Opinión

Brasil y Venezuela: Bolsonaro asume la presidencia de Brasil

“En un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza. En un país mal gobernado debe inspirar vergüenza la riqueza”. (Confucio)

(Corina Cortés).- Este primero de Enero llegó el día esperado, no sólo por Brasil sino por muchos países de América Latina, y es que luego de un importante número de años en el cual el sistema Social Demócrata estuvo rigiendo la realidad brasilera, Jair Bolsonaro, un ultraderechista y ex militar, asumía el poder. La juramentación se dio en la Capital, Brasilia, y si bien mantuvo la misma línea que lo llevó a ganar las elecciones, el discurso fue levemente matizado. Respetar la Constitución como Carta Magna y base fundamental del Estado, promover el agronegocio y fortalecer la economía interna, fortalecer el sistema educativo y luchar contra la criminalidad formarán parte de su gestión, pero a su vez incluyó elementos que serán parte del cambio de fondo con relación al nuevo escenario al cual se adentrará Brasil.

La primera fue “Liberar a Brasil de barreas ideológicas”. Gran crítico de la forma en la cual se ha hecho política hasta ahora, Bolsonaro asume una verdadera postura “militar” y es que en el Artículo 42 de la Constitución de Brasil, en su numeral 6to se establece… “Los militares, mientras estén en servicio efectivo, no podrán estar afiliados a partidos políticos”… Esto lo que demuestra es que mantiene ciertos valores enseñados durante su período en la milicia. A su vez, es una crítica indirecta a la forma de hacer política de muchos países con ideologías socialistas donde las Fuerzas de Seguridad de la Nación se han volcado en defender un sistema de gobierno o un discurso y no al Estado y su soberano que es el pueblo.

Durante las últimas administraciones, Brasil se caracterizó por una promoción ideológica de nuevas tendencias conocidas en la actualidad como progresistas. Entre éstas se encuentran la libertad de ideología de género, el reconocimiento del matrimonio igualitario, la legalización del aborto, entre otras; Bolsonaro está en contra de ellas, un punto un poco delicado. Cabe destacar que no se debe relacionar y enlazar la interpretación de los derechos y garantías fundamentales de los individuos a una ideología política o de partido, ya que ésto es irrespetuoso y extremo. Además, en este siglo XXI el verdadero progreso es precisamente deslastrarnos y despersonalizarnos del proselitismo y comenzar a trabajar desde el humanismo.

Otro de los aspectos resaltantes del discurso fue el respeto a todas las religiones y especialmente a las tradiciones “judeo –cristianas”. Al ser un candidato de línea conservadora cabe predecir que ya muchas de las reformas legislativas que se estaban planteando encontrarán una limitación. No se puede decir que no podrán salir adelante porque recordemos que en toda administración de Estado el Poder Legislativo y Judicial tienen la última palabra y las iniciativas y aprobación de leyes también. De lo contrario, estaríamos ante una dictadura o una Dinastía Imperial de la antigüedad y el respeto a la Constitución sería totalmente inútil.

El cierre del discurso estuvo regido por frases como Orden y Progreso y terminó con la expresión “Dios Encima de Todos”, lo cual fortalece la postura que tuvo durante su campaña electoral.

Ahora, entendiendo un poco lo que ha sido la bienvenida a este nuevo período, valoremos cuáles pueden ser las transformaciones geopolíticas y de relación entre Brasil y Venezuela.

Brasil y el Foro de Sao Paulo

Bolsonaro no confía en el Foro de Sao Paulo, ni le gusta y hará todo lo posible porque Brasil deje de participar en él. Su mayor incomodidad, la Isla de Cuba, la cual ha denunciado de beneficiarse de los impuestos de los contribuyentes brasileros a través de la instalación de diversas misiones de carácter social en el país. Más allá de eso, apenas se supo del triunfo electoral de Bolsonaro se creó la Cumbre Conservadora de las Américas que se llevó a cabo en Foz de Iguazú Brasil y que tiene como objetivo fundamental luchar contra la izquierda y las ideas Marxistas.

Ya a partir de aquí se observa un primer eje de tensión. “El enfrentamiento con Cuba”, principal aliado y amigo de Venezuela. “El desprestigio total y la lucha contra el socialismo”, un muro de contención contra las pretensiones de Venezuela de crear un bloque latinoamericano con lineamiento socialista. De hecho, Venezuela se postuló como sede para el Foro de Sao Paulo 2019, aunque la decisión del lugar donde se celebrará no ha sido publicada.

Cabe destacar que el Foro de Sao Paulo es un Foro de Partidos de Izquierda que anualmente se reúnen para discutir acerca de los problemas que aquejan a América Latina y en su última declaración del 8 y 9 de Diciembre de 2018, donde valoraron la realidad de los diferentes países, se puede leer entre sus conclusiones lo siguiente…

“Sugerimos impulsar mayor apoyo y solidaridad con el proceso mexicano. Creemos que será muy determinante ese proceso en el marco de la situación de la región. La “cumbre” de la extrema derecha, este sábado, en Brasil, muestra que el neofacismo en nuestra región se abre paso. En el caso de Chile, la llamada extrema derecha, en rigor, es parte sustantiva de la táctica y la estrategia del actual gobierno y de la actual derecha chilena. El gobierno de Bolsonaro será muy incidente en el cuadro regional, y todo indica que irá a la ofensiva. En el cono sur, deberíamos intentar coordinaciones políticas más sustantivas, y el FSP podría jugar un papel. Requerimos dar pasos más concretos en el plano de la interacción y cooperación en materias de comunicación y luchas sociales. Sobre la base de las necesidades reales y objetivas de las fuerzas populares en cada país”…

Llama la atención que consideren a la Cumbre de Partidos Conservadores como una amenaza y una injerencia en todo el Cono Sur cuando el Foro de Sao Paulo tiene ya 28 años activo. Era de esperarse que al ganar otra línea ideológica en la región se armara un nuevo frente como alternativa. Ahora bien, si se lee el último párrafo se observa que la propuesta es la interacción y cooperación en materia de comunicación y luchas sociales. Por lo tanto, ¿qué se puede entender? Que Bolsonaro es un estratega, que sabe de qué se ha tratado el Foro de Sao Paulo durante tantos años y que ha decidido aplicar una medida para contrarrestar lo que él considera es contraproducente para Brasil.

Ahora bien, ¿qué podríamos predecir en el caso de la Relación Brasil – Venezuela con respecto a la dinámica de Foros Internacionales? Ya se dio la primera ruptura al no haber sido invitado Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, a la toma de investidura. Con la creación de la Cumbre de Partidos Conservadores veremos cómo desde ya se estará delineando un discurso donde se dirá que Brasil conspira contra la estabilidad de la región, donde se responsabilizará a la derecha de los nuevos males sociales y que no cause sorpresa que se estén formando grupos de protesta y manifestación en contra de las medidas que serán aplicadas en el país, promovidas y apoyadas por la tendencia ideológica de izquierda. Al final, lo está diciendo la Declaración.

Brasil – Venezuela y la Política de Frontera

En cuanto a la política de frontera, entra en escena también Colombia. De acuerdo a una publicación en el Diario Digital eldiario.es Duque, presidente de Colombia, y Bolsonaro hablaron acerca de la grave crisis que vive Venezuela y conversaron acerca de la coordinación de soluciones y propuestas que pudieran ser beneficiosas. Pero, aquí es importante hacer un apartado. Duque y Bolsonaro no están hablando acerca de colaborar con la gestión interna del pueblo venezolano; lo que están es procurando coordinar “Políticas Fronterizas” para ver el tratamiento que se dará en materia migratoria al enorme éxodo de la población del país vecino y cómo se puede solventar la condición de estos migrantes. De hecho, el mismo diario digital expuso lo siguiente…

“Tras ser elegido presidente, Bolsonaro ha dicho en varias oportunidades que no obligará a los venezolanos que han buscado refugio en el país a volver a Venezuela pero que sí impondrá un régimen para controlar su ingreso”… Por lo tanto, no se puede ser copartícipe de rumores o de historias que aún no han sido contadas o que no forman parte de la realidad geopolítica internacional. Muchos políticos y fuentes de opinión han hecho referencia a que Duque y Bolsonaro serán un frente para ayudar a la libertad de Venezuela y tratar un tema de esta forma es temerario y mucho más profundo.

Lo pudimos observar cuando la Embajadora de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas, Nikki Haley, felicitó a Bolsonaro a través de su cuenta de Twitter indicando… “Felicitaciones al nuevo presidente de Brasil, Bolsonaro. Es genial tener otro líder amigo de los Estados Unidos en América del Sur, que se unirá a la lucha contra las dictaduras en Venezuela y Cuba, y que entienda claramente el peligro de la creciente influencia de China en la región”. Lo irónico de todo es que esto lo indicó un día después de que los titulares de las agencias noticiosas internacionales llenaran sus páginas con el siguiente titular “El gobierno cubano celebra 60 años de revolución” o “Celebran en Cuba los 60 años de la Revolución que transformó la isla”. De ser así, esta lucha ha sido más larga que la unión de las Dos Guerras Mundiales del Siglo XX enlazada con la Guerra del Golfo. Y en cuanto a China, no se ve ninguna rendición en sus pretensiones expansionista económicas; cabe aquí la frase … “del dicho al hecho”….

En consecuencia, lo que si se va a observar es un recrudecimiento de la Política Fronteriza entre Brasil y Venezuela y no solo por temas migratorios sino también por las nuevas políticas agroindustriales que pretende implementar Bolsonaro. Recordemos que otro de los temas que el nuevo mandatario pretende negar es la existencia del sobrecalentamiento global y esto podría entonces cambiar totalmente la política de estado con relación a la Selva Amazónica y la exploración y explotación de recursos naturales, territorio que es compartido con el país y en el cual hay participación e instalación de bases militares de ambas naciones.

Brasil y Estados Unidos vs Venezuela

Otro punto que resulta incómodo para Venezuela es la amistad que une a Bolsonaro con el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, este último lo felicitó a través de su cuenta de twitter – algo bastante típico del Presidente Norteamericano y expuso “Estados Unidos está contigo”, y éste le respondió “Juntos, con la protección de Dios, traeremos más prosperidad y progreso a nuestros pueblos”. Así que la nueva Alianza Estratégica ya está sobre la mesa y que ahora esto llevará a que no solo Venezuela sino también otros países aliados como Bolivia, México y Nicaragua junto con Cuba obviamente reconsideren sus estrategias y su política internacional porque no la tendrán fácil. Brasil es un país fuerte, creciente, agresivo y su pretensión siempre ha sido la grandeza

Brasil, Venezuela y Odebrecht

Las últimas noticias en cuanto al caso Odebrecht fue en el mes de Octubre del pasado año donde se expuso que el caso en Brasil había pasado a ser un tema Sumarial pero había exigido a varios de los países latinoamericanos. Brasil sigue exigiendo que se entreguen datos de aquellos funcionarios y empresas que hayan aceptado sobornos por parte de la empresa. Esto ha venido acompañado por temas turbios como la muerte de dos de los testigos claves y el retiro de varios fiscales del caso y si bien en algunos medios de comunicación se expuso que el representante de Odebrecht entregó una suma cuantiosa de dinero a funcionarios venezolanos, la administración no ha denunciado ni oficialmente imputado a ninguno de ellos, lo cual puede representar para Brasil un acto de deslealtad o un apoyo a la corrupción. Recordemos que la razón fundamental por la cual Bolsonaro gana en Brasil es esa “la lucha contra la corrupción”.

Por lo tanto, el escenario es complicado por todos los flancos abiertos y porque se ha dado una fractura ideológica que limitaría el llegar a una coordinación real, muy especialmente por el radicalismo de cada uno de sus representantes. La solución real sería dejar a un lado los factores de poder que tanto encantan y finalmente hacer un balance de los problemas reales que se suceden, sin justificar a nadie más que a nuestra propia falta de pericia al momento de hacer política. La política como una forma de administrar desde lo conveniente y lo justo. Hay una zona fronteriza donde el tráfico de armas, drogas, personas y explotación indiscriminada de los recursos naturales está colocando en peligro el patrimonio histórico y natural de las futuras generaciones.

Hay un desplazamiento importante de personas que atraviesan la frontera en búsqueda de mejores condiciones de vida y que se pueden encontrar con un muro de contención o con limitaciones y acciones que pueden ir desde el soborno hasta la presión pero la comisión de actos ilícitos. Existe un desvío de capitales, expedientes abiertos y oscuros y corrupción en escalada que no se puede resolver sin voluntad. Y por encima de todo, existe “desinformación” y “deformación de las realidades” colocándonos en escenarios propios de una película de ciencia ficción donde se nos va la vida entre discursos y declaraciones que no aportan nada que no sea likes, dislikes, enfrentamientos y populismo digital.

La solución no está en hacerme eco de esto. Mientras los de altas esferas hacen lo suyo, es tiempo de que los ciudadanos hagan su parte y lo primero que se debe hacer es formarse para el hacer y no para el repetir.

Estoy a favor de la verdad, la diga quien la diga. Estoy a favor de la justicia, a favor o en contra de quien sea. (Malcolm X)

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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