Opinión

A falta de la FAN, buena es la flota

Madrid, 5 abr (Por: Mitzy Capriles de Ledezma).- No es una conjetura, ni mucho menos un rumor sin fundamento, se trata de procesos formalizados en Tribunales Federales de EEUU. Maduro y otros más son responsabilizados por estar relacionados con cárteles de la droga que han metido en ese país de norteamérica muchas toneladas de cocaína. Además, también se les vincula con grupos terroristas de Hezbolá y Hamás, más la abierta y descarada relación con los narcoguerrilleros de la FARC y del ELN. Por lo tanto, ese régimen que encabeza Maduro tiene, ciertamente, su tiempo agotado.

Las acusaciones sobre corrupción llevan a las operaciones de legitimación de capitales mal habidos. Y en ese terreno también han puesto el ojo los investigadores que lograron ensamblar expedientes con pruebas fehacientes. No se trata tampoco de chismes, ni infundados supuestos elaborados en laboratorios de noticias falsas para enlodar a gente inocente o intoxicar las investigaciones. Ese proceso tiene una causa institucional, autónomo, porque las fiscalías de Miami y de New York tienen sus propios códigos de funcionamiento. No son apéndices del poder ejecutivo que lidera el presidente Donald Trump. O sea, olvídense de órdenes para detener esas causas que más bien “pican y se extienden”, por eso se aguardan nuevos señalamientos que se llevarán por delante a otros personajes empastelados con narcotráfico, terrorismo y corrupción.

Mientras tanto, simultáneamente, la catástrofe devora la tranquilidad de los venezolanos. El COVID-19 tiene forma de amenaza letal. Ya es evidente que la cadena de suministros básicos, está interrumpida en el país. No hay gasolina y ese combustible es vital para que se pueda poner en marcha la averiada maquinaria agrícola que, a duras penas, ponen a trabajar nuestros heroicos productores agrícolas y ganaderos venezolanos. Los vehículos para trasladar los escasos rubros alimentarios que se cosechan se están perdiendo en los estados que dan hortalizas, granos, queso y leche. Es risible y, por demás, criminal la farsa de los secuaces que le sirven a ese oprobioso régimen, pretender ocultar la terrible realidad asegurando que “están en capacidad de abastecer con cajitas de alimentos a las comunidades de Catia o de Petare”. ¡Mentira! Y qué decir de las pocas medicinas o insumos hospitalarios. Lo cierto es que la cuerda que tanto estira Maduro no da para más. Está a punto de explotar o reventar.

Ante semejante panorama, lo menos que se espera es que haya un ápice de responsabilidad en el seno de la Fuerza Armada Nacional. Son ellos los primeros llamados a poner orden en ese régimen purulento, atrapado por narcos y terroristas. Deberían actuar lo antes posible, deponiendo a una banda criminal que impide que se rescate la democracia, y en esta coyuntura impedir que mueran miles de venezolanos, bien por enfermedades o por hambre. Tienen la palabra los militares y fuerzas policiales que se dicen ajenos a esas andanzas propias de bandas delincuenciales. Ustedes saben que Maduro es el obstáculo para que a Venezuela lleguen los aportes financieros del FMI o del Banco Mundial, como también los tanqueros con la gasolina necesaria para abastecer la demanda nacional. De lo contrario, con base al Concepto de Responsabilidad de Proteger, procederán las fuerzas aliadas con la flota de apoyo a los venezolanos. ¡Después no se quejen!.

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