Opinión

Declaración conjunta de apoyo al cambio en Venezuela

¿Un nuevo revés para el sistema venezolano?

Madrid, 29 ago.- Si bien la semana pasada fue el encargado de Asuntos Exteriores de la Unión Europea quien hizo referencia al tema de las elecciones parlamentarias en Venezuela rechazando la invitación del presidente Nicolás Maduro por considerar que no se cumplían los parámetros previstos en los instrumentos internacionales en materia electoral, esta vez fueron un grupo de 30 países los que se reunieron para solicitar una transición rápida y pacífica considerando que es la única vía para lograr la verdadera democracia, la recuperación y la prosperidad.

El encuentro fue representado por Estados Unidos, el Grupo de Lima, el Grupo de Contacto Internacional de la Unión Europea, Israel, Corea del Norte y otros países, aunque, como era de esperarse, ni México ni Argentina estuvieron presentes. Ahora bien, hay que entender lo que representa una Declaración Internacional y su carácter vinculante dentro de la comunidad internacional. Las declaraciones internacionales son meros pronunciamientos por parte de sujetos internacionales que bien pueden ser Estados como Organismos Internacionales y que si bien pueden tener un carácter político no tienen ningún tipo de vinculación jurídica.

Eso sí, si nos trasladamos a esos efectos políticos que se manifiestan podemos observar que primeramente existe un “desconocimiento expreso” del gobierno de Nicolás Maduro lo cual, a la larga, si alguno de estos estados decide romper relaciones diplomáticas o congelar cualquier tipo de acuerdo al considerar que existe una crisis de institucionalidad tiene plena libertad de hacerlo sin que esto represente una violación de los acuerdos internacionales. Hay que prestar especial atención a que no se está haciendo referencia a la declaración sino a sus implicaciones indirectas. Y esto ya viene sucediendo desde que Juan Guaidó fue reconocido como presidente “interino” de Venezuela.

El otro efecto político al que se le puede dar lectura es cuando se hace un llamamiento a la sociedad civil y a los partidos políticos. Entre las recomendaciones que el grupo de países realizan son: el fin de la persecución política y los actos de represión. Esto implica que no existe la negativa a reconocer estos eventos; lamentablemente basado en el principio de libre autodeterminación y no intervención es imposible que este grupo de Estados pueda hacer algo más que el invitar a la restauración del orden institucional y el respeto de los derechos humanos. Pero, mas allá de ello lo que sí hay que tomar en cuenta es que estos Estados si cuenta con la personalidad jurídica pertinente para poder acudir a instancias internacionales a denunciar a la administración de Nicolás Maduro por crímenes de lesa humanidad. Por ahora, significa que se está llevando un registro de las diversas acciones ejecutadas que ponen en peligro y ocasionan sufrimiento a la población venezolana.

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Finalmente, estos estados reafirman el compromiso que tienen para ayudar al pueblo venezolano en su recuperación lo cual por supuesto generó una reacción inmediata por parte de la administración venezolana indicando que eran unos farsantes sin embargo no es la primera vez que esto sucede. El 5 de enero de 2019 Venezuela rechazó la Declaración del grupo de Lima y a finales del 2019 también rechazó incluso la visita del Grupo Internacional de Contacto por lo cual ya es un hábito que se muestre reacia a cualquier crítica que se pueda hacer de la gestión nacional. Ahora bien, que en esta última Declaración estén presentes países como Bolivia, Brasil, Chile Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú muestra que en cuanto al escenario latinoamericano ya no cuenta con el apoyo sostenido que tenía en el pasado.

¿La razón? Muchos de estos países se han tenido que encontrar cara a cara con la realidad venezolana a través de sus inmigrantes y refugiados; cada uno de ellos entiende que esto puede tener un efecto dominó y que cualquier acción que tomen se puede volver en su contra si no se toman medidas a tiempo.

El caso es que, en este momento el cerco se está cerrando y hay que entender que el llamado es para ambas partes. ¿Qué sería lo ideal? No ir a elecciones en este momento tomando en cuenta la profunda crisis humanitaria y sanitaria que vive el país; por el otro lado, los grupos de oposición tienen que comenzar a tratar de establecer acciones conjuntas, coordinadas y organizadas sin pretensiones partidistas ni individualistas.

Y mientras esto sucede. Venezuela vive una pandemia y una epidemia. En un país en el cual no existen las ayudas del Estado a nivel económico ante un estado de emergencia; donde ante esta crisis sanitaria lo único que se ha presentado es la especulación a nivel de precios; donde los insumos médicos escasean y donde no hay transparencia informativa las cabecillas siguen debatiendo a ver quien accede o permanece en el poder. Y esa no es la función para la cual nació el Estado.

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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