Opinión

De la mediación a la intervención, negociación entre el régimen y la oposición venezolana en Noruega

¿De qué se trata?

Madrid, 29 may.- Este fin de semana, Noruega volvió a anunciar que sería la sede para que factores del régimen y de la oposición se sentaran a negociar con miras a buscar una salida a la crisis de Venezuela y, como era de esperarse, esto generó alarma, desagrado y justificadamente una sensación de desaliento para aquellos ciudadanos que dentro y fuera del país están esperando que el país se enrumbe hacia un cambio. Para los que están fuera, podría ser el ticket de regreso a casa; para los que están dentro, una falta de transformación podría ser una despedida.

Todo esto resulta lógico. Sin embargo, no podemos olvidarnos que la dinámica internacional es muy diversa y que lo que para algunos resulta un camino fácil, atractivo e incluso necesario para otros protagonistas es un paso a paso y un conjunto de decisiones que deben ser tomadas cuidadosamente. No solo se pone en riesgo la vida humana -que sí, debería ser lo primordial- pero se pone en riesgo la estabilidad de una región, las relaciones entre Estados y la seguridad de las fronteras.

El día de hoy no hablaremos específicamente de Noruega, sino de lo que es una mediación y cuáles pueden ser las ventajas y desventajas de ello. La mediación es una de las formas de resolución alternativa de conflictos que existe a nivel internacional y que trae a la palestra a un tercer agente que estará allí para presentar diferentes alternativas a una salida a la crisis efectiva. Incluso, durante una mediación, puede darse el caso de que las partes no se encuentren cara a cara

La mediación puede ir en escalada y va por diferentes etapas. De hecho, el primer encuentro no fue una reunión en sí, sino una reunión exploratoria, el primer paso donde se podía medir cuáles eran los objetivos y las intenciones de ambas partes. Y es que la mediación cuenta con diferentes niveles que pueden ir desde la presentación de alternativas hasta la última etapa que se conoce como la Mediation with Muscle (Mediación con Músculo), que es cuando el Estado o los agentes mediadores ya son parte activa de las conversaciones, llegando incluso a presentar un ultimátum.

Ahora bien, ¿es posible lograr algo con la mediación en el caso de Venezuela? La experiencia nos ha llevado a desconfiar en la mediación. Una de las primeras mediaciones se dio a través del Centro Carter en el año 2002 hasta el año 2005 conocido como “El Proceso de Construcción de Paz en Venezuela”, y también estuvo mucho tiempo activo el Grupo de Boston, uno de los Grupos de Amistad Parlamentaria de la Asamblea Nacional que se reunía periódicamente para estrechar vínculos entre Venezuela y Estados Unidos. Sin embargo, el escenario era completamente diferente. Estábamos hablando de un gobierno que era fuerte, con Chávez como líder y que aún no se había enfrentado a los retos que se enfrenta el día de hoy.

Para el momento en el cual se estaban dando las mediaciones antes mencionadas, Venezuela tenía un escenario desigual, con una oposición que no generaba confianza y que había cometido diversos errores que posteriormente reconocieron. Por el otro lado, el gobierno liderado por el oficialismo aún contaba con altos niveles de aceptación y ya la famosa historia de que todo lo malo que sucedía era responsabilidad de los complots del otro estaba calando muy hondo. Hoy día, la administración liderada por Maduro está debilitada y solo ha sabido mantenerse en pie mediante el uso de acciones que no han hecho otra cosa que colocar a la población en situación de peligro.

Es así como la real diferencia entre aquellas mediaciones y esta nueva mediación es que la población venezolana está cansada. No es que crea más o menos en la oposición, es que no cree absolutamente en nada de lo que le dicen los factores gubernamentales. Por lo tanto, cualquier resultado que surja de estos encuentros si no es algo que el venezolano espere no servirá sino para que aparezcan nuevos hervideros y zonas de descontento.

También quienes se han de sentar en la mediación es un factor importante que levanta polvareda y ha hecho que no tarden en reaccionar políticos como la talla de Diego Arria, creador de la Fórmula Arria para la Organización de las Naciones Unidas. Mientras, por un lado, Maduro está enviando a Jorge Rodríguez, Héctor Rodríguez y Jorge Arreaza -músculos importantes para el gobierno- la representación de Guaidó está enviando al segundo vicepresidente de la Asamblea y dos representantes más que pertenecen a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Ya muchos seguramente han levantado la ceja tomando en cuenta la reputación que tiene la MUD en el país.

Quizás es por ello que Noruega ha decidido ofrecerse y la Unión Europea también observa de cerca el desarrollo de los acontecimientos y sobre todo entender que cuando expresa que …“reiteramos nuestra disposición de seguir apoyando la búsqueda de una solución pacífica para el país” no está diciendo que apoya a un factor u otro, sino que apoya el “no conflicto armado”.

¿Por qué no se ha dado la intervención?

La intervención no se ha dado por múltiples factores que no sólo tienen que ver con Venezuela, sino con las políticas internas y de integración de los países que tienen los ojos puestos en el país.

En primer lugar, la intervención per se ha contado con una evolución en los últimos años, pasando de ser considerada un delito de guerra a justificarse en ciertas ocasiones. Sin embargo, las formas de intervención vienen constituidas por un grupo de acciones que de manera individual pueden resultar violatorias de Pactos e Instrumentos Internacionales como es la Declaración Universal de Derechos Humanos, los cuatro Convenios de Ginebra y sus dos protocolos adicionales relativos al Derecho Internacional Humanitario en los conflictos armados, la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, los dos pactos de 1966 sobre los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, y la aprobación en 1998 del estatuto para el establecimiento de  una Corte Penal Internacional.

Por lo tanto, cualquier acción que se ejerza, se debe hacer dentro de una delgada línea roja que no se rompa para no pasar de cooperación a crimen de guerra.

En segundo lugar, si bien muchos teóricos han justificado la intervención internacional, solamente una de ellas se encuentra contenida y establecida en la Carta de la ONU y es el restablecimiento del orden y la paz internacional. Sin embargo, cuando se habla de la “intervención humanitaria” aún existen debates en si es o no un tema de violación de soberanía y que significa una interpretación extensiva de la Carta de las Naciones Unidas.

Queda una última carta bajo la manga que es hacer uso del concepto de “Responsabilidad de Proteger”. Esto es mencionado por Diana Marcela Rojas en su publicación “La intervención internacional: los desafíos de la conceptualización” que expone “cuando una población extranjera sufre un daño serio -como resultado de una guerra interna, una insurrección, la represión o un fracaso Estatal- y el Estado local es incapaz o no tiene la voluntad de resolver la situación, el derecho soberano de jurisdicción estatal y la no intervención deben ceder ante la responsabilidad internacional de proteger. En este caso, el objetivo de una intervención armada debe ser siempre proteger a la población, y no derrocar un gobierno o un régimen, o favorecer el interés nacional del Estado o los Estados que intervienen.” Y es aquí donde nos volvemos a encontrar con un vacío conceptual. El no derrocamiento de un gobierno o régimen.

Si interpretamos en frío, se insiste y se seguirá insistiendo en que hay que retomar el orden, y hay que hacer algo para la claridad institucional. Para que finalmente se logre lo que se pretende que es que Venezuela vuelva a ser un Estado Real de Derecho. No importa si es Social, pero de Derecho.

En cuanto a ¿Por qué no se ha terminado de hacer algo? Creo que en el párrafo anterior está bastante claro. Se debe buscar es la estabilidad y la protección humanitaria de la población venezolana, pero es la población venezolana quien debe darse su propio gobierno y a ellos les corresponde continuar ejerciendo presión para que esto pase.

Y ¿qué pasa con Europa y su postura? Con lo sucedido en las elecciones parlamentarias del día 26 de Mayo queda más que claro que Europa en estos momentos está enfocada en mantener a raya a la Ultraderecha euroescéptica. Esa, que sí cree en las armas y de visión más militaristas e intervencionista. Por lo tanto, jugarse una carta que podría volverse en su contra más temprano que tarde. Como lo dije al inicio. En este mundo internacional, a veces, el objeto de conflicto es lo de menos.

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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