Anuncios
OpiniónZona Blog

De estatuas y policías del pensamiento

Madrid, 20 jun.- ¿Por qué tumbar las estatuas? El pensamiento, la racionalidad y la emocionalidad del hombre nos definen como superiores al resto de los animales que habitan en el planeta.

Sin embargo, a lo largo de la historia observamos cómo actuando en forma colectiva somos capaces de acercarnos como grupos a extremos que destruyen o construyen la cultura y las bases de la sociedad, dependiendo del momento que vivimos y cuánta razón o emoción coloquemos en ese actuar colectivo.

Los seres humanos somos capaces de elevar las emociones por encima de la razón y destruir todo a nuestro paso, también, somos capaces de crear espacios para el disfrute y la conservación del legado histórico y cultural de nuestros ancestros. Lugares como plazas, parques, bibliotecas, museos, son ejemplo de espacios idóneos para la conservación de la memoria histórica y custodio del recuerdo de lo que hemos sido como sociedad.

Hoy nos encontramos frente a una vorágine desenfrenada que pretende destruir todo aquello que genere algún atisbo de duda frente a lo que pueda parecer políticamente incorrecto, una nueva inquisición forzada que destruye lo que recuerda la esclavitud, aquello que ofende a uno u otro colectivo, si recuerda una tradición pasada que hoy es inmoral, se considera indeseable… así, una parte de quienes integran los diversos movimientos como Black Lives Matter, feministas, antifascistas, progresistas y muchos colectivos más, pretenden imponer una nueva moral desde la destrucción o la censura de todo aquello que atente contra lo “correcto”.

Al observar lo que sucede, llegan a la mente los principios del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, quien aseguró que la característica principal del hombre es su irracionalidad, para él, la fuerza y la determinación priman en el actuar del ser humano. Claramente establece en sus principios que la moral tradicional ha de ser destruida para poder crear una nueva “El triunfo de un ideal moral se logra por los mismos medios inmorales que cualquier triunfo: la violencia, la mentira, la difamación y la injusticia”.

Curiosamente Nietzsche fue ubicado por marxistas como Lukács, como el pensador del irracionalismo burgués del período imperialista.

El mismo Nietzsche escribió en su obra maestra “Así habló Zaratustra”, líneas que hoy serían señaladas como censurables, “¿Vas con mujeres? Llévate el látigo”; dicho libro llegó a ser prohibido por su contenido “ateo”, hoy podría ser censurado por el feminismo, así como sus ideas fueron manipuladas por el Nazismo, ideología de la que el filósofo se distanció al punto de aborrecer todo lo alemán.

También podemos recordar el trabajo de uno de los padres de la filosofía occidental, Aristóteles, que bajo la lupa de esta suerte de Neo-Inquisición podrían censurarse sus magníficas obras de ética, lógica y política, de esta última, podemos leer en su Libro 1ro. Cap. II. De la Esclavitud. “la utilidad de los animales domesticados y la de los esclavos son poco más o menos del mismo género (…) La naturaleza misma lo quiere así, puesto que hace los cuerpos de los hombres libres, diferentes de los de los esclavos, dando a éstos el vigor necesario para las obras penosas de la sociedad…”

Así, al pasearnos por la historia de la cultura podríamos censurar, bajo la lupa de lo “políticamente correcto” todo el pensamiento y acciones que son descontextualizadas de su momento histórico y vistas bajo la lupa del razonamiento de un momento determinado de la historia como el actual.

Cuando un grupo de pertenecientes a colectivos sociales, bajo banderas progresistas, acusan de racista a quien dice que todas las vidas importan, acusan de homofóbico a quien no abandera el arcoíris, acusan de fascista a quien comparte ideología de derechas, acusan de intolerable a quien se considera conservador; un grupo de personas que desde un extremo de estos colectivos señalan de extremista a quien no apoya su discurso o acción violenta.

Así vemos cómo son censuradas obras de arte, caso insigne, la película “Lo que el Viento se Llevó”, filme de ficción que encarna dos hitos históricos trascendentes, la figura de Hattie McDaniel quien, siendo negra, se alza como estrella en el año 39, además de llevarse el primer Oscar para una mujer de color; y dejar constancia de lo que significó la esclavitud en los años de la Guerra Civil Norteamericana y la reconstrucción en los estados del Sur.

En los últimos días hemos asistido en primera fila frente a los medios a lo absurdo de actos Vandálicos sobre esculturas de Cristóbal Colón, por ejemplo, en el parque Byrd en la ciudad de Richmond, junto a gritos de asesino y genocida, sin embargo, de Colón poco se conoce, y dichas esculturas representan mucho más que el elogio a un hombre o a los viles acontecimientos que pudieron generarse después del avistamiento de tierra ocurrido en octubre de 1492.

Esas obras de arte enaltecen la virtud humana de la búsqueda del conocimiento, la exploración, la ampliación del mundo e inclusive el crisol de razas; buscan recordarnos que el mundo no es plano y siempre hay algo más allá de las fronteras que nos trazamos.

En ese sentido, es incomprensible el vandalismo sobre estatuas como la del  considerado padre de la Patria en EEUU, George Washington, del Parque que lleva su nombre en Chicago, con pintadas de “propietario de esclavos” y “Dios bendiga Amerikkka” haciendo énfasis en la última sílaba con 3k en referencia al Ku Klux Klan, organización supremacista blanca creada por radicales demócratas al verse vencidos en la guerra de secesión.

También, se encontraron pintadas similares en la estatua que fue derrumbada, en Portland, Oregon, de Thomas Jefferson, tercer presidente de EEUU, y principal autor de la Declaración de la Independencia.

Al igual que la estatua de Lincoln, en Londres, destrozada y pintada con la frase “El Racismo es una pandemia”, aún cuando, fue el presidente de EEUU que abolió la esclavitud; no lejos de allí, fue vandalizada la estatua de Winston Churchill, ex Primer Ministro británico que lideró la lucha contra el nazismo y fascismo durante la Segunda Guerra Mundial, con pintadas de “era racista”.

Esta no es la única vez en la historia que encontramos este tipo de situaciones de censura cultural, ejemplos emblemáticos hay muchos, el Imperio Romano prohibió el Cristianismo y censuró la Biblia; “Alicia en el País de las Maravillas”, de Lewis Carroll, 1865, fue prohibido en China; EEUU prohibió “Las uvas de la ira”, de John Steinbeck 1939; “Rebelión en la granja”, de George Orwell 1945, fue prohibida en China, URSS y Corea del Norte; la saga “Harry Potter”, de JK Rowling 1997, fue acusada de promover la brujería y se prohibió en países religiosos como los Emiratos Árabes; en 2007, un abogado inglés denunció por racista y xenófobo el cómic “Tintín en el Congo”, de Hergé 1931, y consiguió que los retiraran de todas las librerías del Reino Unido.

Hoy en el marco de esta nueva inquisición, JK Rowling fue acusada de transfóbica por un comentario tras compartir en twitter el enlace a un artículo titulado “Creando un mundo post-Covid-19 más igualitario para la gente que menstrúa”, ella escribió “”Personas que menstrúan”. Estoy segura que solía haber una palabra para esas personas. Alguien que me ayude. -mujer en inglés mal escrito 3 veces- (Wumben? Wimpund? Woomud?)”.

Hay caídas de estatuas de reciente data que se recuerdan con claridad, por ejemplo, la de Netanyahu, Primer Ministro Israelí, una escultura dorada, de 4 metros de altura, derribada en la Plaza Rabin (la Plaza de los Reyes) de Tel Aviv, en diciembre de 2016, durante un experimento social del artista Itay Zalait.

La estatua de 12 metros de altura de Saddam Hussein en 2003, ya derrocado el dictador, con ayuda del ejército estadounidense, en la plaza Firdos De Bagdad.

La Universidad de Ghana, retiró en 2008 una estatua de Mahatma Gandhi de su campus universitario en Accra al acusarle de racista, aunque es considerado un histórico líder hindú que abanderó la libertad y la justicia social.

Cuando la sociedad resiente de sus obras de arte, la razón debe prelar; el conservar la cultura debe prevalecer como recuerdo permanente y ampliación del conocimiento de hechos históricos para incentivar el estudio de sus causas y consecuencias. Si Alemania no hubiera conservado los documentos que demuestran el holocausto, hoy sería más fácil para los negacionistas establecer un nuevo discurso.

Te recomendamos leer también: Es un sofisma Black Lives Matter y el Marxismo-Comunismo

Los museos deben preservar el arte cuando ya no tiene cabida en el área pública. Lausus, bizantino y cristiano, chambelán eunuco de Teodosio II, Emperador de Constantinopla, se hizo de una vasta colección de estatuas heroicas y mitológicas provenientes de diversos templos orientales saqueados y vaciados por las tropas del rey, incluyendo la estatua de Zeus en Olimpia tallada por Fidias; la Afrodita de Cnido, de Praxíteles; la Hera de Samos; la Atenea de Lindos; estatuas de Eros y Kairós; fue el primer museo que mantuvo la memoria del pasado pagano que el cristianismo intentó eliminar.

En discurso a la nación, el presidente Francés Emmanuel Macron expresó el pasado domingo “Francia será intratable frente al racismo, pero no borrará ningún nombre ni rastro de su historia y no derribará estatuas… Debemos mirar con lucidez toda nuestra historia, todos nuestros recuerdos, nuestra relación con África en particular, para construir un presente y un futuro posible, de una orilla a otra del Mediterráneo con un deseo de verdad y en ningún caso volver a ser o negar lo que hemos sido”.

La ignorancia siempre ha existido en mayor proporción que la ilustración, sin embargo, no todas las sociedades caen en el error de no comprender que el desconocimiento de la cultura y la historia condenan a repetir los errores del pasado.

Hoy los medios tienen un papel fundamental y eluden esa responsabilidad, se decantan por el entretenimiento o la ideología política. Ni siquiera la certeza de un error histórico debería servir para demoler una estatua, ya que ésta serviría para recordar ese error.

Únete a nuestro canal de Telegram y recibe información como estaPincha aquí 

Anuncios
Etiquetas
Mostrar más

José Ángel Cuadra

Periodista y consultor en Comunicación Estratégica, escritor, facilitador y docente universitario con más de 23 años de experiencia en Latinoamérica y España. Miembro de la Asociación de Periodistas Venezolanos en España.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar
A %d blogueros les gusta esto: