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Alí Lameda, venezolano que sobrevivió a un gulag norcoreano

Madrid, 27 abr.- Amnistía Internacional publicó en 1979 el primer informe de un ciudadano occidental, el venezolano Alí Lameda, que pasó por uno de los Campos de Reeducación (gulag) de la dictadura comunista norcoreana. Fue sentenciado a 20 años de trabajos forzados, acusado de sabotaje, ser agente de la CIA y de introducir infiltrados al país comunista.

El juicio de un solo día contó con el testimonio de los cubanos que hacían vida en Pyongyang, quienes confirmaron la acusación, adicionalmente se presentaron cartas escritas a sus amigos y camaradas con palabras de crítica sobre el sistema y el estado de pobreza de la población.

Alí fue despojado de todos sus escritos y le encerraron en una celda de 2×1 en el gulag o campo de concentración de Sariwon, llamado de reeducación en Corea del Norte, sometido a hambre, suciedad, frío extremo, carencia de lecho para dormir, trabajos forzados, simulacros de fusilamiento, incomunicación con el mundo exterior, obligación de permanecer sentado inmóvil para “examinar su conciencia”, imposibilidad de acceso a lápiz y papel, entre tantas otras torturas. Tan solo las tres primeras semanas sufrió la congelación de los pies y perdió las uñas.

En 7 años perdió más de 20 kg, le apareció un tumor en la espalda, parálisis en su pierna izquierda, padeció diarreas, fiebre y se enteró de la existencia de alrededor de 20 campamentos similares con unas 150 mil personas encarceladas.

¿Por qué?

Alí Lameda, en Berlín, en una entrevista a Carlos Díaz Sosa publicada por el diario El Nacional el 20 de abril de 1975, aseguró que pagó un castigo ordenado por Fidel Castro, quien mantenía influencia sobre Kim Il-Sung, en represalia por la insubordinación del Partido Comunista Venezolano en su paso a la pacificación, rechazado por Cuba, Corea y Albania.

“Cuando en 1967 fui detenido en Corea, la dirección del Partido Comunista de Cuba, por boca de su primer secretario, había condenado y estigmatizado a la dirección del PCV, acusándola de traidora, reformista y pusilánime, y de haber vendido suciamente la revolución venezolana. Con esto se inició una soez y gigantesca balumba de insultos y anatemas contra los dirigentes comunistas de Venezuela, a quienes se les acusó, incluso, de haberse apropiado de no sé cuántos millones de dólares —obtenidos como ganga y limosna en varios países socialistas, entre ellos Cuba— y de haberse convertido en agente a sueldo del imperialismo yanqui. Para algunos dirigentes de Cuba, Venezuela era una especie de provincia cubana donde había que repetir a toda costa la revolución que ya triunfaría en la isla”.

Lo vivido

Amnistía Internacional recogió su testimonio, parte de sus declaraciones son muestra evidente de lo que vivió:

“El hambre era usada como forma de control (…) Lo que nos daban a los prisioneros era no más de 300 gramos de comida al día. Las condiciones de la prisión eran atroces. No nos cambiábamos de ropa en años, como tampoco los platos donde comíamos. El lugar carecía de instalaciones sanitarias mínimas. Luego estaba el aislamiento total de los presos”.

“En una ocasión, un guardia me dio una paliza, me pateó con sus botas y me pisoteó los pies descalzos que tenía terriblemente hinchados por no haberlo saludado o algo así”.

“Pronto aprendes a distinguir cuándo un hombre llora de miedo, dolor o locura”.

“En los primeros ocho meses de mi detención estuve enfermo con fiebre. Creo que a ratos perdía la conciencia. (…) Allí no hay derechos para los presos, ni visitas, ni cigarros, ni comida, ni oportunidad de leer un libro o periódico. Tampoco de escribir”.

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La liberación

En 1973, Corea de Norte inició gestiones diplomáticas para unirse a la ONU y Venezuela estableció como condición la libertad de Alí Lameda. Ese año, el presidente rumano Nicolau Ceausesco visitó Venezuela y recibió la solicitud de mediación del presidente Rafael Caldera y su canciller Efraín Schacht Aristiguieta; en 1974, su sucesor Carlos Andrés Pérez y su canciller Ramón Escobar Salom también hicieron el reclamo diplomático y el líder rumano aceptó servir de mediador ante el gobierno de Kim Il-Sung.

En alianza entre Pyongyang y Bucarest, el 27 de septiembre de 1974, Kim Il-Sung liberó a Lameda, un hombre extremadamente flaco y renco, que fue llevado al aeropuerto y montado en un avión, sin documentos, que le trasladó a Rumanía.

Alí se refirió a Carlos Andrés Pérez: “si se tiene en cuenta, ante todo, que yo soy un escritor ubicado en orbe político muy distinto del suyo, y que en principio no era lógico esperar que un hombre como él —caudillo de primer plano de un partido y una militancia a la que nunca me unió ningún lazo— lograra rescatar definitivamente a un comunista de la cárcel de un país comunista. Pero Venezuela tiene una lógica, quizá por tanto infortunio, desgarrón histórico y azarosos vaivenes que nos ha tocado soportar, que le fijan coordenadas humanas muy especiales”

Luego de su paso por el campo de concentración, Lameda publicó un libro con más de 100 sonetos que recordaba haber tallado en su mente, se tituló: “El viajero enlutado”.

¿Quién fue Alí Lameda?

Alí Lameda nació en San Francisco, Carora, estado Lara, el 12 de junio de 1924 donde vivió hasta su graduación de bachiller. Allí tuvo influencia política e intelectual de Cheo Zubillaga quien fue mentor, maestro y amigo.

En 1941 viajó a Bogotá, Colombia, a estudiar medicina donde cursó 2 años y decidió abandonar para dedicarse a la poesía y el periodismo político y literario; regresó a Barquisimeto y en el 44´ se va a la capital, Caracas, donde se entrevista con el Dr. Jesús González Cabrera, director del semanario Fantoches, recomendado por su mentor, donde trabajó desde 1944 hasta 1948, su primer poema publicado fue “Un Canto a París”.

En 1947 fue publicado el libro “Polvo del Tiempo” que recogió varios de sus sonetos. En el 48´ comenzó su colaboración con el diario El Nacional. A finales de los 40´ ingresa en las filas del Partido Comunista de Venezuela.

En 1948 fue becado a Praga por la Unión Internacional de Estudiantes a través de la Juventud Comunista de Venezuela, en su viaje hace escala en París, Varsovia y viaja a Checoslovaquia. En el 49´ participa en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Budapest, Hungría.

En el 51´ finaliza su beca y en 1952 regresa a Venezuela en plena dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Empieza a dar clases de Castellano y Literatura en el Instituto Pedagógico de Caracas, forma parte del grupo literario Contrapunto y vuelve a escribir en El Nacional, donde publica hasta el 57´ la columna de crítica literaria “El Cura y El Barbero”. Luego se va a Roma como corresponsal del diario y en funciones de la militancia comunista.

En el 59´ se va a Berlín, Alemania, donde reside hasta abril de 1965, ese año el embajador de Cuba le comunica que ha ganado el premio Casa de Las Américas; le realizan un agasajo en la embajada de Corea del Norte a nombre de presidente Kim Il -Sung, allí acepta la oferta de publicación de su obra y un trabajo como encargado de la Editorial del Estado para Lenguas Extranjeras y corrector de estilo de las traducciones de la propaganda del régimen en Pyongyang.

Al cabo de dos años, el 24 de septiembre de 1967, Alí Lameda asistió a una cena organizada por el gobierno para los miembros de Ediciones Extranjeras, y tres días después, 9 hombres armados se lo llevaron preso de su domicilio, acusado de ser agente de la CIA.

Lameda declaró: “Me dijeron que había sido puesto bajo arresto como enemigo del Pueblo Democrático de la República de Corea”.

En un juicio de un día, fue sentenciado a 20 años de trabajos forzados, acusado de sabotaje, espionaje y de introducir infiltrados a Corea; al cabo de 7 años, el 27 de septiembre de 1974, Kim Il-Sung lo dejó salir, trasladado en avión con destino a Rusia. Fue recibido en Rumanía y en Berlín, le fueron operados un tumor y una pierna, vivió en Londres desde finales de diciembre de 1974. Regresó a suelo venezolano en enero de 1976 e ingresó al servicio diplomático; ejerció el cargo de agregado cultural en las embajadas de Venezuela en Praga, La Asunción y Atenas.

Falleció el 30 de noviembre de 1995.

Document of Amnesty International 1979
https://www.amnesty.org/en/documents/ASA24/002/1979/en/

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José Ángel Cuadra

Periodista y consultor en Comunicación Estratégica, escritor, facilitador y docente universitario con más de 23 años de experiencia en Latinoamérica y España. Miembro de la Asociación de Periodistas Venezolanos en España.

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