Opinión

¿Cómo funciona la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU?

(Corina Cortes).- En los últimos días mucho se ha hablado de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos y las Comisiones de Derechos Humanos de la ONU, con ocasión de la visita realizada en Venezuela para elaborar una inspección in situ, luego de numerosas denuncias presentadas acerca de la profunda crisis humanitaria que vive el país. Esto ha traído consigo un sinnúmero de reacciones, manifestaciones a favor y en contra de estos organismos, pero ¿sabemos en realidad cómo funcionan?.

En numerosas ocasiones nos dejamos llevar, y es lógico, por eventos que atentan contra nuestra tranquilidad y estabilidad, y diría yo muy especialmente, debido a ese cruce de informaciones, solemos interpretar el papel que juegan algunos agentes del entorno internacional de una manera distinta a cómo en realidad son.

Veamos, brevemente, el perfil de cada uno y cómo funcionan:

La Alta Comisionada de los Derechos Humanos

La Oficina de la Alta Comisionada de los Derechos, cuyas siglas en español son ACNUDH, tiene como misión promover y proteger los derechos humanos de todas las personas, y esto lo realiza a través de una asistencia técnica y de gestión para que los países cumplan con sus obligaciones en materia de derechos y garantías fundamentales; también le presta apoyo a los individuos para la reivindicación de esos derechos, y se encuentra bajo sus funciones la de denunciar las violaciones sistemáticas de derechos humanos, si es procedente.

Ahora bien, ¿Cómo funciona?

De acuerdo a lo establecido al momento de su creación, ACNUDH funciona desde diversas aristas, como es establecer normas de derechos humanos, hacer seguimiento y apoyo a la aplicación de obligaciones estadales, prestar asesoría y apoyo técnico, y crear programas de sensibilización de todos estos derechos humanos.

¿Existe alguna metodología?

De hecho, sí. Hay un Plan de Gestión; el último es conocido como el Plan de Gestión para los Derechos Humanos 2018 – 2021, y en ellos hay dos pilares de actuación fundamental que pretenden primordialmente… “que las instituciones del Estado faciliten la presentación activa de informes y la aplicación de recomendaciones”… y por otro lado, que… “la sociedad civil y todas las instituciones que trabajan con derechos humanos puedan intervenir de manera más efectiva con relación a los mecanismos internacionales de la materia haciendo uso de las resoluciones y medidas”…

Pero ¿puede ACNUDH ejecutar acciones vinculantes?

En realidad, no. De hecho, los instrumentos de ACNUDH son informes, recomendaciones, las cuales se pueden hacer a través de publicaciones de casos específicos o informe general. También hay unas oficinas, y en el caso de Venezuela se encuentra dentro de la Oficina Regional para América del Sur. Es precisamente allí donde se pueden observar numerosos instrumentos, entre los cuales se encuentra el de “Observaciones finales sobre el cuarto informe periódico de la República Bolivariana de Venezuela” con fecha junio de 2015, y en él se manifiestan las preocupaciones por las Condiciones de Detención y Prisión Preventiva, la falta de independencia del Poder Judicial, los presuntos actos de intimidación, descalificación, amenazas y/o ataques contra periodistas, defensores de los derechos humanos y abogados, y presuntas detenciones arbitrarias de algunos miembros de la oposición política, y los atentados contra la libertad de expresión, de reunión y asociación pacífica, además, llama poderosamente la atención cómo, al final del documento, se expone lo siguiente:
“El Comité invita al Estado a considerar volver a ser parte en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, con miras a ofrecer una protección complementaria a los derechos contenidos en el Pacto a nivel regional”. 

(Informe disponible en: http://acnudh.org/wp-content/uploads/2015/07/CCPR_C_VEN_CO_4_21193_S.pdf)

A su vez, en otra labor de investigación, para el año 2017 ACNUDH elaboró otro informe que llevaría por nombre… “Violaciones y abusos de los derechos humanos en el contexto de las protestas en la República Bolivariana de Venezuela del 1 de abril al 31 de julio de 2017”, lo cual significa que hubo una Comisión de Representación Especial que se encargó de levantar una base de datos e investigar las denuncias y presentaciones. La conclusión a la cual se llegó fue que… “ponen de manifiesto la existencia de violaciones y abusos generalizados de los derechos humanos en el contexto de las manifestaciones antigubernamentales en todo el país”… y las recomendaciones también se incluyeron, entre las cuales, se ordenó poner fin a las manifestaciones violentas, a allanamientos, evitar las detenciones arbitrarias, llevar a cabo las investigaciones respectivas para determinar cuándo ha habido violación de los Derechos Humanos, fortalecer la independencia del poder judicial e irónicamente “desarmar a los colectivos”…

Ahora bien, el hecho de que Venezuela haya desobedecido sistemáticamente todas estas recomendaciones y resoluciones no es responsabilidad de ACNUDH, sino de la forma tan desacertada, inefectiva y desobediente en la que se ha llevado a cabo la misma.

(https://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=22007&LangID=S)

ACNUDH no tiene injerencia en el país, sin embargo, cuando existen Comisiones de Investigación suele darse un informe final. Ellos están completamente informados y claros respecto a la grave crisis que vive el país, y han realizado todas las acciones posibles para que sea de conocimiento de los organismos internacionales.

De hecho, Venezuela es uno de los países que no ha permitido la invitación permanente de ACNUDH, que como bien lo define el propio organismo… “Una invitación permanente es una invitación cursada por un Gobierno a todos los procedimientos temáticos especiales. Al cursar una invitación permanente, los Estados anuncian que aceptarán todas las solicitudes de visita de los procedimientos especiales”

¿Esto qué nos permite observar?

Que la postura del ACNUDH no tiene que ver, al menos en la forma, con posturas políticas; no es un aliado o contra aliado. Depende directamente de la voluntad del Estado receptor y signatario de los instrumentos.

Y ¿cuál es la reputación de Venezuela en los actuales momentos?

Venezuela se encuentra sumamente desprestigiada ante las Comisiones de Derechos Humanos y ante el Consejo; se reconoce que hay muchos instrumentos por ratificar y no ha cumplido con ninguna de las recomendaciones que se le han indicado. Esto, a la larga, servirá de base para la forma en la cual se maneje en el entorno de las relaciones internacionales, con quién podrá firmar alianzas estratégicas y la visión de muchos países del mundo. Si no rectifica puede quedar solo, sin lugar a dudas.

Y ¿qué nos corresponde a nosotros?

Primero que nada, no podemos ser agentes repetidores. Debemos dejar de sabotearnos a través de matrices de opinión que, en numerosas ocasiones, no tienen fundamento jurídico formal. Eso nos desvía del principal objetivo que es informarnos y formarnos, para saber cuáles son las acciones que podemos tomar. No podemos seguir cayendo en el rumor de que en el ámbito de la Política Exterior, sobre todo cuando se trata de Organismos Internacionales, las cosas se manejan como una película de Hollywood con sus efectos especiales.

La norma internacional no es perfecta, siempre lo he dicho y lo reitero. Es perfectible. Pero no hacemos nada delegando una culpabilidad hacia agentes que, formalmente, solo pueden llegar hasta un punto en específico. En este caso, ha sido siempre la gestión venezolana quien ha dado todos los pasos equivocados. Seamos nosotros los que asumamos la responsabilidad de reencaminarlos, y poco a poco las agencias podrán actuar.

Todos los instrumentos en relación a Venezuela los pueden encontrar en los siguientes enlaces: http://acnudh.org/paises/venezuela/ y los enlaces adjuntos al presente artículo.

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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