Opinión

De Venezuela y otras Revoluciones, “Rusos Go Home”

Madrid, 2 may (Corina Cortes).- A estas alturas no es secreto para nadie que Venezuela es uno de los países más atractivos para Rusia y que le han estado prestando todo el apoyo contra el “fantasma de la invasión” por parte de los Estados Unidos, por lo cual sería no solo ingenuo sino hasta hipócrita decir que esto no se había vivido con anterioridad.

Cuando el 30 de abril me dispuse a leer las noticias del día y me encontré una vez más con titulares de manifestaciones y protestas de calle en Venezuela para la “Operación Libertad” convocada por Juan Guaidó, vinieron a mi mente recuerdos de finales del siglo XX cuando muchos países de Europa del Este también iniciaron sus procesos de independencia y de liberación, luego de años de estar bajo un régimen soviético y tomando ventaja de la ya indetenible Perestroika (Política reformista caracterizada por una apertura hacia los bloques occidentales e iniciada por Mijhail Gorbachev en el año 1985).

Pero hoy quisiera hacer referencia y recordar un poco cuáles fueron algunos de esos movimientos importantes:

Polonia. Donde todo comenzó

Polonia fue uno de los primeros países en salirse del Pacto de Varsovia, acuerdo internacional firmado a finales de la Segunda Guerra Mundial y que pretendía hacer contrapeso a la OTAN en el ámbito de seguridad internacional.

Todo comenzó con un conjunto de huelgas lideradas por el Sindicato de la Solidaridad – grupo independiente promotor de la no violencia y reconocido como anti comunista y anti soviético – en el año 1988 llevando al gobierno a sentarse para negociar con este grupo liderado por Lech Walesa, futuro presidente de la nación, héroe nacional y Premio Nobel de la Paz – y con esto dar inicio a la transición. Ya para ese momento no había mucho por hacer y cuando se llamó a elecciones el partido comunista sufrió una derrota aplastante y con esto Polonia constituiría el primer gobierno democrático de los países de Europa del Este desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La democracia llegaría entonces a Polonia en el año 1990.

La Revolución de Terciopelo – Ex Checoslovaquia

Comenzaría el 16 de Noviembre de 1989 con una manifestación en Bratislava liderada por un grupo de estudiantes que reclamaban libertades políticas, una de las cosas que la caracterizó fue la espontaneidad, no hubo autorización previa y como en todas las manifestaciones que se daban en la época, la misma fue dispersada de manera violenta.

Sin embargo, esto no quedó así ya que al día siguiente y habiendo llegado la noticia a Praga, miles de personas se apersonaron en las calles para protestar contra el comunismo, pero la diferencia fue que mientras más se trataba de repeler de manera violenta mayor escalada de protestas comenzaron a gestarse hasta hacerse insostenible.

Los medios de comunicación trataron de aparentar que todo estaba normal y en una alocución pública el Secretario General del Partido Comunista insistía que la única alternativa para el país era el marxismo, pero ya nadie lo escuchaba ya que la disidencia se hacía más y más fuerte.

En Praga marcharon más de 400.000 personas y en Bratislava el número de protestantes ascendía a 100.000 llegando también a Brno, Kosice y Ostrava. A los quince días de protestas se convocó a una huelga general.

A finales de Noviembre y habiendo el partido comunista soviético retirado su apoyo Gustav Husak, que estuvo en el poder desde 1975 hasta 1989 tuvo que abandonar el poder.

La Revolución de Terciopelo acabó con una de las dictaduras más duras de la época comunista en Europa del Este. La única consecuencia geopolítica fue que con el crecimiento de las tensiones nacionalistas lo que se conocía como Checoslovaquia se separó en República Checa y República Eslovaca, aunque esto era natural tomando en cuenta que Checoslovaquia era un “estado constituido artificialmente” a través del tratado de Saint Germain – Laye en 1918.

Hungría y sus “Rusos Go Home”

Sería en el año 1956 cuando los primeros vestigios de una revolución en Hungría aparecerían bajo la consigna de “Rusos Go Home”. Sin embargo, el proceso real inició en el año 1980 cuando se dio la disolución del Pacto de Varsovia y con esto la resolución de toda ayuda y colaboración militar entre países del Este. A partir de allí todo surgió como un efecto dominó ya que al debilitarse el cuerpo de seguridad el miedo se hacía a un lado y daba espacio a la introducción de innovadoras propuestas para la administración.

Ahora bien, en el caso de Hungría sería para el año 1988 donde el propio partido comunista iniciaría una serie de reformas y fue un proceso bastante suave y coherente. Con la disolución del Partido Socialista Obrero Húngaro y la aprobación de una constitución democrática en 1990 las elecciones fueron ganadas por una nueva fuerza completamente anticomunista

El fin del Pacto de Varsovia fue el fin y debilitamiento del ejército rojo

Todos estos países tenían elementos en común. El primero, que se encontraban supeditados a un Acuerdo Internacional con La Unión Republicana Socialista Soviética a la cabeza. Era un Tratado de carácter militar y era la respuesta a la constitución de la OTAN. Esto, permitió que equipos militares soviéticos, servicios de inteligencia, despliegues armamentistas y bases soviéticas se instalaran en todos y cada una de las regiones de estos países.

Lo otro es que existía una directa – claro para la época – sumisión a las políticas comerciales y militares soviéticas. Los productos que se consumían eran soviéticos, la forma de intercambio tenía que ver con estrategias soviéticas, los socios eran los socios soviéticos. Y, finalmente surgió el desgaste porque ningún pueblo puede vivir y sobrevivir desde el yugo. Es innato del hombre la procura de la paz y la libertad. Se trata de esa sutil esencia dentro de cada uno de los hombres donde se tenga la certeza de poder hacer lo que uno quiera, cuando uno quiera, como uno quiera y con quien uno quiera dentro de los límites básicos de la decencia, la moral y la ética.

El fin del Pacto de Varsovia y la transición en la Unión Soviética representó una bocanada de aire puro y apertura a todos estos países que durante muchos años vivieron detrás de una cortina de hierro. No es lógico ni se puede pretender entonces volver al pasado solamente para complacer pretensiones de una nación que no resistió su sistema y que cree que fue culpa de Occidente.

La Unión Soviética, actualmente Rusia, no resistió porque no puedes obligar al ser humano a actuar desde el miedo. Por mucho que le cubras sus necesidades básicas, hay cosas que jamás podrás cubrir y es el enorme deseo de autorrealización que todos tenemos dentro de nosotros.

Estas transiciones duraron meses, años. Pero no hubo un día donde se bajara el puño. El pulso de esas manifestaciones iba in crescendo quizás porque ya no tenían nada que perder. Y muchas fueron en silencio y sin redes sociales como ahora.

Todo esto me vino a la cabeza justamente esta semana porque me he preguntado últimamente cómo es posible que algunos – incluyendo nuevos partidos a nivel mundial – no hayan visto como tantos pueblos que si vivieron ciertos procesos quisieron desesperadamente salir mientras que otros quieren entrar y persistir.

Entre tanto, yo creo que no necesito vivir en carne propia ciertas experiencias. Yo me plego a la historia y la comparo. Y así como lo hicieron en Hungría en su momento, me gusta la frase y la dedico a mí, a mi familia y a todos los que estas madrugadas están tratando de hacer algo por un país que quiere ser próspero:

¡¡¡¡¡¡Rusos!!!! Домой, в настоящее время – Rusos Go Home Now.

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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