Opinión

Ayuda y Asistencia Humanitaria Sí o Sí (Expediente Venezuela)

(Corina Cortes).- Lo único que puede hacer la República Bolivariana de Venezuela en este momento es permitir el acceso a la Ayuda y Asistencia Humanitaria sí o sí a riesgo de pasar a la historia como una de las administraciones que en su expediente acumula mayor violación de Derechos Humanos en los últimos años.

Esta semana observamos cómo por órdenes de Nicolás Maduro se bloquearon las vías de acceso para el ingreso de la ayuda humanitaria al país. No era de extrañar, lo había prometido y lo cumplió; y se sabía que podía suceder luego de que el 4 de febrero dijo en uno de los meetings para conmemorar el aniversario de aquella intentona golpista de 1992 de donde surgió el icono Chávez, que… “no somos mendigos de nadie”.

Alegar que la ayuda y asistencia humanitaria aprobada por un buen número de países es una “falsa ayuda humanitaria” y un “cover – up” para una intervención, así como defender la postura de que el país cuenta con todos los recursos necesarios para poder cubrir necesidades básicas de la población y que todo se resuelve combatiendo la guerra económica – que ya no sólo es interna sino también internacional de acuerdo a lo dicho en numerosas entrevistas – no hace más que sumarle numerales a un expediente que transformará a Venezuela en uno de los países con más violaciones de Derechos Humanos de los últimos años.

Lamentable que sea justamente ahora cuando la comunidad internacional ha realizado tantos esfuerzos para poder coordinar, homogeneizar y sentar las bases de una verdadera Agenda de Trabajo que nos permita a la población el disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental. (Agenda Objetivo del Desarrollo Sustentable 2030 de la Organización de las Naciones Unidas)

Venezuela tiene la obligación de aceptar la ayuda humanitaria porque existe una resolución internacional que indica que todos los actores humanitarios tienen la habilidad de llegar a poblaciones afectadas en una crisis y esas poblaciones tienen el derecho de acceder a los servicios de ayuda humanitaria. Debe aceptarlo, porque es su responsabilidad, en cooperación con la comunidad internacional crear condiciones favorables para el disfrute pleno y efectivo del derecho de toda persona al más alto nivel de salud física y mental.

Al no permitir el ingreso de la ayuda humanitaria no sólo está generándose Responsabilidad Internacional por la denegación a la asistencia en situaciones de emergencia, sino que agudiza la vulneración de otros Derechos Humanos previamente establecidos en loas Protocolos Internacionales y las Resoluciones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU relacionados con la Mortalidad y Morbilidad Prevenibles en niños menores de 5 años y el derecho a acceso y saneamiento del agua potable.

El Estado venezolano debe permitir la asistencia humanitaria porque no es su derecho decidir si lo recibe o no; es su responsabilidad. El único derecho que tiene es delimitar la forma de coordinar, sí ojo, coordinar, con las organizaciones no gubernamentales el cómo se accesa al mismo. La asistencia humanitaria es su responsabilidad y es el derecho de la población civil porque lo que se procura con ello es evitar y paliar el sufrimiento de las víctimas, proteger su vida y garantizar el respeto del ser humano.

Y cabe agregar que todas las organizaciones humanitarias certificadas para poder cumplir con funciones de asistencia y ayuda se encuentran facultadas para el envío de recursos, participación efectiva en el proceso de asistencia y coordinación de esfuerzos con organismos internacionales y estatales para garantizar que esta ayuda llegue a manos de las víctimas. Es decir, que el Estado venezolano debe permitir que las ONG’s que han sido fundadas con esta intención participen sin ningún tipo de limitación, sino lo establecido en la norma.

Esto no es improvisado, esto ha sido analizado, discutido y resuelto en la Organización de las Naciones Unidas, ante la Corte Internacional de Justicia, ante la Corte Penal Internacional y todos aquellos organismos de representación que procuran proteger, defender y promover los derechos y garantías fundamentales.

Aunque esta negativa de ayuda humanitaria no es nueva; es heredada de aquella visión paranoide y extrema que vino de la mano con la revolución. ¿No fue acaso el presidente Chávez quien, ante la tragedia de Vargas, ya se había negado a recibir asistencia humanitaria de los Estados Unidos? Hemos vivido bajo la sombra de la intervención, la amenaza y la guerra desde inicios del Siglo XXI y con eso sólo hemos dado armas para seguir jugando a la paranoia colectiva.

Entre tanto, el Expediente Venezuela sigue sumando numerales

Ha violado los derechos de toda persona humana al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, negándoles el acceso a bienes y servicios básicos, pero también limitando el libre desarrollo de su personalidad. Una política desacertada de calidad de vida es someter a la población al sufrimiento. Un proceso inflacionario inexplicable, sin argumentos, que cada día hace que el ser humano se encuentre en una situación de emergencia, es someter a la población al sufrimiento. No hacer uso del presupuesto del Estado para la mejora de las condiciones de los ríos, lagos, canales para las mejoras de las infraestructuras es colocar a la población en una situación de vulnerabilidad. (Resoluciones 70/1 Asamblea General. Resoluciones 6/29 de 14 de diciembre de 2007, 15/22 de 27 de septiembre de 2010; 24/6 de 8 de octubre de 2013)

Ha violado la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, el cual como instrumento definía tortura como todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, físicos o mentales, ya sea para lograr una confesión, un castigo, intimidación o coacción y agregando… “en ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcionales, tales como: Estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública como justificación de la tortura”… (Resolución 39/46 de 10 de diciembre de 1984)

Ha incurrido en Delitos de Lesa Humanidad cuando en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional en su Artículo 7, literal k, indica que se entenderá como “crimen de lesa humanidad” cualquier acto inhumano que cause intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad y salud física o mental.

Finalmente, de manera inexcusable, ha armado a la población civil bajo la figura de “Fuerzas Milicianas Bolivarianas”, alegando que Venezuela debe estar alerta y lista para luchar contra una invasión; elevando el rango a Crímenes de Guerra.

Venezuela no es Libia, no es Siria, no es Irak; en todos y cada uno de estos países había ya una implosión interna, zonas de conflicto, grupos armados luchando contra las fuerzas de seguridad. En todos estos países había levantamientos. ¿En Venezuela? En este momento solo existe el llamado urgente a se que devuelva la calidad de vida que tanto se necesita, por dignidad, en contra de un discurso demagogo y proselitista, donde ya no se tiene que caer.

“Un príncipe cuyo carácter está marcado por todos los actos que definen a un tirano no es apto para ser el gobernador de un pueblo libre.” (Thomas Jefferson)

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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