron el Foro de São Paulo en 1990, cuyo objetivo principal ha sido “avanzar con propuestas de unidad de acción consensuadas socialistas en la lucha marxista”, teniendo de trasfondo replicar la antigua URSS en Latinoamérica.

En el 98, con el ascenso al poder de Hugo Chávez en Venezuela y el sustancial incremento en el precio del petróleo, la alianza de Caracas con La Habana permitió un músculo financiero que colaboró sustancialmente en la extensión de gobiernos de izquierda en el continente americano.

Muestra de esto fueron; los triunfos de Lula en 2002, de Tabaré Vázquez (Uruguay) en 2004, Evo Morales (Bolivia) en 2005, Michelle Bachelet (Chile), Rafael Correa (Ecuador) y Daniel Ortega (Nicaragua) en 2006, Fernando Lugo (Paraguay) en 2008, Pepe Mujica (Uruguay) y Mauricio Funes (El Salvador) en 2009, Dilma Rousseff (Brasil) en 2010, Ollanta Humala (Perú) en 2011 y el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro en 2013, además de repetidos gobiernos socialistas en islas del Caribe como República Dominicana, entre otras.

Ésta avanzada en el camino al sueño marxista de crear una Unión de Repúblicas Socialistas Latinoamericanas vivió una fuerte decadencia cuando mermó el flujo de capital debido a la involución de la industria petrolera venezolana y la baja permanente en los precios del crudo; sin embargo, no perdió totalmente su ímpetu, el objetivo marxista se mantuvo firme, y llegó a consolidarse en una meta que trascendía las fronteras de Latinoamérica.

Las relaciones de Venezuela y Bolivia con España desde 1993 con el nacimiento de la Fundación CEPS que proporcionó una consultoría política, jurídica y económica a fuerzas y gobiernos progresistas de América Latina.

Más tarde el acercamiento de EEUU a Cuba e Irán en los mandatos de Obama desde 2009, sumado a la flexibilización de las políticas norteamericanas anticomunistas en el mundo, y la llegada de López Obrador al frente del gobierno de México en 2018.

Otros aspectos resultantes de la avanzada marxista, lo observamos en grupos etarios jóvenes que han optado por el discurso populista de lo políticamente correcto, otorgando un sentimiento de superioridad moral a los colectivos de ciudadanos progresistas que pretenden luchar contra el poder liberal y capitalista establecido, se observa en movimientos como la Generación 700 de Grecia en 2007 y aquellos posteriores a la crisis del 2008-2010, el de los indignados de 2011 primero en España con el 15-M y luego en 90 países el 15-O.

También el Occupy Wall Street que lideró protestas en 52 ciudades de los EEUU y el YoSoy132 en México, también en 2011; la posterior formación del Partido Podemos en España en 2014 y el movimiento Nuit Debout en Francia en 2016.

En 2019, se fundó en México el Grupo de Puebla, con el eslogan “Un nuevo impulso progresista. El cambio es el progresismo” como un encuentro de líderes progresistas, reuniendo a renombradas figuras izquierdistas de más de 10 países de Ibero América.

Dicho Grupo se convierte en una nueva punta de lanza, paralela al Foro de São Paulo, creado como “espacio de coordinación política para generar cambios sociales y construir un proyecto común para la región”, contra los postulados del Grupo de Lima y el bloque democrático de la OEA.

En paralelo explotaron como pólvora una serie de frentes antigubernamentales en América Latina, con especial protagonismo en Bolivia, Ecuador, Chile y Colombia, países que cambiaban su rumbo a políticas de liberalización económica, mientras las “protestas sociales” se vieron inoculadas de acciones violentas con señalamientos de infiltración directa de países integrantes del Foro de São Paulo reunido en Caracas solo 10 días después de la creación del Grupo de Puebla, bien Maduro le llamó “la brisa bolivariana”.

Ya iniciado el 2020, en medio de la pandemia mundial del Coronavirus, el pasado 11 de mayo, fue fundada la Internacional Progresista, promovida por el Instituto Sanders, de la esposa e hijo de Bernie Sanders y por el movimiento Democracia en Europa 2025 (DiEM25), de Yanis Varoufakis y apoyado por Žižek.

El consejo de La Internacional Progresista tiene en su seno reconocidas figuras marxistas como Rafael Correa y Andrés Arauz (Ecuador), Fernando Haddad y Celso Amorim (Brasil), Alberto Fernández (Argentina), Álvaro García Linera (Bolivia) y Noam Chomsky (EEUU), entre otros; en su portal web destacan como objetivos la “movilización coordinada de activistas de izquierda en todo el mundo para transformar las instituciones y desarrollar un nuevo orden internacional progresista”, apoyados por una “coalición de medios de comunicación para difundir historias y perspectivas”, entre ellos Open Democracy vinculada a George Soros.

Hoy estamos viviendo una revuelta mundial, orquestada con el fin de obtener una hegemonía ideológica “moral” impuesta por medio de la violencia y la coerción, usando aquello que es “políticamente correcto” para motivar a colectivos, manipulándoles, para actuar contra un “fascismo”, un “racismo” o un “patriarcado” que realmente no es sistémico, que, indudablemente sigue existiendo, pero que penalizan las leyes en los países de cultura occidental.

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Sumado a la victimización y culpabilización colectiva que no se apega a la legislación vigente, en la que toda responsabilidad es individual.

Por último, vemos cómo se suma hoy una nueva narrativa totalitaria, buscando reescribir la historia de la humanidad, eliminando todo aquello que contraviene su dogma, una nueva sociedad modelo, basada en la nueva “moral” y la nueva “realidad”. Vemos cómo destruyen y señalan obras de arte porque ofenden a aquellos que no son capaces de situar una obra en su contexto, a aquellos ignorantes dogmáticos que tampoco son capaces de comprender que la indignación nunca es un argumento válido.

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José Ángel Cuadra

Periodista y consultor en Comunicación Estratégica, escritor, facilitador y docente universitario con más de 23 años de experiencia en Latinoamérica y España. Miembro de la Asociación de Periodistas Venezolanos en España.

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