Opinión

Análisis de la gira de Juan Guaidó (II PARTE)

Guaidó en la Cumbre de DAVOS y en el Parlamento Europeo

The World Economic Forum o la Cumbre de DAVOS ha marcado en este caso una gran oportunidad para Guaidó porque ya no se trata de temas de denuncias – que las hubo – sino un tema que realmente atañe a cualquier Estado como es el tema económico. Este año representó un máximo “Touché” para el líder venezolano, ya que se titulaba “Por un Capitalismo Más Sostenible”, lo cual significaba incluir una norma de calidad como es la ISO 2021 y la introducción de nuevas prácticas económicas para evitar la contaminación. Ahora bien, lo más interesante es cómo el Manifiesto Davos en su versión castellana exponía lo siguiente:

“El capitalismo de Estado también tiene una visión a largo plazo, y ha cosechado éxitos últimamente, sobre todo en Asia. Pero, si bien encaja en una fase del desarrollo, debería evolucionar a lo largo del tiempo hacia el capitalismo de las partes interesadas con el fin de garantizar que no se corrompa.

Los líderes empresariales tienen ante ellos una magnífica oportunidad. Si dan un significado concreto al «stakeholder capitalism» podrán ir más allá de sus obligaciones legales y responder a la llamada de la sociedad. Pueden ayudar al cumplimiento de objetivos sociales más amplios, como el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Si quieren dejar huella, deberían aprovecharla” (https://es.weforum.org/agenda/2019/12/que-tipo-de-capitalismo-queremos)

Guaidó en DAVOS habló acerca de las oportunidades de futuro para Venezuela y para la región. Como estrategia política fue un golpe bajo para la administración de Maduro y un espaldarazo para Guaidó, ya que hacía 28 años que ningún representante venezolano asistía a una Cumbre de este tipo. Al principio hizo referencia a la persecución política, a los presos políticos, a la crisis humanitaria y a la crisis que se está viviendo en los actuales momentos. Sería en DAVOS donde sí haría referencia a la diáspora venezolana y a los inmigrantes. Pero esta historia ya nos la sabemos.

Ahora, ¿Qué hizo Guaidó en DAVOS?. Inicialmente realizó un gran cabildeo, se reunió con representantes de Estado, con líderes políticos, pero también se reunió con empresarios porque lo que realmente se pretendía era vender la idea “Venezuela libre, democrática, con posibilidades de inversión, agroindustria y fortalecimiento de la economía”. Lo que sucedió en DAVOS no es otra cosa sino una visión predictiva de lo que puede suceder en el país si se cambia el sistema de la Economía de Estado o el Estado Empresario a una economía mixta con inversión multinacional y prácticas capitalistas.

Corro el riesgo con esto de que muchos idealistas anti globales, quienes responsabilizan al capitalismo de los grandes males del mundo, crean que tener una visión liberal de la economía no hace sino recrudecer los grandes males del mundo. Yo siempre he sido de las personas que piensa que uno tiene que evolucionar con la historia y las sociedades y que las fórmulas del siglo XX no sirven para el siglo XXI, así como las fórmulas del siglo XV no servían para el siglo XX y así. Por lo tanto, ni lo uno ni lo otro, deben surgir nuevas formas de producción que no dependan del Estado 100% ni del hombre 100% porque es que la imperfección viene de nosotros.

Las teorías y fórmulas dejan de funcionar en el mismo momento en que el hombre se contamina y se corrompe así que por favor, dejemos de culpar a las economías y sus fórmulas y comencemos a centrarnos en qué estamos haciendo mal.

Lo que Guaidó hizo en la World Economic Forum se aplaude porque independientemente de si existe o no una transición en el país y cómo esta sea, la crisis migratoria venezolana y todas las medidas desacertadas que se han dado en el país no han hecho sino empezar y se requiere que alguien impulse nuevos aliados y socios económicos al menos con una promesa de “estabilidad”. Sin filosofía de “expropiación”, sin filosofía de “control de producción” o de “sometimiento a voluntades de Estado no gerenciales”.

Ahora, detrás de ello también se dio una evidente reunión para hablar acerca de las sanciones económicas y las presiones a ejercerse además de denunciar los diversos crímenes económicos que se han gestado en la nación como es el tráfico de oro, la exploración y explotación de recursos mineros bajo la tutela de aliados internacionales sin derecho soberano, la fuga de divisas y la corrupción.

Además, es una forma de tratar de volver a aliados económicos occidentales. ¿Recuerdan cómo el Manifiesto hablaba de Asia? Al final existe un esfuerzo mundial por evitar esa nueva Ruta de la Seda del siglo XXI porque sus prácticas mal gestionadas pueden representar una amenaza para las economías consolidadas.

Guaidó en el Parlamento Europeo

A diferencia de la visita en Colombia y Reino Unido, en el Parlamento Europeo Guaidó habló acerca de la crisis migratoria venezolana y la diáspora; allí informó acerca de cuáles fueron los temas que se tocaron con los representantes a quienes ya había visitado y expresaba que el principal objetivo era recuperar la democracia en el país.

En este caso, la pretensión fue el coordinar esfuerzos y medidas para lograr la recuperación de la democracia en el país. Se dio una reunión a puertas cerradas con Josep Borrell y con cancilleres del G7 y Grupo de Lima. Varios eurodiputados expusieron su visión y la necesidad de continuar aplicando medidas para presionar la salida del régimen de Maduro.

Sin embargo, el propio Parlamento Europeo tenía un amplio interés en que este encuentro se diera porque al final el objetivo era “reiterar que ningún régimen dictatorial es beneficioso para las naciones”. Por lo tanto, ¿qué hay detrás?. Debido a la enorme escalada de los partidos de extrema izquierda y los partidos de extrema derecha en la región, existe una gran preocupación por parte de la Unión Europea de que con ello surjan los nacionalismos extremos, las visiones de desanexión y las escaladas de violencia. Esto no hace sino hablar de manera positiva del bloque regional porque han entendido que todos los fenómenos que suceden en la política mundial se encuentran entrelazados y han aprendido a detectar el famoso “efecto dominó”.

En cuanto a lo que pueden hacer por Venezuela, no es mucho más de lo que han hecho hasta ahora. Muy probablemente se seguirán elaborando resoluciones donde se recrudezcan las sanciones económicas, se siga restringiendo el libre tránsito a determinados funcionarios y se constituyan comisiones observadoras de cómo se están sucediendo todos los temas relacionados con los Derechos Humanos en el país. Más allá de ello, y debido a sigue existiendo el Principio de No Intervención y la Prohibición del Uso de la Fuerza como Principios Generales de Derecho Internacional, solo queda aplicar todas las medidas necesarias para promover la transición. Esto estaría acompañado por la exigencia de elecciones a la brevedad posible y que esas elecciones fueran transparentes y se permitiera una auditoría.

Sin embargo, por ahora solo nos queda el manifiesto, la buena intención y la cobertura de prensa. Por lo demás, esto es un tema que quien tiene que manejar la firmeza y mantener la guardia es Venezuela. En este caso, ella baila sola antes del vals final.

Hay que andarse con tiento en eso de cantar victorias diplomáticas sobre otra nación, porque el cacareo puede deshacer lo que ha logrado hacer la diplomacia. José Martí

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Corina Cortes

Abogada. Magister en Derecho Internacional con estudios en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos. Analista para radio y televisión. Creadora de Agenda Mundo 2.0. Contacto: cortesinternacionalista@gmail.com

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